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¿Cómo tratarlos?

Por: Jesús Sibilla Oropesa

30/Jul/2012 | Por:

Revisa el Apunte de Jesús Sibilla aqui:

Cómo mirar a quien pidió que le diéramos nuestro voto y al final no cumplió lo que nos prometió por algún motivo?, pero además hizo mal uso de nuestros dineros, y por supuesto que no se trata de hacer un juicio sumario, ni condenar a priori, ni descargar nuestro enojo tomando chivos expiatorios , ni haciendo cacería de brujas.

¿Qué pedir para aquellos que abusaron de nuestra confianza y entraron en medio de aplausos y porras y se metieron en nuestros corazones como una esperanza de una nueva vida y una transformación efectiva de la manera de gobernar?

¿Qué decirles a quienes nos hicieron creer que un nuevo tiempo había llegado y que ya no nos iban a dar más de lo mismo e hicieron que incluso presumiéramos de la posibilidad de un despegue como Estado que nos llevara al liderazgo de la zona y nos pusiera a la altura con el centro y el norte?

Es decepcionante que por incapacidad, que por los fenómenos naturales, que por la crisis, que por las traiciones, que por falsos conceptos de amistad, no sólo no se haya cumplido la expectativa, sino que no nos dejaran por lo menos como estábamos, lo cruel de la realidad, es que estamos, o nos dejaron, o dejamos que nos dejaran, peor que al principio y como a las recién casadas que no les cumplen, nuestra cara de alegría se ha transformado en cara de insatisfacción como de alguien a quien han burlado.

Hoy no me importa como se llaman ni con que popularidad llegaron.
No me importa de quienes son hijos o papás o parientes.
No me importa de quien o quienes son amigos.
No me importa si me quieren o no.
No me importa si son tabasqueños o avecindados.
No me importan sus pretextos.

Lo que me importa es saber qué pasó con el dinero y las responsabilidades que les confiamos.

Me importa saber por qué varios de ellos hoy tienen tanto dinero, posesiones, negocios dentro y fuera del estado.

Me importa saber por qué hace seis años empezaron a comprar, a construir, a cambiar de piel y hoy están muchos de ellos vendiendo lo que tienen en Tabasco.

¿Pensarán salir huyendo? ¿A qué le tienen miedo?

Por eso, porque no me importa lo primero y me importa lo segundo, no deseo que les hagan algo que no se merezcan.

Si bien hicieron, el reconocimiento, el aplauso, una hermosa mención en las páginas de la historia de nuestro Tabasco y el prestigio que produce la noble actitud de quien cumple con amor y respeto a la confianza que no solo entregamos sino que ellos mismos pidieron, acompañados de la leyenda; “no se arrepentirán”.

Si mal actuaron, no supieron gobernar, administrar, hacer prosperar lo que tuvieron en sus manos, si no cumplieron con sus promesas de campaña, el descrédito, la deshonra, la condena de la historia a la que por cierto reiteradamente apelaron en cuanto a su juicio. Si se llevaron mi dinero, si me robaron, y lo mal utilizaron o lo regalaron, si no solo se llevaron lo que les entregamos sino que además nos dejaron endeudados gravemente; ¡rendición de cuentas, que devuelvan el dinero, y si son responsables de violación a la ley, cárcel!.

Ya estuvo bueno de que nos estén viendo la cara, tenemos que empezar a aplicar la ley para poner correctivos para que los que vienen y los que vendrán, sepan que Tabasco sabe darle a cada quien lo suyo, y que las acciones tienen consecuencias positivas o negativas de acuerdo a lo hecho.

Ya basta de saqueos, de ineptitudes, de experimentos, ya estuvo bueno de leones con piel de oveja, de ladrones que se marchan con el cargamento de su deshonestidad y luego se pasean con tal dignidad falsa, y penosamente los ponderamos e invitamos a nuestras bodas, los hacemos padrinos de nuestros hijos, socios de nuestros negocios, los homenajeamos, les aplaudimos en lugar de ponerlos en el basurero que les corresponde y así le enviamos el mensaje a los que les toca el turno, en el sentido de que pueden hacer lo que les venga en gana, al fin que el dinero que nos robaron, les dará impunidad, y prestigio y un salvoconducto que les permita en el futuro tener otro cargo público que les conceda seguir saqueándonos.

Claro y es obvio, hablo de los que lo hicieron, los que están libres de culpa, los que cumplieron con su obligación, los que actuaron con honestidad, los que honraron su palabra, sus promesas, los que honraron su apellido, a sus padres, a ellos mismos; aplausos, agradecimientos, y ellos tendrán el orgullo y la dignidad de mirar a los ojos a cualquiera que se cruce en su camino, porque no tienen de que arrepentirse y la satisfacción del deber cumplido se refleja en sus rostros aunque no se refleje en sus cuentas bancarias.

Servir es un alto honor, y que te paguen por servir a tu estado implica además un grave compromiso.

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