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Los niños y jóvenes de las generaciones ‘z’ y ‘alfa’ ya no quieren ser como papá o mamá

18/Abr/2018 | Por: Sara Campos Chavolla | saracamposch@hotmail.com


El desconocimiento de los padres sobre las nuevas tecnologías han creado un gran distanciamiento con los hijos, al grado de no conocer sus gustos, ni las personas con las que tratan y tampoco los contenidos a los que se encuentran expuestos.

Actualmente la mayor parte de las familias tiene conciencia de los riesgos y la adicción que implica otorgar un dispositivo con internet a un niño menor de edad sin embargo, ante la comodidad, la falta de tiempo y el poco entendimiento de los padres sobre las tecnologías deciden ceder sin involucrarse en los contenidos que quedan a su alcance.

Sin puntos en común, los pequeños ya no desean ser como sus padres y toman modelos que pueden no ser reales pero que llenan grandes vacíos de cariño e inseguridad. Se ha perdido la comunicación, los padres ya no conocen a sus hijos y los hijos no tienen ni idea de la vida de sus padres. Diversos especialistas coinciden en que no hay que tener pánico ante la tecnología, pues su repercusión en los niños es directamente proporcional al uso y tiempo que decidimos exponerlos y permitirles de la misma. Hay preocupación por parte de los padres, pero son ellos en gran medida quienes predican con el mal ejemplo.

GENERACIÓN "Z"

La conforman los nacidos entre el año 2000 y el 2010, (10 años de edad)

Los chicos y chicas de la Generación Z han crecido con un smartphone o tablet desde que eran prácticamente recién nacidos. Las redes sociales, los videojuegos y YouTube, son sus principales vehículos de entretenimiento pero también de socialización. Están conectados siempre online con sus amigos. Se pasan horas viendo videos en YouTube o en Snapchat. La única televisión que ven es la de streaming y su vida gira en torno a los dispositivos móviles. No debemos satanizar a la tecnología, pero sí debemos ayudar a los niños a encontrar la mediación con su entorno. Estos chicos tienen grandes capacidades, talentos extraordinarios para sus edades. Sin embargo, el desmedido uso de la tecnología sumado a la falta de atención de los padres les está generando inseguridad en el mundo real, aislamiento, falta de respeto a la autoridad, mala información, desintegración familiar, acoso escolar y violencia.

La tecnología no debe ser usada como distractor o sustituto de atención, sino con fines de aprendizaje, pero por desgracia, actualmente los niños no gozan de suficientes entornos sanos donde puedan desarrollarse. Los equipos inteligentes son la vía de escape para adentrarse en su mundo con películas, caricaturas y juegos, por lo que comienzan a mostrar un extremado apego hacia ellos. Son menores más realistas, emprendedores, pragmáticos, autónomos, resolutivos y mucho más críticos, sin embargo, es el exceso de información o “infoxicación” lo que podría formar parte de una gran amenaza. Los psicólogos estamos notando un drástico cambio de comportamiento de la generación Y (millennials) a la generación Z. Para la generación Y, el énfasis siempre ha sido profesional y de estudios, mientras que la generación Z le da menos importancia a la carrera profesional y los estudios formales, sean cuales fueran.

Han crecido con las consecuencias de las guerras actuales, del narcotráfico y del terrorismo y hablan de ello como un tema casual. El divorcio es algo común para estos niños. Muchas mamás de esta generación trabajan y se desarrollan profesionalmente y los pequeños están sometidos a muchos estímulos y son cuidados por otras personas. Van a varias clases extracurriculares; las clases de música, matemáticas, robótica o emprendimiento, llegan a competir con las tradicionales clases de deportes u otro tipo de artes que antaño eran más comunes. El amor por los animales es algo común, son niños social y ecológicamente responsables y están preocupados por el planeta.

Ellos controlan lo que ven y a la hora que lo hacen. De pequeños jugaban con los gadgets (aparatos electrónicos) , al ir creciendo, fueron teniendo los propios. Otra característica importante es que tienen mucha vida social. Si antes íbamos a la comida de papá o mamá y jugábamos con los hijos de los amigos de nuestros padres, ahora tienen más peso los compromisos sociales de los niños y son los papás quienes se llevan con los papás de los amigos de sus hijos. Esto limita sus habilidades sociales ya que no necesitan convivir con gente nueva para divertirse en un evento social.

Así como en lo social, en otras áreas también los niños Z son tomadores de decisiones, los padres los consultan para muchos temas, desde compras cotidianas hasta cambios de residencia.

Empiezan a mantener noviazgos virtuales chateando más de lo que ven a sus parejas y sintiéndose cómodos con esta forma de relacionarse. Dada su edad y sus inquietudes sexuales, los menores suelen enviarse fotos y videos con contenido sexual (sexteen). Se da lugar al bullyng sexual puesto que exhiben lo que otros graban o envían. ¿Estamos haciendo lo correcto con nuestros niños y jóvenes?

GENERACIÓN ALFA

Los niños de la generación Alfa nacieron después del 2010 (menores de 7 años). Llegaron a un mundo totalmente digital. Nacieron con un Smartphone o una tableta en la mano y se asume que se relacionarán y expresarán a través de medios electrónicos. Aunque generaciones pasadas han hecho uso de la tecnología, los niños de la generación Alfa dependerán absolutamente de ella. La tecnología pasará de ser una herramienta a ser una forma de vida. Comparten todas las características de la generación Z, pero una de las diferencias es que, mientras los niños Z, de muy pequeñitos sólo jugaban con los teléfonos y tabletas de sus papás, los niños de la generación Alfa tienen gadgets propios desde edades tan tempranas como los 2 ó 3 años. Los niños Alfa estarán sometidos a más estímulos que los niños Z y vivirán cambios en el sistema escolar que empieza a abrirse y a incluir nuevas formas de aprendizaje. Para ellos la vida transita y se resuelve a través de diferentes pantallas. El problema aquí es que el Internet los ha vuelto rehenes de lo breve y lo instantáneo. Muchos niños de estas generaciones son etiquetados por familiares, maestros, psicólogos y psiquiatras, con déficit de atención y a otros pueden llegar a clasificarlos como autistas sin que realmente lo sean.

Los empoderamos los adultos al pedirles ayuda para programar teléfonos móviles o cualquier otro gadget, Los niños ahora enseñan a los adultos. Ahora los niños Z y Alfa tienen ventanas abiertas a lo que pasa en el mundo, guerras, crisis económicas y problemas políticos.

A nosotros como padres nos corresponde brindarles amor, educación, satisfacer sus necesidades, pero también es nuestra función inculcarles valores, actitudes y conductas que les permitan diferenciar el bien del mal, de lo que se debe y lo que no, lo justo de lo injusto. Debemos dedicarles tiempo, darles atención, fomentar en ellos el amor, que luchen por la paz y que puedan felizmente vivir en libertad. Que la tecnología les permita funcionar exitosamente y que no se dejen atrapar por ella como robots de manera obsesiva o perderán su identidad.

PSIC. SARA LETICIA CAMPOS CHAVOLLA
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