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‘¿Te consideras nervioso y sufres de agitación emocional?’

19/Sep/2018 | Por: Psic. Sara Campos


Todos tenemos un sistema nervioso. La función del sistema nervioso consiste en recibir los estímulos que le llegan tanto del medio externo como interno del organismo, organizar esta información y hacer que se produzca la respuesta adecuada. Un nervio es conjunto de fibras de un tipo en particular que conduce impulsos entre el sistema nervioso central y distintas partes del cuerpo. Este grupo tiene la forma de un cordón blanquecino y la capacidad de transmitir ondas eléctricas (los impulsos nerviosos) a gran velocidad.

El concepto de nervios suele estar emparentado con la tensión o agitación emocional que experimenta una persona. Puede referirse a situaciones muy diversas, ya que por un lado denota inseguridad en uno mismo frente a ciertas presiones, y por el otro se asemeja a reacciones relacionadas con la histeria. Podemos dar las siguientes oraciones de ejemplo: “Los nervios no me dejaron dormir en toda la noche”, “Me traicionaron los nervios y no pude hablar”, “De pronto le dio un ataque de nervios y empezó a romper todo”.

Sentir "nervios" es natural en los seres humanos. Existen muchas situaciones que pueden poner nervioso a alguien: un susto, una mentira, un asalto, un engaño, un temor o ser inseguro de sí mismo. Pero sólo el individuo puede determinar qué lo genera en él. El nerviosismo depende de la personalidad y de los trastornos que se tengan. Algunas personas los sienten, por ejemplo, al enfrentarse a situaciones nuevas que se van forzando y reforzando durante toda la vida. Desde el desarrollo infantil, basándose en la teoría del aprendizaje, el niño va acumulando experiencias negativas de miedos, temores y rechazos.

La sociedad también influye. Muchas veces los nerviosos experimentan rechazos o son etiquetados con palabras desdeñosas o con apodos groseros. Incluso, la escasa habilidad social, la angustia ante contactos sociales o los prejuicios los llevan a pensar negativamente.
Asimismo, los temores no resueltos como miedo a la oscuridad, a las alturas o a sitios cerrados contribuyen a que la persona se sienta incapaz de aceptar retos y de evaluar la realidad con equilibrio y serenidad . Todo ser humano se puede poner nervioso, pero la diferencia está en que algunos lo son más que otros, porque no tienen un buen control emocional. Un estado normal de nervios pone alerta a las personas como, por ejemplo, estar frente a una entrevista de trabajo. En cambio, la ansiedad no saludable trae exagerada preocupación sin motivo y en el cuerpo se produce una reacción. La glándula adrenal libera adrenalina y prepara al organismo a una situación. Pero cuando no es liberada se deja una desagradable sensación que se interpreta como miedo.

Sentir nervios en situaciones especiales es normal. Sin embargo, quienes se sienten muy nerviosos con regularidad deberían ir enfrentando la situación que lo provoca para que vayan perdiendo el temor y así resolver los conflictos. Con ayuda profesional crecerán sus fortalezas para controlar y guiar su nerviosismo, que puede estar acompañado de fuertes palpitaciones, sudor en las manos, lenguaje lento y a veces con tartamudez, palidez, enrojecimiento en el rostro y falta de aire, entre otras.

Las personas muy nerviosas, exageran los estímulos. Siempre están a la expectativa de que algo malo va a suceder y esto las llena de ansiedad e inseguridad. También padecen alteraciones en el comer y dormir, disminución de calidad en su trabajo, aislamiento gradual de las personas, ruptura de relaciones familiares. Incluso, comportamiento agresivo, impulsivo o de extrema timidez. Actúan en forma no adecuada, en el hogar generalmente gritan y se enfrentan con los miembros de la familia, quienes poco a poco se van alejando de ellas.

¿Pero por qué ocurre esto? Los nerviosos tienen reacciones corporales y mentales alteradas de acuerdo con los estímulos que le producen temor. Algunas pueden ser ansiedad, angustia o pánico, que a su vez desencadenan alteraciones corporales como sudoración, agitación, opresión en el pecho, agitación cardiaca, pensamientos descontrolados, entre otros. Muchas de las personas propensas a alteraciones nerviosas o muy sensibles, tienen componentes genéticos y hereditarios muy marcados en su constitución corporal.

Otras aprenden a reaccionar nerviosamente por observación temprana en la infancia de los temores de otros. Y en otros casos, por eventos traumáticos, el individuo queda sensible a ciertas circunstancias mostrando signos de ansiedad o angustia.

Los síntomas del nerviosismo pueden variar de una persona a otra. La peor consecuencia de ser muy nervioso es sentirse limitado en la vida. Comúnmente la persona huye de situaciones que no puede manejar y que en realidad son autolimitaciones. Es muy desagradable para las personas nerviosas ver que otras hacen actividades que quisieran hacer y sienten que no pueden por miedo o vergüenza. Asimismo, los nerviosos piensan que no pueden lograr sus objetivos en la vida. La mayoría, tenemos capacidades ilimitadas para lograrlos. Se puede sentir que no es posible, pero con esfuerzo y constancia lo es. Si las limitaciones emocionales o nerviosismo sobrepasan su capacidad de control, se debe acudir a un profesional para superarlas. Una persona muy nerviosa que presenta algún trastorno de ansiedad, fobias o miedos, debería trabajar en oficios que le permitan sentirse segura de sí misma, de lo que hace, y evitar aquello que la expongan a altos riesgos, tanto físicos como emocionales. Debe buscar un trabajo adecuado. Generalmente, al nervioso le resulta difícil encontrar un empleo y cuando ya lo tiene espera que en algún momento sea despedido, porque no se atreve a pedir cambios necesarios y peor un aumento de sueldo. Incluso tiene temor de que sus compañeros no lo acepten y lo critiquen.

Aun en la calle, dice, están muy atentos a no caerse, a chocar al caminar y si conducen un carro, manejan muy lento o muy rápido, porque piensan que hay peligro en todo. El nerviosismo no les permite vivir con el mínimo de tranquilidad, por eso es necesario que acudan a un especialista, porque tanta exageración puede ser el síntoma de alguna enfermedad mental.

SUPERAR EL NERVIOSISMO

Algunos consejos para superar el nerviosismo.

Disfrute de algo que le haga sentir bien. Escuche música que lo relaje, descargue videos graciosos de Youtube.

Lea algo que le inspire.

Rodéese de amigos que tengan un buen sentido de humor y que puedan contar algunos chistes que le ayudarán a mejorar su ansiedad y estrés.

Realice ejercicios aeróbicos, suba y baje las escaleras.

Si su nerviosismo tiene que ver con la falta de confianza en sí mismo asista a cursos que le ayuden a afirmarse como persona, y aprenda a través de esta capacitación métodos y técnicas que le harán sentirse más seguro de sí mismo.

Adopte algún método de terapia alternativa, ejercicios respiratorios, masajes, vaya a un spa, nade, haga yoga, meditación para liberar el estrés y la ansiedad, que son síntomas que tienen que ver con los nervios.

Adopte una nueva actitud con relación al estilo de vida anterior y cambie sus hábitos viejos por nuevos.

Duerma las ocho horas necesarias.

Incremente su fe pues la psicología espiritual da paz y ayuda a vencer los miedos.

Acuda a ayuda psicológica para ser atendido con terapia cognitivo-conductual y superará esa forma de ser y de sentir que lo hace vivir sufriendo de ¨nervios¨ sin disfrutar de la vida.

PSIC. SARA LETICIA CAMPOS CHAVOLLA
TORRE MÉDICA, SEGUNDO PISO AV MÉNDEZ 1110 CENTRO VILLAHERMOSA TAB
TEL 3 14 11 78 CEL 9931920934

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