Advierte Papa León XIV sobre la “corrupción de la cultura” a través de la IA

¿Qué significa ser humano?, cuestionó

Durante su viaje apostólico a Francia, el Papa León XIV visitó este viernes la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), donde pronunció un discurso de aproximadamente 30 minutos.

El Sumo Pontífice advirtió sobre la “corrupción de la cultura” mediante la Inteligencia Artificial (IA), al aseverar que se corre el riesgo de una “deshumanización”, pues dijo que, conforme avanza la tecnología, también se va haciendo a un lado la dignidad humana.

“A lo largo de los siglos, muchas tareas que antes realizaban los seres humanos han sido confiadas a las máquinas, cuyas capacidades y aplicaciones no han dejado de ampliarse. Más recientemente, a ciertos sistemas artificiales se les ha otorgado incluso el nombre de nuestra facultad humana del pensamiento: la inteligencia. Al mismo tiempo, sin embargo, nuestras ideas y relaciones corren el riesgo de empobrecerse debido a un proceso de deshumanización. La paradoja resulta cada vez más evidente: mientras se atribuye “inteligencia” a los sistemas computacionales, nos cuesta reconocer la dignidad inalienable de las personas, cuyas vidas se juzgan según el criterio de la eficiencia y, cuando se considera que ya no son productivas, son rechazadas y descartadas”, sostuvo.

Frente a los representantes de las naciones, el Vicario de Cristo refirió que, en la actualidad, hay medios que pueden conectar a las personas de continente a continente, pero a su vez generar aislamiento; por ello comparó la IA con la Torre de Babel.

“De manera especial hoy, contamos con medios capaces de conectar a las personas y a los continentes de manera instantánea; sin embargo, al mismo tiempo, somos testigos de nuevas formas de aislamiento, de pobreza material y espiritual y de abandono. La comunicación se ha vuelto mucho más rápida, pero no necesariamente más veraz; la información es abundante, pero no es sinónimo de sabiduría. Sin un fundamento ético compartido, los numerosos canales de comunicación corren el riesgo de multiplicar la información falsa y dar vigencia a palabras desprovistas de significado, lo que obstaculiza el diálogo en lugar de fomentarlo. La inteligencia artificial amplifica este problema: aunque estos sistemas pueden correlacionar datos, no pueden responder a las preguntas sobre el sentido de la vida humana, que tiene sus raíces en la experiencia vivida”, señaló.

Además, el Santo Padre lanzó una pregunta fundamental, al mencionar que nos interpela con urgencia: ¿Qué significa ser humano?, y dijo que esta es una interrogante que está en el núcleo de toda forma de conocimiento, de todo arte y de toda religión.

“Incluso en el siglo XXI, no podemos dar por sentado que sabemos quién es la persona humana o qué significa vivir como ser humano. Efectivamente, cada generación está llamada a enfrentarse a esta pregunta, especialmente ante las tragedias que, lamentablemente, se repiten incluso hoy en día.

Ante todo, la persona humana es alguien que es concebido y nacido; por lo tanto, ser humano significa, en primer lugar, ser un hijo. Ninguno de nosotros eligió serlo. Nadie decidió de quién, cuándo o dónde nacer. Esta verdad evidente arroja luz sobre algo que no es meramente biológico, sino ético: como hijos, todos somos hermanos y hermanas. Desde el principio, nuestra humanidad es un don y una prueba, una promesa y una responsabilidad”, refirió.

Aunado a esto, recordó que todos nacemos desnudos y necesitados, que somos pobres por nacimiento, es decir, necesitados de pan y de palabras, de cuidados y afecto y de todo aquello que nutre el cuerpo y el espíritu, pero señaló que, cuando llegamos a ser adultos, corremos el riesgo de olvidar todo eso.

“Precisamente quienes están necesitados son los que sufren las consecuencias más graves de este olvido, cada vez que su humanidad es traicionada o descartada, explotada o engañada. Olvidar las circunstancias de nuestro nacimiento oscurece la idea misma de la vida humana, porque separa la vida de la historia que todos compartimos. Entonces, esta vida ya no se entiende como un don, sino como un producto. Deja de verse como una llamada al cuidado y a la responsabilidad y se convierte en un producto susceptible de explotación. De hecho, esta trágica alternativa nos recuerda que ser humano es ser libre por naturaleza. Dado que todos somos hijos, nuestra libertad comienza con nuestra respuesta a la libertad de quien se dirige a nosotros primero, ya sea con gestos de afecto o de rechazo, de acogida amorosa o de abandono y crueldad”, comentó.

Finalmente, indicó que la UNESCO se fundó tras la Segunda Guerra Mundial, considerada la tragedia más devastadora del siglo pasado, y que su misión es contribuir a la paz; por ello expresó su alegría de estar en este lugar, al tiempo que los invitó a ser testimonio de esperanza.

“Que la UNESCO dé, pues, testimonio de esta esperanza al promover el entendimiento entre las naciones, a través del diálogo entre sus respectivas culturas. Creemos, en efecto, que la educación es el instrumento que permite superar los temores recíprocos y que la ciencia puede ponerse al servicio de la vida de cada ser humano, sembrando hoy las semillas de una buena cosecha para el futuro. Esta confianza alimenta nuestra esperanza en la caridad, es decir, en el servicio al bien del prójimo: si todos nos dedicamos con coherencia a nuestra magnífica humanidad, la paz podrá finalmente florecer. Deseo, por tanto, que nuestro encuentro fortalezca el compromiso de cada uno para trabajar sin descanso para que la conciencia de pertenecer a una sola familia humana se haga más viva, más activa y más justa”, apuntó.