Concluye Papa León XIV viaje apostólico por Francia
Señaló que Metz es hijo de una tierra lacerada por conflictos fratricidas
El Papa León XIV concluyó este lunes su viaje apostólico por Francia con una misa celebrada en la Catedral de San Esteban, ubicada en la ciudad de Metz, frente a más de 35 mil fieles que se dieron cita para despedirlo.
Durante su homilía, el Sumo Pontífice destacó los más de seis mil 500 metros cuadrados de vidrieras de esta catedral gótica, denominada la “linterna del Buen Dios” que, dijo, se convierten en libros que reúnen historias llenas de heroísmo, de bondad, de misericordia, de amor y de belleza moral.
En este sentido, refirió que, así como las paredes sólidas de esta catedral que dejan entrar la luz con sus grandes vidrieras de miles de colores a los fieles, las heridas de Europa se conviertan en “aberturas por las que brille la luz”.
“Esta Catedral nos dice que la luz del Señor no suprime la especificidad, sino que une historias y culturas diferentes en un único y maravilloso mosaico de paz, necesario en nuestra época, azotada por nuevas divisiones y nuevos conflictos. Contemplando estas vidrieras, aprendemos que el futuro de Europa no reside en la uniformidad, sino en la armonía de las diferencias, donde la herida del pasado se convierte en una fisura que deja filtrar la luz.
En esto hay un símbolo de nuestra identidad como Iglesia. También nosotros utilizamos estructuras, que sólo tienen sentido en la medida en que nos ayudan a llevar al mundo la luz del Evangelio”, manifestó.
Además, el Santo Padre recordó que en Metz se dio una contribución espiritual, cultural, agrícola y artesanal, y obras como la de Crodegango, pastor de esta comunidad francesa, dieron forma visible a la comunión eclesial a través de la Regla de los canónigos.
“De allí́ se han transmitido los fundamentos morales del mundo en el que vivimos: principios como la primacía de la persona y el carácter sagrado e inviolable de la vida humana, en todas sus fases y en toda circunstancia; la tutela de la libertad de los individuos; la importancia esencial de la familia como fundamento de la sociedad; la atención a los pobres y a los más necesitados; la acogida del extranjero y el respeto a los ancianos.
Esta Iglesia local, que conserva el legado único de un diálogo fecundo entre sociedad civil y fe, en virtud de su estatus particular, tiene la responsabilidad de ser un taller viviente de esa fidelidad”, dijo.
Durante su reflexión, el jerarca católico comparó la construcción de casa con la de la paz, en medio de un mundo marcado por el límite.
“La construcción de una casa requiere, en cambio, una contribución más directa y más importante por parte del hombre, con el uso de fuerzas y competencias, a través de un esfuerzo común, una autentica “obra en proceso”. Así́ la paz, que es don de Dios, exige una respuesta por parte de los hombres en un esfuerzo compartido. Por otro lado, más que una simple construcción de piedras, la casa es un lugar de presencia humana y de amor. En este sentido, la Palabra profética nos recuerda cómo, en un mundo marcado por el límite, la concordia sólo se construye en la caridad, que sabe compartir alegrías y dolores, animar y perdonar, sin cálculos ni límites, como en una familia”, señaló.
Señaló que Metz es hijo de una tierra lacerada por conflictos fratricidas, por ello pidió no perder de vista que quien comete venganza no es más fuerte que aquel que perdona.
“Miremos dentro de nosotros, profundamente, y miremos a nuestro alrededor: ¿qué producen, en el mundo y en nosotros mismos, actitudes como la venganza, la represalia y el rechazo? ¿Y qué futuro para la humanidad dejan entrever las relaciones y los sistemas impregnados por las lógicas despiadadas que derivan de estas actitudes? Ustedes que son los hijos de esta tierra, lacerada en el pasado por conflictos fratricidas, saben bien que no es verdad que el que comete venganza es más fuerte que el que perdona. No es verdad que el que no cede es más fuerte que el que busca la reconciliación. No es verdad que el que se marcha azotando la puerta es más fuerte que el que afronta el esfuerzo de caminar juntos”, apuntó.
Tras concluir la Eucaristía, el sucesor de San Pedro se trasladó al aeropuerto, donde fue despedido por el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y abordó el avión de regreso a Roma, y con ello, concluyó el quinto viaje apostólico de su pontificado.