“No hay motivos clínicos” para que el Papa León XIV suspende viaje a Uruguay, Argentina y Perú: médico del Sumo Pontífice

Recibió el alta médica al presentar parámetros sanguíneos normales y correcta función cardíaca

El médico que operó al Papa León XIV, Stefano Margaritora, sostuvo que “no hay motivos clínicos” que impidan el viaje apostólico programado del 6 al 17 de noviembre próximo a Uruguay, Argentina y Perú.

Lo anterior lo dijo en una entrevista concedida este sábado a Vatican News, donde refirió que, para esa fecha, el Sumo Pontífice ya estará recuperado plenamente tras la cirugía pulmonar que se le realizó el pasado 13 de octubre.

“En cuanto a la convalecencia del Papa, creo que, si lo consideramos como a cualquier otra persona después de este tipo de intervención, podemos decir que se necesitan un par de semanas para lograr una recuperación física verdaderamente completa. Por tanto, dado que ya ha transcurrido casi una semana, creo que, en unos diez días más, el Papa Podría estar plenamente recuperado.

En cuanto a un viaje largo, con desplazamientos en avión, previsto para dentro de unas tres semanas aproximadamente, diría que no existen motivos clínicos que impidan realizarlo”, declaró.

Además, explicó por qué decidieron darle de alta al Santo Padre cuatro días después de la operación pulmonar en el Hospital Gemelli.

“Al recibir el alta, el Papa León se encontraba en unas condiciones clínicas absolutamente satisfactorias. Sus análisis de sangre eran completamente normales, la función cardíaca era correcta y la expansión del pulmón tras la intervención está evolucionando conforme a los plazos normalmente previstos, por tanto, en términos generales, su estado era bueno”, comentó.

El también catedrático de la Universidad Católica del Sagrado Corazón reveló que la enfermedad le fue detectada al jerarca católico de manera “fortuita” luego de unas pruebas rutinarias.

“El descubrimiento del tumor maligno del pulmón del Papa fue totalmente fortuito, como sucede, por desgracia, en muchas ocasiones, porque al realizar unas pruebas rutinarias, en este caso relacionadas con el abdomen, se detectó en el tórax, en la zona basal de los pulmones, esta pequeña mancha.

Esto es bastante habitual, porque cuando se efectúan pruebas radiológicas del abdomen, dado que el diafragma tiene una forma parecida a la de un paracaídas, normalmente también se visualizan las bases pulmonares, Pero ciertamente, si esa pequeña mancha, hubiera estado un poco más arriba, no se habría detectado”, explicó.

Stefano Margaritora compartió cómo fue la actitud del Papa León XIV previo a entrar al quirófano, la tarde del pasado 13 de octubre.

“Cuando el Papa entró en el quirófano, dado que es una persona verdaderamente sencilla y sonriente, se encontró con una especie de pequeño anfiteatro formado por mí, mis colegas, los anestesistas y el personal del quirófano. Al entrar, miró a su alrededor, nos vio y le dije: Santo Padre, este es nuestro equipo ideal. Él sonrió y se dispuso a ello. Entonces comenzamos las maniobras de anestesia”, sostuvo.

Por último, externó que, a pesar de que ha realizado en muchas ocasiones una cirugía de este tipo, sintió nervios, debido a que iba a intervenir por primera vez a un papa, y eso implicaba que todos los ojos estarían puestos en él.

“Como médico, como hombre, como creyente, haber operado a un Papa ha sido una emoción íntima que ni siquiera consigo describir. Evidentemente, tienes delante a un hombre, porque, en definitiva, el Papa es un hombre. Pero sabes perfectamente que no es una persona corriente. Además, el Papa León tiene un carisma tal que, en cualquier caso, sería imposible considerarlo una persona común. Te dispones a operar a un Papa que, por primera vez – al menos por lo que sabemos de la historia moderna -, se enfrenta a una quirúrgica por un tumor maligno, porque hasta donde sabemos, nunca había sucedido algo así. Sabes que tienes los ojos del mundo puestos en ti, porque no se trata simplemente de un Jefe de Estado, sino del líder de una comunidad de fieles extendida por todo el mundo, con una atención mediática enorme. Por eso, está claro que una intervención rutinaria no puede vivirse desde el punto de vista humano, como una operación rutinaria. Así pues, se produce una especie de conflicto interior entre decirte: Tienes que realizar una intervención normal, que ya has hecho otras mil veces a lo largo de tu vida, y ser consciente de que, por primera vez, vas a realizar una operación de este tipo a un Papa”, manifestó.