El duelo, su significado y el dolor por defunciones en la pandemia

Foto: Charwin Acebuche en Pixabay

 

El duelo psicológico, es un proceso que tiene lugar tras una pérdida irreparable. El duelo es una reacción natural y necesaria ante la pérdida de un ser querido, puede ser la muerte de un familiar o un amigo. Duelos significa combate entre dos. El duelo describe el momento en que una persona alberga un combate interno; una parte de ella acepta la pérdida frente a otra que no la acepta.

El dolor que experimentamos cuando estamos en medio de un proceso de duelo es inmensamente estresante. Nuestro cuerpo paga un precio muy alto ante este evento tan significativo en nuestras vidas. Estos síntomas son respuestas perfectamente normales ante semejante trauma, pero si nos informamos y entendemos que está ocurriendo en nuestro cuerpo, podremos lidiar mejor con esta situación y sabremos si es normal sentir lo que sentimos o si es necesario buscar ayuda psicológica. El duelo se trata de una herida y, por tanto, requiere de un tiempo para su cicatrización. En general se habla de que en el proceso de duelo se distinguen varias fases, escalones que hay que superar, aunque ello no significa que en todos los casos aparezcan todos.

Los síntomas más comunes y considerados “normales” cuando estamos sufriendo la muerte de un familiar o amigo querido son, por ejemplo: ganas incontrolables de llorar, cansancio o letargo, problemas para dormir o exceso de sueño, palpitaciones, dolores de cabeza, interrupción del ciclo menstrual en las mujeres, falta de aire, molestias estomacales, irritabilidad, presión alta, pérdida o aumento del apetito, pérdida del cabello, alucinaciones auditivas o visuales, náuseas, angustia en el pecho y hasta dolores musculares y articulares. Nuestro sistema inmune también sufre los efectos del estrés por nuestra pérdida mostrando una caída en los niveles de actividad de los linfocitos-T, que son células muy importantes para la lucha contra las infecciones como los resfriados y otras infecciones menores. Otras enfermedades como el asma, la artritis o la diabetes se pueden intensificar durante esta etapa de sufrimiento.

Etapas del duelo

Negación: La incredulidad es la primera reacción ante un golpe de la vida. El impacto de la noticia es tan fuerte que dejamos de escuchar, de entender, de pensar. Puede suceder que en un primer momento el bloqueo sea tan grande que no podamos ni sentir. La negación tiene el sentido de darnos una tregua, es un mecanismo de defensa para procesar el impacto.

Enfado: Lo primero que debemos de hacer con la rabia o el enojo es reconocerlo y aceptarlo para poder controlarlo. Es una forma de pedir ayuda, nos impulsa a tomar otros caminos, cuando estamos en el fondo del agujero nos hace tomar impulso para salir a flote.

Negociación: Es el momento en que fantaseamos con la idea de revertir la situación, se puede llegar incluso con Dios prometiendo lo que sea necesario. Esta etapa es breve porque estar pensando todo el día en soluciones es realmente agotador.

Miedo o depresión: La persona siente tristeza, incertidumbre ante el futuro, vacío y un profundo dolor. Se siente agotada y cualquier tarea se vuelve complicada. A pesar de que pueda pensar que esto no acabará nunca y que va a durar para siempre, la verdad es que con el tiempo y la ayuda psicológica podrá volver a reconstruirse.

Aceptación: Es en el momento en el que se acepta la muerte del ser querido cuando se aprende a seguir viviendo en un mundo en el que ya no está, y se acepta que ese sentimiento de superación. En parte, esta fase se da porque la huella que el dolor emocional del duelo se va extinguiendo con el tiempo, pero también es necesario reorganizar activamente las propias ideas que conforman nuestro esquema mental. No es una etapa feliz en contraposición al resto de etapas del duelo, sino que al principio se caracteriza más bien por la falta de sentimientos intensos y por el cansancio. Poco a poco va volviendo la capacidad de experimentar alegría y placer, y a partir de esa situación las cosas suelen volver a la normalidad

Las personas en duelo tienen ciertas necesidades que deben verse satisfecha para superar con éxito la pérdida.

Necesitan ser escuchadas y creídas en toda su historia de la pérdida.

Necesitan ser protegidas y tener permiso para expresar emociones.

Necesitan ser validadas en la forma de afrontar el duelo (saber que esto que les pasa es natural, está bien hecho y no es malo sentirse así).

Necesitan estar en una relación de apoyo desde la reciprocidad (que la otra persona le entienda gracias a una experiencia similar o que la otra persona “sepa” de lo que está hablando el afectado).

Necesitan definirse en la forma individual y única de vivir el duelo (que el resto de gente apoye su manera de sobrellevarlo).

Necesitan sentir que su experiencia de duelo tiene un impacto en las otras personas (que su dolor o su explicación de lo que está sufriendo marquen a los demás).

Necesitan estar en una relación donde el otro tome la iniciativa ya que ellos no son capaces de, por ejemplo, empezar a hablar del tema.

Y por último, necesitan poder expresar amor y vulnerabilidad enfrente de otras personas.

El duelo se convierte en duelo patológico cuando después de un tiempo la persona sigue teniendo los mismos síntomas. Es frecuente, que una pérdida no elaborada de forma adecuada dé paso a problemas emocionales e incluso trastornos psicopatológicos al cabo de meses o incluso años. Sin embargo, un duelo elaborado adecuadamente mejora las capacidades futuras para enfrentarse a las situaciones de pérdida, frustración o sufrimiento. Ante la pandemia y para evitar contagios, no se pueden velar ni enterrar a los fallecidos por esta causa, o seguir los rituales a los que hemos estado acostumbrados. Ello dificulta la elaboración del duelo pues los familiares sienten como si su ser querido hubiera desaparecido de pronto y no da tiempo de pasar por las etapas en el momento y durante el proceso de las exequias. Un tema importante son los duelos en los niños, saber afrontarlos, hablarlos, no minimizarlos ni negarlos, porque la manera en que se enfrenten en sus primeros duelos les ayudará a crear esas capacidades futuras.

¿Cuánto dura un duelo? La duración del duelo es variable, eso significa que pueden pasar meses e incluso años. La mayoría de las personas elaboran el duelo de manera adecuada, pero existen otras que no lo logran, por ese motivo es importante tener claro que hay síntomas que se mantienen y agudizan a pesar de que el tiempo transcurra.

Cuando perdemos a alguien sentimos de manera profunda tristeza, rabia, impotencia, miedo y nos duele y es totalmente normal. Cuando estos síntomas acaban apoderándose de la persona de manera que aparece un fuerte sentimiento de culpa y autorreproches la pueden llevar a un estado de depresión. En la mayoría de los casos la intensidad de estas reacciones disminuye con el tiempo, pero muchas personas desarrollan complicaciones de estos síntomas que afectan a su salud mental y física. Lo que ocurre en los duelos no resueltos es que las sensaciones, en lugar de producir cambios para ir avanzando en las diferentes fases, lo que hacen es que llegan a paralizar el curso del duelo normal.

Es difícil reconocer y atravesar los duelos postergados.  A los afectados por el virus del duelo se les tiene poca paciencia a veces y se les inunda de mensajes del tipo “Resígnate, mira cuántos pasan por lo mismo”, “¡anímate!”, “Eso ya sucedió y ni modo”, “mírale el lado bueno pues no sufrió tanto”, y así poco a poco se va invirtiendo una gran cantidad de energía para negarlo. Pero negar un duelo no es recomendable.

El duelo es un proceso normal, largo, a veces muy largo, pero pasajero. Olvidar es posible, y la vida no termina con el dolor del duelo, sino que en muchos casos empieza justo ahí.

Psic. Sara Campos Ch. Consultorio Torre Médica Av. Méndez 1110 Segundo piso. Tel 9933141178 Terapias Online al Cel 9931498830