El poder combatir al Covid-19 depende en gran parte de un sistema inmune fuerte

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Un sistema inmune fuerte tiene la capacidad de proteger el organismo de diferentes enfermedades.  Sin embargo, hay muchos factores que pueden alterar o debilitar nuestras defensas inmunitarias. El buen funcionamiento del sistema inmunitario se altera por  la acumulación de toxinas, provenientes del medio ambiente, por el consumo de tabaco y alcohol. El  intestino es pieza clave del sistema inmunitario. Si no funciona bien nuestro sistema inmunológico somos más propensos a sufrir infecciones y manifestaciones atópicas, como el asma. Lo anterior sucede cuando disminuye la función de las células T reguladoras (Treg) linfocitos, encargados de frenar la reacción del sistema inmunitario frente a agentes no patógenos en el cuerpo. 

Un sistema inmune desequilibrado no es capaz de detectar y eliminar a tiempo células infectadas por bacterias y virus, lo que favorece la multiplicación de estos agentes y la infección de nuevas células, reduciendo así aún más la capacidad de nuestro sistema inmunitario para combatir estas infecciones.

Nuestras defensas pueden resultar perjudicadas por una alimentación inadecuada, dado que lo que comemos afecta directamente al mantenimiento del sistema inmunitario. Un déficit, pero también un exceso de nutrientes como vitaminas, hierro, minerales pueden afectar al correcto funcionamiento de éste.  Existen varias razones como infecciones, fiebre y escalofríos que pueden indicar que las defensas del organismo se encuentran bajas. Esto representa un problema, ya que nuestro organismo se vuelve más vulnerable al ataque de los virus y bacterias, especialmente a través del sistema respiratorio. En estos casos, es imprescindible fortalecer el sistema inmunitario, nuestra mejor barrera de protección para no exponer nuestro organismo a riesgos innecesarios.

Señales para detectar las defensas bajas: Infecciones recurrentes, como amigdalitis o herpes. Enfermedades simples, pero que tardan en curarse o que se agravan fácilmente como por ejemplo la gripe. Fiebre frecuente y escalofríos. Ojos secos con frecuencia. Cansancio excesivo.

Náuseas y vómitos. Diarrea. Manchas rojas o blancas en la piel. Caída del cabello.

Posibilidad de estar más estresado o con falta de sueño. Otros factores tales como el estrés, la ansiedad, un estado emocional negativo o depresivo o la falta de sueño pueden debilitar las defensas de nuestro organismo, aumentando la susceptibilidad a enfermedades inflamatorias e infecciones.

Desataco el  estrés porque es un sentimiento de tensión física o emocional que estamos padeciendo como consecuencia de esta pandemia. Puede provenir de cualquier situación o pensamiento que nos haga sentir frustrados, furiosos o nerviosos. El estrés es la reacción de nuestro cuerpo ante un desafío o demanda. En pequeños episodios el estrés puede ser positivo, como cuando nos ayuda a evitar el peligro o cumplir con una fecha límite. Pero cuando el estrés dura mucho tiempo, puede dañar tu salud.

Hay dos tipos principales de estrés:

-Estrés agudo. Este es estrés a corto plazo que desaparece rápidamente. Podemos sentirlo cuando presionamos los frenos, peleamos con nuestra pareja o esquiamos en una pendiente. Esto ayuda a controlar las situaciones peligrosas. También ocurre cuando hacemos algo nuevo o emocionante. Todas las personas sentimos estrés agudo en algún momento.

-Estrés crónico. Este es el estrés que dura por un período de tiempo prolongado. Podemos tener estrés crónico si tenemos problemas de dinero, un matrimonio infeliz o problemas en el trabajo. Cualquier tipo de estrés que continúa por semanas o meses es estrés crónico. Puede acostumbrarse tanto al estrés crónico que no nos damos cuenta que es un problema. Si no encontramos  maneras de controlar el estrés, este podría causar problemas de salud.

¿Cómo fortalecer las defensas?

Si has notado alguna de estas señales en tu cuerpo, es  hora de poner en práctica los siguientes consejos para reforzar las defensas y disfrutar del bienestar de tu organismo: Realiza actividad física de manera regular. Hay que vacunarse, sobre todo en el caso de niños y adultos mayores. Evita el cigarrillo y exceso de alcohol. Intenta no estresarte, una persona con altos niveles de estrés es más propensa a bajar sus defensas. Duerme y descansa bien.

Sigue una dieta sana y equilibrada, rica en frutas, verduras, cereales y granos.

Además de seguir los anteriores consejos, puedes tomar complementos alimenticios para gozar de una energía y vitalidad de 10: El Redoxón (ácido ascórbico)  es un complemento alimenticio que actúa sobre los tres niveles de defensas naturales del cuerpo, estimulando el funcionamiento correcto del sistema inmunitario. Su fórmula combina los beneficios de la Vitamina C, el Zinc y la Vitamina D, que proporcionan un suplemento vitamínico, mineral y antioxidante al organismo, protegiéndolo de las agresiones externas. Este producto lo pueden tomar tanto los adultos como los niños mayores de 12 años. ¿Qué beneficios tiene? Mejora el proceso de generación de energía muscular, el funcionamiento del sistema inmunitario y suministra un extra de vitaminas, minerales y antioxidantes al cuerpo, que lo protegen de los daños externos.

¿Cómo afecta el estrés a nuestro sistema inmunitario?

El estrés afecta a nuestro sistema inmunitario, los efectos de esta condición psicológica pueden mermar nuestra salud, sobre todo si lo mantenemos durante mucho tiempo. La fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica, sufrimientos incomprendidos y ahora, en tiempos de confinamiento, han aumentado. El estrés afecta a nuestro sistema inmunitario. Este estado altera nuestra homeostasis natural y en consecuencia, entran en acción las hormonas hipotalámicas como la vasopresina. El impacto somático del estrés continuado puede ser inmenso no solo para nuestro equilibrio psicológico: también la salud física se verá afectada.

Todos tenemos más o menos una idea de lo que es el estrés. Lo hemos sentido en algún momento de nuestra vida, hemos leído sobre el tema en alguna ocasión y tenemos amigos y familiares que lo sufren… No todo el mundo se estresa por las mismas cosas, dependerá de la manera en que percibamos la situación, de las creencias, y de los recursos de afrontamiento de los que dispongamos. Aunque hay ciertas circunstancias que son realmente estresantes para casi cualquier persona (pérdida de empleo, duelo, divorcio…). Así, el estrés puede definirse como la respuesta de adaptación del organismo al medio en el que se encuentra. El entorno nos demanda una serie de recursos para poder adaptarnos a él y eso generará la respuesta de estrés en nuestro organismo.      

Los psicólogos clínicos evaluamos el tipo de personalidad A,B,C o D, a través de herramientas psicológicas, orientamos al paciente para que baje sus niveles de estrés, fortalezca el sistema .inmunológico, evite que los anticuerpos pierdan la batalla contra los antígenos y no enferme.

Psic. Sara Campos Ch. Consultas por videollamadas 9931498830