Las amenazas no deben llevarnos a callar la verdad: Obispo de Aguascalientes
Pide a los feligreses evitar provocaciones y responder al mal con el mal
Tras las amenazas recibidas en días anteriores en redes sociales, el Obispo de Aguascalientes, Monseñor Juan Espinosa Jiménez, señaló que la verdad no debe callarse.
A través de un comunicado dirigido a los feligreses, el obispo mexicano refirió que las amenazas virtuales que recibió fueron a raíz de sus señalamientos sobre situaciones concretas y evidentes que viven en México.
Enfatizó que, la Iglesia tiene el deber de anunciar el Evangelio, defender la dignidad de toda personas y alzar la voz ante aquello que lastima la vida, la justica, la paz y el bien común.
"Mis palabras no pretenden favorecer ni atacar a ninguna persona, partido o grupo político, mucho menos polarizar; mis palabras nacen de la responsabilidad pastoral de quien está llamado a mirar la realidad con los ojos de la fe y promover siempre la verdad, la justicia y la dignidad humana", manifestó.
Además, Monseñor Espinosa Jiménez agregó que "las amenazas no deben llevarnos al miedo, a la confrontación, ni al odio, y mucho menos a callar la verdad", por ello hizo un llamado a sus feligreses a "mantener la calma, evitar cualquier provocación y no responder mal con el mal", al mencionar que, como discípulos de Jesús, están llamado a ser constructores y generadores de paz.
Aunado a lo anterior, el religioso puntualizó que hoy más que nunca, se necesita una sociedad que dialogue, que respete, que escuche y que busque caminos de reconciliación, así como hombres y mujeres que, desde sus convicciones, "trabajen por la paz y no por la división; por la verdad y no por la mentira; por la justicia y no por la violencia".
Finalmente, invitó a todos a orar por la Iglesia y "por nuestras autoridades, por quienes tienen responsabilidades públicas", por las familias y quienes sufren violencia, por quienes trabajan por la seguridad y la justicia, y "también por quienes generan violencia", para que Dios transforme sus corazones.