Consejos para bien morir
No le extrañe el tema. Resulta que metidos en las cosas de la vida, nos olvidamos de una verdad inalterable: la muerte suele no avisar y tomarnos desprevenidos. Los consejos para bien morir, pueden ayudarle a usted, para prepararse para el inevitable encuentro o bien, para que usted ayude a algún ser querido que se adelante al tránsito rumbo a lo eterno.
Tenga siempre listo un buen testamento. No piense que por tener pocos bienes, sus familiares actuarán con decoro y sin problemas. El testamento es muy necesario y no sólo para quien tiene muchas tierras o casas. Por ejemplo, si usted deja claramente establecido quien será su heredero universal y albacea, más fácilmente podrán resolver el tema de propiedades pero también de DERECHOS. Por ejemplo, su AFORE, la pensión, las cuentas de ahorro, intereses, seguros médicos y en general, todos los contratos que contengan un derecho del finado. Septiembre es el mes del testamento, acuda sin demora a una notaría y déjese asesorar. No es caro. Más caro es ver cómo su familia se despelleja por unos cacharros, un coche, una moto y hasta por su perro. La pensión y el afore requieren de un documento notariado que autorice a un familiar a reclamarlo.
Tenga claro el lugar y el modo de morir. La muerte ideal de un cristiano, es en su lecho, en su hogar, con sus seres queridos. No en la soledad y lo impersonal de un hospital. Deje claramente dicho hasta dónde quiere que se apliquen tratamientos médicos. Visualice si desea formar parte de los donadores de órganos a su muerte.
Los santos óleos es la UNCION DE LOS ENFERMOS, para los que practican la fe católica. Es recomendable llamar a un sacerdote cuando el enfermo está consciente y puede recibir los aceites sagrados, confesarse y recibir la comunión. No es necesario repetirla en cada momento o cuando agrava la salud o fallece el difunto. Tome en cuenta que los sacerdotes comúnmente descansan los lunes. Si hay alguna emergencia o peligro de muerte y el agonizante no ha recibido aún los santos óleos, es necesario dirigirse a su parroquia o a la CATEDRAL DEL SEÑOR DE TABASCO. Los sacerdotes pueden ingresar a la sala de urgencias o terapia intensiva pero es NECESARIO QUE LOS FAMILIARES AVISEN AL PERSONAL DEL HOSPITAL, para facilitar el acceso. Una vez fallecido el familiar, no es necesario recibir los santos óleos, basta la misa exequial.
Las honras fúnebres
Converse con los suyos sobre sus honras fúnebres. Si desea y qué tipo de ceremonia, con culto o misa, sin ella. Con rezos o sin ellos, con música o sin ella, con mariachi o cantos. Así ayudará a sentirse mejor a sus familiares cumpliendo su última voluntad.
Piense sin aterrarse, con madurez, que hay dos opciones vigentes para morir hoy: inhumación (sepultura) o cremación. El Papa Francisco emitió una serie de recomendaciones para la cremación, que es aceptada por los católicos. Desde luego la cremación es una opción cada vez más aceptada pues evita el mantenimiento y un montón de gastos sorpresivos que suelen ser el negocio redondo de los panteones.
La iglesia católica SI PERMITE LA CREMACION, pero prohíbe la conservación de las cenizas en el hogar. Tampoco permite que se dividan las cenizas entre parientes y familiares. No permite que se dispersen las cenizas en el aire, tierra o agua, o que se hagan de ellas recuerdos conmemorativos, en piezas de joyería u otros artículos.
En Tabasco hay capillas con nichos funerarios o columbarios donde pueden descansar las cenizas con la dignidad propia para los difuntos: La Catedral, el Espíritu Santo y la Parroquia Universitaria San Marcos en el Country (www.parroquiadesanmarcos.com), son muy buenas opciones.
Nunca acuda al funeral si usted no es cercano a la familia o amigo inmediato del fallecido. Las familias requieren su propio espacio en el dolor y no multitudes para encontrar consuelo.
Si no sabe qué decir en un saludo de pésame, diga solo : “Lo siento”. Omita toda expresión de condescendencia, dar consejos, lástima, o expresiones como “qué bueno que ya descansó”, “ya era hora que dejara de sufrir”, “ya está en el cielo”, etc. Peor aún, evite comentarios religiosos fuera de lugar, o que incentiven el odio (en caso de muerte violenta o por accidente).
Nunca pregunte en un funeral a los dolientes “¿Cómo fue? ¿Qué le pasó? ¿Cuáles fueron sus últimas palabras? ¿Quién lo vio? ¿Cómo quedó su cara? ¿Quiénes estaban con él? ¿Ya hicieron la denuncia?” y toda expresión de curiosidad o morbo. Es impropio e impertinente. Se requiere de un tacto exquisito para que su presencia no sea inoportuna. Si no sabe qué decir, CON SU PRESENCIA Y UN ABRAZO BASTA y SOBRA. Así queda usted como una persona respetuosa y solidaria, prudente y con educación. Si hay libro de condolencias, deje allí su nota de duelo.
Jamás haga un comentario sobre el ataúd y menos sobre el cadáver. Nunca diga “ya apesta”.
Es un buen consejo para los familiares tener a la vista un LIBRO DE CONDOLENCIAS para que los asistentes coloquen allí todos sus comentarios y notas de duelo.
No haga de la sala de velación, una tertulia. Usted acude a un cuadro de dolor y llanto, no a buscar placeres de la mesa, ni a criticar la comida o bebida. Es una falta de consideración acudir a un velorio para aumentar los gastos y atenciones de una familia afligida.
Nunca son bienvenidas en una sala velatoria, las bebidas alcohólicas.
Las redes sociales son un mecanismo muy efectivo hoy en día para dar a conocer por parte de los familiares los pormenores de las ceremonias fúnebres. No haga comentarios ni preguntas incómodas para los familiares. Si usted es amigo del difunto mejor infórmese personalmente. En esos casos los familiares y amigos más cercanos son los primeros en enterarse. Es común agregar en el muro del difunto notas de duelo, compartir fotos y videos, expresar sentimientos diversos con respeto, sabiendo que son de carácter público. El Facebook tiene un servicio para quienes han fallecido, para mantener su cuenta activa llamada “Cuenta conmemorativa” (https://www.facebook.com/help/contact/651319028315841) usted puede designar en vida a quién desea “heredar” su muro para que siga administrando su cuenta y mantenga vivo su recuerdo entre sus seres queridos. Es una excelente opción.
No son recomendables las fotografías en la sala velatoria, mucho menos con el féretro y nunca con un cadáver. Son incómodas para los familiares y en muchos casos transgreden sentimientos religiosos y morales.
Si el ataúd está cerrado, no sea usted el que solicite que lo abran para “despedir” al difunto. Respete absolutamente la voluntad de los familiares de mantener la dignidad de un difunto.
Puede usted colaborar con la familia, aportando bocadillos, alimentos, o bebidas no alcohólicas, o bien como se estila en las comunidades tabasqueñas, con despensa, café, pan, galletas en beneficio de los que acuden al funeral. Si es usted muy allegado a la familia, su solidaridad económica es siempre bien recibida, especialmente en los casos de difuntos de enfermedad prolongada: Los gastos funerarios por lo general toman desprevenidas las economías de las familias. No pregunte qué necesitan, si usted puede, acérquese con los familiares directos y deje en un sobre su colaboración sin ostentarla, ni anunciarla: Que no sepa tu mano derecha lo que hace tu mano izquierda.
… CONTINUARA.