Despiden a familia asesinada en Taxco, Nacajuca
Pérdida deja ambiente de tristeza e inseguridad en la comunidad
Familiares, amigos y conocidos dieron este lunes el último adiós a Carlos Mario, Diana y su hija Jade, de apenas 13 años, en la ranchería Taxco de Nacajuca, tras haber sido ejecutados la madrugada del pasado domingo 11 de octubre.
Al interior del que fuera su domicilio, ubicado sobre la calle principal de la comunidad, los cuerpos eran velados.
Una tía de Carlos, que pidió guardar el anonimato, los recordó como una familia humilde, trabajadora y que buscaba salir adelante todos los días, por lo que hoy vivían con intenso dolor su pérdida.
“Ellos son personas humildes, el muchacho trabajaba, era albañil, tenía sus dos hijos, llevaba a su hija a la escuela, la iba a buscar, era su rutina diaria. Él no era pleitisto, él no era nada de eso, se dedicaba a su trabajo y a su familia.
A pesar de que estaba inmovilizada de una pierna, ella trabajaba, hacía costura, bordaba, estaba estudiando repostería, o sea, era una familia común y corriente nada más que buscaban la vida diaria - ¿Ustedes convivían mucho? - Sí, él era mi sobrino”, dijo.
Agregó que, con frecuencia, lamentablemente en Taxco ocurren casos similares, tanto que ya se han acostumbrado.
“Ha habido otros casos que van y llegan los mismos, los mismos, no sé si son magos, no sé qué son, aquí en Taxco, aquí en Taxco, llegan los mismos de la moto de dos personas, disparan, se van, nadie sabe nada, la autoridad no los encuentra, esa rutina ya, ya estamos acostumbrados. Pues es lo único, justicia, porque no se puede hacer otra cosa, ya ellos no lo vamos a revivir, entonces qué podemos hacer, nada, esperar, a ver si algún día la autoridad reacciona”, comentó.
Por otro lado, la señora Norma Soberanes, vecina de las víctimas, coincidió con que era una familia trabajadora y que tenían amistad, razón por la que se encuentran muy tristes ante su pérdida.
“Estamos muy tristes por la pérdida de los tres ellos y de la niña, que es una niña tan inocente. Esto no lo esperábamos, porque el muchacho es un buen trabajador, era maestro al bañil. La niña se dedicaba a ir a su escuela, llegaba a su casa a hacer su tarea, era una niña de bien.
La verdad que muy triste, ganas de llorar, algo que no vamos a poder superar por mucho tiempo, porque son tres. Y en medio de esos tres hay una niña, que no tenía necesidad de, ninguno de ellos, de pasar por lo que pasaron”, comentó.
Resaltó que, por situaciones como ésta y otras parecidas, ella tuvo que levantar la barda de su casa, además de colocarle botellas de vidrio rotas en lo alto y de instalar un portón, para intentar mejorar la seguridad de su domicilio.
En este contexto, doña Norma pidió que haya más vigilancia, pues dijo que los rondines de las autoridades los ven solamente una vez por semana, por lo que se sienten desprotegidos.
“Mandé hacer mi barda porque suceden muchas cosas aquí en la ranchería y ya toda la gente en la ranchería hemos estado agarrando miedo y pues tratando de asegurar nuestra casa, nuestro patio un poco hasta donde podamos. Pues lo que queremos es vigilancia y mucha seguridad para la gente, porque estamos desprotegidos aquí.
La autoridad habla de mucha seguridad que tenemos, pero eso es mentira, eso es mentira porque aquí no tenemos seguridad de nadie, aquí no nos protege nadie, aquí nosotros mismos nos tenemos que proteger a como podemos”, manifestó.
Tras ser velados, los restos de Carlos Mario, Diana y su hija Jade fueron llevados a la iglesia Nuestra Señora del Rosario para una misa de cuerpo presente.
La familia fue sepultada en el panteón nuevo de Taxco, y serán los primeros en descansar en ese sitio.