La hora del sur-sureste: ¿estamos preparados?
Van sesenta y tantos días y faltan unos tantos más para que el presidente electo entre en funciones el 1 de diciembre próximo. En realidad, muchos analistas y otros millones de ciudadanos pensamos que en vez de protestar el cargo como Presidente de México, dará su primer informe de gobierno y es que la habilidad y capacidad de acaparar la agenda nacional es de reconocerse.
Bueno, pues la habilidad de hacerse de la agenda nacional, tiene mucho que ver con que su bandera política, su propuesta de campaña y sus primeras acciones siendo aún presidente electo, son los temas de interés para la ciudadanía; sin embargo el centro del debate de sus principales adversarios (que están intentando de rehacerse) está en que las expectativas de este segundo intento de transición democrática en la vida pública de México sea fallido. Hoy se ve mano en algunas decisiones y el gobierno ha funciones ha incorporado implícitamente el discurso del presidente electo.
Dentro de esa agenda nacional el sur-sureste es prioridad y empieza a haber indicios de que esa deuda nacional de nuestro país con su región más abandonada y saqueada por fin tendrá un espacio digno. Desde nuestra Independencia, en el Porfiriato, durante la Revolución Mexicana e incluso en el discurso del México moderno, siempre se reconocía la desigualdad, el atraso y la sobre-explotación de los recursos naturales de esta región que en mucho hace que nuestro país sea reconocido como biológicamente megadiverso. En ese sentido, se han anunciado proyectos estratégicos de infraestructura destacando el Tren Maya, el proyecto de desarrollo de Istmo de Tehuantepec (Coatzacoalcos-Salina Cruz), la Refinería a instalarse en Paraíso Tabasco, además del proyecto ambiental más ambicioso en términos ambientales en las últimas décadas “Sembrando Vida” (proyecto de siembra de 1 millón de hectáreas en comunidades rurales de 17 entidades federativas), entre otras acciones de gobierno.
Empresas, asociaciones empresariales, instituciones de educación superior, gobiernos municipales y estatales, así como la sociedad civil en general, deben estar preparándose permanentemente, para construir ese futuro deseado desde hoy. La política pública local y regional serán los cimientos para que programas sociales, inversiones estratégicas y la acción de la federación así como las inversiones y el efecto multiplicador de lo público y lo privado se cimbren.
Hoy no hay pretexto, del discurso presidencial ha ido al hecho, tenemos evidencias suficientes de que el sur-sureste es un prioridad nacional, lo que resta es generar ese hoja de ruta, ese plan regional visto desde lo local. ¿El sector empresarial se está preparando? ¿Los gobiernos municipales y estatales, están considerando los impactos que tendrán los proyectos de infraestructura? ¿La sociedad organizada está para capturar los beneficios que se deriven?
Tenemos la cultura de ser reactivos, pero de nuestra proactividad convertida en capital social depende que de una vez por todas el sur-sureste sea esa región prospera y competitiva que por muchos años ha tenido siempre que esperar.
Faustino Torres
Profesor Investigador, analista de temas económicos y especialista en desarrollo regional