Lo mejor del hombre, el Alfa y Omega

 

 

Stephen Hawking autor de la “teoría del todo”, fue el extraordinario físico británico a quien debemos la actualidad de las reflexiones científicas sobre el origen del universo. Comparable con Copérnico, Newton o Galileo, acudió a Roma en 2016 a un homenaje al sacerdote católico Georges Lemaitre, autor de la teoría del “big bang”: la gran explosión que dio origen al universo. Tuvo un inolvidable encuentro con el Papa Francisco quien sostuvo que la teoría del bing bang “no contradice la intervención de un creador divino… el inicio del mundo no es obra del caos que debe a otro su origen, sino que se deriva directamente de un principio supremo que crea por amor”.

 

 

Este domingo el mundo cristiano celebra la pascua, misma que se remueve año con año de acuerdo al ciclo solar. Pierre Theilhard de Chardin en su “corazón de la materia” y últimamente Fernando Cardenal en Nicaragua en su “cántico cósmico”; ambos sacerdotes jesuitas, reflexionaron sobre el origen y el fin del universo. Una metafísica intramundana, donde la energía cósmica atraviesa y direcciona esto que llamamos vivir.

 

 

 

 

Cada semana de Pascua, el mundo conmemora mucho más que un ciclo ritual de religiones. Celebra su propio inicio. Por ello la Pascua coincide con la primavera. La Pascua es también el estallamiento de la madre naturaleza que pregona en flor su natural anhelo de reproducción, poliniza, fertiliza, abona, desparrama en su frugal sinfonía, el anhelo de perpetuar las especies. En el mar y el la tierra, todo ser vivo protagoniza sabiéndolo o no, el rito anual de la procreación del deseo de vivir: PASCUA FLORIDA. El cristianismo proclama la resurrección del Cristo. Un muerto que es vuelto a la vida. Sobre la materia fenecida, según este evangelio, hay un poder superior, absoluto, inmaterial, un espíritu que con su aliento trastoca todo, no para destruir, sino para seguir su danza eternal con objeto de dar vida una y otra vez, hasta el omega infinito.

 

 

Quizá por eso la Pascua en muchos países es tan festejada. Porque festejándola caemos en cuenta de nuestra pequeñez y reflexionamos que estamos insertos en una milinésima de la nada. Lo mejor del hombre no puede perderse en el cosmos. Ninguno ha de estar triste, la muerte no tiene la última palabra, la evolución persiste conduciendo todo a los brazos del amor infinito. Felices pascuas de resurrección.