OEA exige a Nicaragua celebrar elecciones; México rechaza resolución

La resolución es impulsada por Estados Unidos, Argentina, Colombia, Paraguay, Perú y República Dominicana

La Organización de los Estados Americanos (OEA) aprobó este viernes una resolución que exige a Nicaragua la celebración de elecciones y la liberación incondicional de presos políticos, después de que el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, anunciara en julio pasado que no habrá más comicios en el país.

El texto, aprobado por unanimidad, también insta a recuperar la separación de poderes, divulgar el paradero de los desaparecidos y devolver la nacionalidad a las personas que fueron despojadas de ella, pero no incluye la imposición de sanciones concretas para el gobierno de Ortega y su esposa, Rosario Murillo.

También se acordó crear un grupo voluntario de miembros para intentar un diálogo con el régimen.

La resolución, impulsada por Estados Unidos, Argentina, Colombia, Paraguay, Perú y República Dominicana, insta a las autoridades nicaragüenses a establecer las condiciones para “la celebración de elecciones libres, justas e inclusivas”.

La relatora de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) para Nicaragua, Rosa María Payá, definió al país como un “estado policial” que utiliza su “arquitectura transnacional” para intimidar y cargar contra sus nacionales en el extranjero.

“Hoy los poderes públicos están controlados por el Ejecutivo y, lejos de limitar el poder arbitrario, lo facilitan. Estas reformas son incompatibles con el artículo 23 de la Convención Americana y con los principios de la Carta Democrática Interamericana. Los nicaragüenses viven bajo una dictadura. En abril del 2018, protestas pacíficas expresaron el descontento y la resistencia de la sociedad nicaragüense ante el cierre progresivo de los espacios democráticos. La respuesta estatal dejó al menos 355 personas asesinadas, más de 2000 heridas y más de 2000 de manera detenidas. El GIEI Nicaragua concluyó que fue un ataque generalizado y sistemático contra la población civil, con conductas que constituyen crímenes de lesa humanidad: asesinato, persecución, violación, tortura, desaparición forzada. Más de 8 años después, todo sigue en la impunidad y las violaciones continúan. La situación en Nicaragua es una amenaza a la seguridad regional y no solo un problema interno”, sostuvo.

Alejandro Encinas, representante permanente de México ante la OEA, declaró que el país cataloga como graves las declaraciones de Ortega sobre que en Nicaragua no habrá más elecciones.

Sin embargo, afirmó que México reitera que no considera que la situación interna de Nicaragua constituya una amenaza a la paz y la seguridad del hemisferio, por lo que no acompañó la resolución.

“México, con fundamento en los principios de la política exterior a que hemos referido, no acompaña la resolución que hoy se nos presenta, particularmente en lo que respecta a la vinculación de la situación política y de derechos humanos en Nicaragua como un riesgo o amenaza a la paz y a la seguridad en el hemisferio.   Reiteramos que esta conceptualización podría desviar este proceso más allá de la búsqueda de salidas pacíficas y diplomáticas hacia un enfoque que privilegie los temas de seguridad sobre una situación esencialmente política y de derechos humanos. 

“México está dispuesto a participar constructivamente en esos esfuerzos, pero no podemos acompañar la adopción de una resolución que podría contribuir a transformar una situación política y de derechos humanos en una cuestión de seguridad regional y abrir un proceso cuyo alcance y posibles consecuencias no están suficientemente delimitados”, dijo.

La OEA no convocaba una reunión de consulta de los ministros de Exteriores desde 2019, cuando el organismo abordó la crisis política y de derechos humanos en Venezuela.

La reunión no contó con representantes de Nicaragua, debido a que el país abandonó el organismo panamericano en 2023 por orden de Ortega.