‘Turismo sobre el Agua’
Estamos aprendiendo la lección. El turismo es una actividad inherente al hombre: desplazarse para entretenerse, acampar, explorar, realizar actividades que de ordinario no están al alcance, aprovechando los días de asueto, puentes o las vacaciones estacionales, particularmente el verano. Los viajes ilustran, son cultura; también son factor de desarrollo, empleos, ingresos para las familias.
La industria turística debe ante todo, proveer, procurar, incentivar y promover el turismo para los tabasqueños. Rodeados de Ríos y lagos, abrazados por el Grijalva, el Carrizal, el Usumacinta, no existe en un perímetro cercano, un lugar natural donde los tabasqueños puedan mitigar el calor entre sus aguas. Entre la contaminación, la falta de servicios y la indiferencia de las autoridades, no hemos sabido leer las posibilidades turísticas en base a las necesidades de esparcimiento de la población. La gente busca donde bañarse, donde entretenerse; pero no hay un lugar seguro, propicio ad hoc para ello. ¿Por qué no crear un “museo del agua” con toboganes naturales, chapoteaderos, inflables, corrientes de agua y albercas con el elemento que distingue nuestro Estado y es nuestra mayor riqueza? En el verano los franceses convierten el río Sena en un gigantesco asoleadero en pleno centro de la ciudad, con bailes, masajes, concursos, talleres.
Diversificar el turismo. No centrarlo todo en el turismo de negocios y convenciones. No olvidemos la amarga lección: no apostarle todo al PETROLEO. Hay que apostarle al ecoturismo, a la pesca deportiva, a la gastronomía, los pueblos mágicos y al turismo religioso. ¡HAY QUE APOSTARLE AL AGUA!, a los ríos, lagunas, manglares y playas. El turismo en Tabasco para que resulte, debe ser TURISMO SOBRE EL AGUA. Nuestros servicios turísticos han de ser calidad y con calidez. Los tabasqueños somos harto cálidos, pero nos falta calidad.
Tenemos grandes posibilidades: Torneos de pesca, observatorio de migración de peces y aves. Podemos decretar el santuario nacional de observación de la migración del Robalo y Sábalo. Deportivamente tenemos todo para promover el sky acuático, natación, maratones acuáticos, competencias de ciclismo de montaña. Tan sólo un reto regional de ciclismo en la zona detonaría el turismo con baja inversión. Tenemos rutas de ciclismo extraordinarias como los Aztlanes, Teapa, etc junto a ríos o lagunas. Que el edén se promueva solo. Su naturaleza encanta. Nosotros solo tenemos que traerlos hasta acá y hacerlos sentir cómodos.
Se impone cambiar de actitud. La visión del turista que viene cargado de dólares y euros para dar propinas por cargar la maleta y rentar un cuarto dos noches, es mendigar, desperdiciar lo que tenemos.
Un ejemplo muy claro es el transporte. No hay transporte público donde un turista pueda desplazarse seguro y cómodo. Los propios tabasqueños tenemos que pelear que los taxistas enciendan el aire acondicionado… imagínense un italiano o francés. Es sumamente molesto que en el aeropuerto de Villahermosa, los tabasqueños debamos esperar a nuestros visitantes agazapados en la curva perimetral, obligados a dar vueltas a expensas de provocar un accidente o ser asaltados, porque la administración del estacionamiento aeroportuario no concede al menos una hora de gracia para esperar a los turistas. No hay un transporte de calidad que los traslade al menos a los hoteles o un punto de museo. El turibús (chocobús) si bien es una buena idea, disminuye su calidad al ofrecer puro desmadre y ningún dato cultural o de entretenimiento, como si no tuviésemos nada que decirles de nuestras plazas, iglesias, historia, poetas, músicos, muertos y vivos famosos… los tours de la CDMX, Puebla o Mérida, nos adelantan en mucho en la producción de estos circuitos de paseos turísticos.
Los empresarios deben pensar primero en crear la infraestructura para poder después disfrutar del fruto de su inversión. No esperar que el gobierno realice todo. El ciudadano y las universidades también deben de crear las condiciones para atender el futuro del desarrollo del Estado. Un circulo virtuoso que por fortuna tenemos, pero que hay que incentivar.
Ni qué decir de colocarnos como un turismo sin discriminación, a personas indígenas, inclusivo ante la diversidad sexual y con todos los requisitos para las personas con discapacidad, tal como lo establece la ley general de turismo en México.
Son de aplaudirse las acciones de los museos que han determinado un día de acceso libre para los turistas tabasqueños, pero faltan aún más iniciativas como estas, para festivales, fiestas primaverales, el Yumká. Un programa agresivo de turismo desde la primavera con la feria, que integre el festival Ceiba, la fundación de la ciudad (San Juan) con nuestras fiestas populares, cuando los árboles y frutos están en flor, que abarque todo el verano. Promover un circuito turístico OLMECA que integre todos estos elementos.
Son necesarias más ideas como el proyecto de José Antonio Nieves “Ríos Mayas” que detonaría el turismo en los Ríos de Tabasco. Pepe Nieves logra aterrizar, superando las megalomanías de cruceros y vuelos o por el contrario, las escasas de visión que sólo proponían habilitar el “Beuló” para recorridos y gastronomía. Parece que vamos aprendiendo de la experiencia. Ensayo-error. Ahora tenemos más elementos de la realidad para proyectos turísticos maduros, como el pochó, el queso, el ostión...
Nos falta crear zoo-educativos: Herpetarios, cocodrilarios, mariposarios, huertos de frutas exóticas y tropicales, nadar con manatíes, un museo interactivo de quelonios. Promover y educar en el cuidado de todas las especies de tortugas que existen y están en peligro de extensión acarrea un doble beneficio. Orquidearios, museo del plátano, del mango, de la pitahaya (Dragon Fruit), guanábana, expandir el éxito de los festivales del queso y chocolate. En Costa Rica los turistas salen maravillados de plantaciones de plátano. Nosotros tenemos aún más variedades, además de nuestros pueblos mágicos.
Ojalá que el gobierno estatal conforme un comité con ciudadanos y estudiantes de turismo, idiomas, biología y gastronomía, no sólo empresarios para la generación de una plataforma integral que incentive el turismo local, con ello estaremos colocando la primera piedra, la plataforma, el gosne, para hacernos capaces de atender al turismo nacional y extranjero. Creo que hay un buen ánimo para organizar un grupo de jóvenes “voluntarios” para el turismo y en un futuro, organizar la policía turística. El buen turista, por su estado empieza.
Mtro. Roberto Valencia
Filósofo y Teólogo
www.parroquiadesanmarcos.com