Una política energética para Tabasco
La industria energética, de manera particular la petrolera han movido la producción y la economía en general durante la mayor parte del siglo XX y lo que va del siglo XXI. Con sus diversas modalidades, tecnologías, estructura de la cadena de valor, está industria de alta capacidad e impacto transversal ha sido y es sinónimo de generación de riqueza a nivel global. Sin embargo, tanto la oferta (países o regiones productores) como la demanda (el consuma global de energía), presenta grandes retos.
Los retos de la industria energética, son en todos los ámbitos, económicos, tecnológicos, sociales y ambientales.
En el caso particular, México es un país caracterizado por una economía sumamente imperfecta, pero además acompañado de una institucionalidad altamente imperfecta que agrava deliberadamente las condiciones económicas del país. Hemos dado bandazos, desde un proteccionismo parcial y promotor de la ineficiencia hasta los años 80’s, hasta un modelo de “libertades económicas”, que cuenta con altas barreras de entrada.
Los mercados, la producción y la riqueza en México, se caracterizan por estar altamente concentrados. La industria energética no es la excepción, previo a la nacionalización en los años 30’s, la industria la manejaba un pequeño y selecto grupo de empresas extranjeras, posteriormente con la expropiación, se crea la gran paraestatal PEMEX, que se convierte en un monopolio/monopsonio; es decir, era el único proveedor de hidrocarburos, sino se convierte en el gran y único comprador de diversos, materiales, maquinarias y tecnologías relacionadas con la exploración, extracción, producción, transformación y distribución de hidrocarburos y subproductos relacionados.
En tal diagnóstico de la industria, es preciso reconocer que en Tabasco no se han hecho los esfuerzos suficientes para capturar riqueza y talento, que potencie la competitividad del sector. Falta generar recursos humanos (en cantidad y calidad) altamente especializados y de calidad para estar hoy a la vanguardia de los requerimientos de la industria energética. Por otro lado, las PyMEs proveedoras locales son pocas, insuficientes y en su mayoría poco tecnificadas, y la mayoría sin las certificaciones en normas internacionales que la industria requiere. Adicionalmente, el financiamiento para atender proyectos importantes desde el ámbito local es escaso.
En principio, con los recursos locales, mejor organizados, apoyados por una política pública de integración, investigación y desarrollo, coordinación de esfuerzos y cumplimiento de normas internacionales, podría elevarse la capacidad de las PyMEs locales y regionales para motivar su competitividad y la permanencia y el crecimiento en un mercado que se desarrolla rápidamente por las nuevas tecnologías.
En específico, es importante tener claridad en la implementación de una política energética enfocada en el “negocio”. Una política pública que sea facilitadora, promotora del desarrollo de las PyMES locales y regionales, para lograr “capturar” mayor riqueza de la cadena de valor de la industria energética. Muchos retos en el futuro inmediato enfrenta Tabasco en este y otros temas.