Familias de Río viejo acampan a orillas de carretera; sus casas permanecen inundadas

Debido a que los niveles del agua no han disminuido en sus domicilios, familias de la ranchería Río Viejo primera sección de Centro, improvisaron campamentos a orillas de la carretera.

En entrevista, Adriana López Villegas, expuso que en el caso de su familia, dejaron sus casas desde la madrugada del primero de noviembre, debido a que la laguna que se encuentra en la parte trasera del terreno en el que viven, se desbordó.

Por lo que tuvieron que recolectar láminas y acondicionar un espacio a la orilla de la carretera, en el sector ubicado entre el Puente Pedrero y el callejón de la Mandarina, para resguardar las pocas pertenencias que pudieron sacar y atender a sus animales de traspatio.

“Improvisamos con láminas para traer nuestras pocas pertenencias, lo más necesario que son las camas, nuestra ropa, estufa y el refrigerador que es lo que hace falta. - Y lo que se pudo salvar - Sí, lo que se pudo salvar, pues nuestras demás cosas no las trajimos. -¿Cuántas familias se pudieron acomodar? - Aquí somos 5, pero allá más adelante hay otras 5 familias y allá otras 3 y otro poco que anda en los albergues… aquí en total somos 51 familias, 156 personas, tenemos 9 adultos mayores, 8 niños y 4 discapacitados. Decidimos quedarnos aquí porque ahorita se aprovechan los ladrones, las pocas cosas que alzamos es donde aprovechan ellos a meterse de noche en cayucos y nos roban”, refirió.

Otra afectada es Ana María Villegas, a quien le prestaron un pequeño local casi frente a su domicilio para que pasara la contingencia, sin embargo, tiene filtraciones y se le llena de agua el piso, por lo que en los días de lluvia tiene que alzar el colchón en el que duerme junto a su hijo, para que no se le moje, y pasan la noche en sillas.

Agregó que fueron muy pocas las cosas que se pudieron salvar, pues en la primera inundación de octubre se le fue casi todo y no la tomaron en cuenta en el censo que realizó la Secretaría de Bienestar para la entrega de “vales”.

“Se fue al agua, hasta la ventana llegó, alzó mi hijo todo lo que pudo, la verdad yo no he entrado y él no me quiere decir, él llega todos los días a verlo, yo le pregunto pero no me dice nada, hasta que yo vaya que vea la pérdida, lo único que salvé fue mi colchón porque como anoche azotó el agua mi hijo lo cambió para allá, hay un taller y allá lo dejó, y esa estufita, esa la compré ahora, porque la otra grande se me echó a perder en la primera inundación, en octubre, y ya tuve que comprar esa chica, porque ni nos dieron el vale, allá fuimos a hacer el plantón, pero nos dijeron que no había nada”, apuntó.

Es de mencionar que sobre la carretera de la ranchería Río Viejo, aún se encuentran algunos vados que complican el acceso a la localidad, principalmente para los coches, por lo que el transporte público también es limitado.