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Coronavirus, efectos globales que provocan conductas locales

El rápido crecimiento exponencial del coronavirus en México y alrededor del mundo, ha obligado al gobierno a tomar medidas urgentes de prevención para la propagación del virus. Una de las más efectivas es la cuarentena, el cual consiste en quedarse en casa y no relacionarse con el mundo exterior. Esta medida de prevención genera de manera significativa un bajo índice en la demanda agregada, el hecho de que la población se encuentre arraigada en su domicilio, provoca que la demanda de diversas actividades como son: las de diversión, de esparcimiento, alimenticio, recreativas, entre otras, baje de manera constante. 

El consumidor implementa un comportamiento más conservador, es decir, consume lo mínimo y necesario, el cual origina un efecto de sustitución en los productos y actividades. Por ejemplo, si se comía en un restaurant ahora se deberá cocinar los tres alimentos en su hogar. Las actividades realizadas por cada individuos se vuelven más selectivas, si antes se salía de 4 a 5 veces al día, ahora solo se sale una o dos veces, puesto a que solo sería a lo necesario.

Coronavirus, efectos globales que provocan conductas locales
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Esto como segunda consecuente del desplome de actividades en la sociedad, genera un bajo rendimiento para los productores y empresarios, al contar con una caída drástica en la demanda, aun hablando de manera temporal, lo único que se representa en las operaciones financieras son costos, sin generar ingresos. Es posible que se efectúe una serie de paros técnicos, donde los empleados sean mandados a sus domicilios sin trabajar, por lo que se tendría que llegar a un acuerdo de un salario parcial, teniendo en cuenta que el ingreso de las familias se vería afectada de manera gradual. 

A medida que el tema se normalice y se vuelva a regenerar las actividades en la sociedad, la situación económica irá recuperando, finalmente en los próximos 30 días ciertamente se reflejará un impacto en los bolsillos tanto de los productores como en el hogar. 

Hoy con base al miedo, el consumidor tiende a comportarse de manera emocional en función a los sentimientos y emociones, pero contradictoriamente el individuo ahora más que nunca, tiene que guardar compostura racional en función de un bienestar individual como social. El usuario debe de comprar únicamente lo que necesita, no tiene por qué ser ambicioso por productos no perecederos, del mismo modo, consumir productos frescos como lo son frutas verduras, carne, entre otros; se debe de ser más preciso y muy racional en el cálculo, comprar lo necesario para tres o cuatro días, dependiendo la vida de anaquel de los productos, una vez que se hayan acabado volver acudir a comprar lo normalmente necesario. 

Finalmente no se cuenta con una restricción total al no salir, contando con el suficiente abasto tanto en los súper mercados como en los mercados locales, que además son productos que se están abasteciendo de manera regional, contando con una producción de manera constante, muy probablemente se presente un bajo riesgo de escasez de los productos, por lo que no se presentan motivos para salir a comprar y simbolizar un consumismo ambicioso. 

En estas épocas de pánico, ante todo mala información o desinformación, hay que evitar esa forma de pensar, considerar la manera más racional posible, programando las comprar y el consumo, tratando en la medida de lo posible de tener la vida más o menos normal, solo con el menor contacto posible con el exterior.

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