60 Años

60 Años


El lino blanco de las guayaberas sobresalía por los demás colores en el Hilton. Era un día memorable. La invitación en tamaño gigante así lo dejaba ver en un fondo plateado y con la pestaña del fundador del fenómeno mediático, don Jesús Sibilla Zurita, seguido de un collage fotográfico cuidadosamente seleccionado con artistas, deportistas, políticos, empresarios, campesinos… la cita era el 14 de septiembre a las 17.00 Horas. 60 años de historia viviente, palpitante, actual. El “Gran salón” ocupaba sus asientos rápidamente, mientras algunos aprovechaban para saludar viejas amistades, tomarse selfies, intercambiar opiniones.


El maestro de ceremonias, HUMBERTO HURTADO anunció que el Presidente electo de la República, hacía acto de presencia. Virtud que se agradece, la puntualidad. Los que esperaban en la puerta principal del “Gran Salón” se vieron sorprendidos cuando por detrás, siguiendo las vallas, apareció Andrés Manuel López Obrador, el invitado de Honor a los festejos. Vestido ad hoc para una reunión entre paisanos en clima tropical, portaba una blanquísima guayabera presidencial, con grecas color uva, mas bien color “morena”. El tabasqueño contemporáneo más famoso del mundo, el que ha dado que hablar y que ha invitado a la ceremonia de investidura, a Donald Trump, Vladimir Putin y un centenar de dignatarios mundiales, recorrió la valla acomodándose frecuentemente el gallito y el copete, con un gesto que ya le es peculiar. Tras su ingreso, el equipo de logística del próximo gobernante, ordenó el cierre de puertas, ante la sorpresa de los que no previeron los 30 minutos de retraso que ocasionan las reparaciones del puente Grijalva. Decenas de invitados quedaron fuera. Remembranza de las vírgenes evangélicas sin aceite en sus lámparas a la llegada del amado, sus rostros no eran del todo felices. Siempre entran los previsores.


Escoltado por Emanuel, Sergio y Chuy, AMLO entró sabiendo que era un público agradecido, paisanos, rostros conocidos de antaño. Saludando de mano y sin prisa, dio el tiempo para cruzar palabra, tomarse la selfie, bromear relajadamente con unos y otros. Allí estaban los adversarios en sus contiendas, los políticos “traidores”, los empresarios otrora “minoría rapaz”, prensa “fi fi”, exgranieristas, nuñistas, morenistas, todos los signos, todas las banderas. El vocero de la diócesis Denis Ochoa Vidal, no escapó al lente de la prensa, mientras otros clérigos buscaban también la foto deseada con AMLOVE. Era una muy significativa presencia de la sociedad tabasqueña, un caleidoscopio digno para analistas sociólogos. No era un evento político, era un festejo de la “familia Telereportaje”. Exgobernadores, poetas, escritores por igual reconocían la trayectoria del programa líder de la comunicación en el sureste y al invitado especial que gobernará el país los próximos seis años. Autoridades radiofónicas, sindicales, gobernadores electos, diputados y los hermanos Sibilla Oropesa, orgullosos del legado de su padre y haciendo gala de amabilidad, unidad familiar y entereza ética. Los organizadores no dejaron ningún detalle a la suerte.

El Presidente Electo subió al templete pero Emmanuel le invitó a tomar asiento en la fila de honor. Tocaba su discurso. Sobrio, directo, remembrando sesena años en veinte minutos, combinando luz y audios originales de la voz del fundador, quien usaba decir, como el tornillo “ni me aflijo, ni me aflojo”. Emmanuel destacó, como un verdadero espíritu aprendido de su Padre, que servir a los tabasqueños es un inmenso placer, una responsabilidad, un imperativo ético sin el cual no puede existir Telereportaje.

Aplausos entre pausas, a veces largos otras cortos, el discurso iba in crescendo, poniendo acento, matices, mandando mensajes claros y directos, contundentes. Presentaba un panorama del pasado un análisis del presente y dibujaba el futuro. El esquemático y analista, el hermeneuta, el locutor sagaz, tejió palabra a palabra un discurso cálido con puntos argumentales inobjetables. Era una narrativa de la experiencia. Pero el Emmanuel infranqueable, cortado y conciso, cambió su rostro y tono oratorio, cuando reconoció la leche materna, el vientre que les diera vida, la madre, la “radioescucha no. 1 de Telereportaje“, traslució en este momento, la humanidad del reportero, la ternura del hijo, la fragilidad del amor. La ovación esta vez fue de pie. Todos sabemos quien es doña Leticia Oropesa de Sibilla. El árbol bueno, da frutos buenos. La aludida de pie sin ocultar sus sentimientos, buscó en el firmamento, como queriendo asirse de nuevo a los brazos de su amado esposo, haciendo de ese momento de gloria, la oración de una madre por sus hijos: “los amo a todos, los quiero a todos, daría mi vida por todos, mi mayor felicidad es verlos unidos”.

Telereportaje es el testimonio de 60 años de probada solvencia moral, al lado del pobre, del excluido del oprimido, de los sin voz. Un programa que cuenta con miles de amigos y muy poderosos enemigos, pocos, pero con mucho poder. Algunos se acomodaban en sus asientos sintiéndose persuadidos, los que se saben destinatarios por ejemplo de las famosas “cartas de Chuy Sibilla” o aludidos por el discurso a ratos candente de Emmanuel. Al climax del discurso, Emmanuel invitó a la reconciliación, a “pasar la página” y luchar por la prosperidad y la paz en Tabasco. Esa parte gustó mucho. Mirar un futuro provisorio, a todos nos gusta.

Enseguida inició el foro esperado, escuchar la voz anhelada. Chuy Sibilla frente a frente con el presidente electo de nuestro grandioso México. Una conversación desenfadada pero profunda, familiar, amistosa, fluida, sin acartonamientos ni formulismos, con mutuo respeto. Dos titanes, el político que logró convencer a 30.11 millones de mexicanos a que votaran por él (53.19%) y el del micrófono que día a día desde las 4 de la mañana, lee notas, avisos, reclamos, noticias con una marcada preferencia por el SERVICIO SOCIAL.

Las lámparas gigantes del Gran Salón abrían sus inmensos ojos de ónix. Nadie quería perder detalle o ponerse de pie. La atención estaba ganada. El público estaba encantado. Los celulares en alto grabando sin querer perder detalle.

AMLO anunció con ironía que debía marcharse porque venía en avión comercial y así evitaba preguntas incómodas de Chuy. El humor se contagia y el público disfrutaba el temperamento tropical del “expeje”. Chuy aprovechó el lapsus para agradecer al Presidente su presencia y recordar una anécdota de su difunta esposa, Rocío, cuando le buscaba al teléfono caída la tarde: “me dijo que iría a una comida. ¿Es comida o pijamada?”. El gesto de AMLO, el hombre, el ser humano, se notó conmovido por esa caricia de Chuy, como diciéndole, “también te queremos en nuestra familia y te recordamos siempre”. El Presidente saludó a doña Lety, madre de los Sibilla, a quien ya Emmanuel había homenajeado como el muro, el baluarte, la fortaleza en la que se refugian en las tormentas y de la que siempre reciben el buen consejo.

En un protocolo ya metido en tiempo para tomar su vuelo, AMLO aceptó entregar los reconocimientos a los hitos y emblemas del programa, vivos y postmortems, acompañados de una sinfonía de aplausos y lágrimas de quienes recordábamos voces como Hilda del Rosario de Gómez, Jesús Torpey Andrade, Luis Illán Torralba, y una letanía insigne de hombres y mujeres ilustres que participaron de algún modo en Telereportaje.

Un campesino entrado en años, con morral y sombrero, modesto y humilde discretamente se acercaba al escenario. Tenía la piel tostada como el cacao, sin duda de quien labra la tierra, la mirada esperanzada, llevaba en su sus manos toscas por el bregar diario, una carpeta con quien sabe qué mensaje. De los cientos, de los miles, que recoge el Presidente Electo a su paso. La cuarta transformación de la República teoréticamente está pensada para que los pobres y campesinos tengan un protagonismo en esta historia y subviertan años de atraso, indolencia y exclusión. Tantos que cómo él esperan en la estación una respuesta hasta las diez de la mañana.

Lo perdí de vista. No supe si cumplió su cometido.

El maestro de ceremonias, sin más, pidió despedir al Presidente electo. Los asistentes preparaban sus celulares para tomarse la selfie “a ver si ahora si”, pero Andrés Manuel, a paso firme, como quien le deja el vuelo, salió por la puerta contigua al escenario, no sin antes saludar y tomarse la foto que quedará en el recuerdo de la familia Sibilla Oropesa.

Cerramos el mes felicitando a los hermanos Sibilla por el éxito durante los 60 años de dar vida, comunicar e interpretar la realidad tabasqueña. Una muy nutrida agenda de eventos que incluyeron el maratón, programas especiales en TV UJAT del “Banquete de Platón”, TVT, foros, entrevistas, torneo de ajedrez, remembranzas por radio de los episodios más significativos, comerciales de la época, avisos, felicitaciones… todo lo que se entrelaza día a día en la particular manera que tenemos los que aquí hemos nacido, de vivir la vida, en medio de “tristezas alegrías y grandes tragedias”.

Hay quien dice que los tabasqueños esperamos el milagro. Nos parece que no esperamos milagros. Los Tabasqueños esperamos seguir trabajando como hasta ahora, para hacer más fuerte nuestra democracia, nuestra economía, más limpia nuestra ecología y fortalecer nuestros valores como sociedad Tabasqueña.

Es importantísimo tener como aliados de la democracia, comunicadores que resisten embates y sobornos, con una calidad moral y un liderazgo social, que reviste nuestra sociedad y pone a salvo los valores del tejido social. Telereportaje continuará sembrando como lo hizo siempre don Jesús Antonio Sibilla Zurita, valores, ética, moral, donde la aridez de la corrupción, la insensibilidad y la injusticia, denosta y denigra la “voz del pueblo”. Telereportaje nació del lado del pueblo. Mucho trabajo les cuesta a algunos actores entenderlo. Desde su fundación se colocó a lado del pobre, del oprimido, del que sufre la injusticia y la ignominia. La nota periodística lleva la realidad de un pueblo siempre sediento de justicia que quiere hablar y ser escuchado. Telereportaje sorteó 60 años de la historia de México y se consolida este mes como el más longevo, creíble, insustituible, micrófono abierto a la realidad regional y nacional. Diariamente seguiremos escuchando esas voces que nos acompañan durante el desayuno o en el camino al trabajo. Muchas sorpresas nos tienen preparadas los hermanos Sibilla Oropesa. Seguiremos sintonizándolos con verdadera fruición, día a día, “hasta las diez de la mañana”.


Puedes disfrutar de las entrevistas realizadas a Chuy Sibilla, en el Banquete de Platón.





 
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