Educación: ¿REFORMITA? Parte I

Educación: ¿REFORMITA? Parte I


Fue aprobada la reforma educativa por los diputados. Las críticas que me encuentro, son de tipo político. No hay discusiones pedagógicas y menos abordan el problema desde lo sustancial: la filosofía de la educación.


La educación no es una actividad, sino un acto de transmisión de la cultura. El pecado de la 4T inmerso en su afán retro-reformador (Volver a reformar lo reformado), está en querer lanzar en el tiempo, cambios con proporciones descomunales, que no alcanzarán a materializarse y corren el riesgo de ser nuevamente revertidos, haciendo de este círculo vicioso, un botín ideológico con dividendos políticos.


Está en juego la identidad de la nación, eso que llamamos mexicanidad. El camino que recorrieron los que impulsaron la educación neoliberalizada, fue desastrosa. No hay pensamiento lógico-matemático, ni filosófico, ni civismo, ni valores. Dejaron un cascarón de escuelas destruidas, libros de texto manoseados y plagiados de errores ortográficos, malas impresiones, debates inútiles sobre la educación sexual y disparates sobre la historia nacional.

La 4T intenta reencauzar la mirada hacia un acto educativo que transmita la cultura nacional: fomente la lectura, provoque el pensamiento filosófico y cívico, encienda la imaginación creativa de los estudiantes y maestros, afiance el carácter laico durante todo el proceso y coloque al margen a los sindicatos que acostumbran a posesionarse de todo y estropearlo con su connatural corrupción. A los maestros los despoja del miedo que la LEY DEL SERVICIO PROFESIONAL DOCENTE había dejado en su capítulo VIII “DE LA PERMANENCIA EN EL SERVICIO” artículos 52 al 54, entre otros, sobre la permanencia del docente, la promoción y la evaluación que sí, era punitiva y terrorífica.

Colegas docentes, coinciden en que era necesario la retro-reforma. Fui testigo y acompañante de los maestros en sus marchas y plantones. La experiencia en Tabasco de la reforma del garrote, aplaudida por gente como Rodolfo Lara Lagunas y Arturo Núñez, dejaron en quiebra la educación, represión al magisterio, cobro de cuotas, demandas y laudos, quejas de violaciones ante la CEDH y asignación arbitraria de plazas. Las negociaciones en la Catedral con el Obispo como mediador, después del cierre de la carretera federal a Frontera; son lecciones que NO QUEREMOS VOLVER A VIVIR. ¿Cómo olvidar la imagen de una maestra arrodillada frente a la SETAB reprimida con gases lacrimógenos? La experiencia en Tabasco con la anterior reforma, fue un desastre. A nada de un derramamiento de sangre. Columnistas que nunca han estado en un aula, de un plumazo denostan los esfuerzos por derogar los artículos de la anterior reforma, sin considerar por otra parte, que fue una de las promesas de campaña del Presidente López Obrador, que está empeñado en cumplir.

La polémica se ha enfocado al tema de las evaluaciones a los estudiantes de educación básica. Tal vez sea bueno considerar que las tendencias mundiales en educación apuntan en ese sentido. Es más, experimentos en España apuntan a la necesidad de NO CONTAR CON PLANES Y PROGRAMAS DE ESTUDIO, NI LIBROS DE TEXTO “OFICIALES”, sino de acudir al aula día a día a construir el conocimiento, con un maestro que funge como facilitador y tutor.

Se trata no de “enseñar”, sino de fomentar el TRABAJO POR PROYECTOS. Por lo tanto, la base de la evaluación no es lo que el estudiante REPITE, en un examen. La base del aprendizaje es la RELACION ESTUDIANTE-TUTOR. No se trata de una educación cognitiva, sino una educación humana. Probada con éxito en la red de universidades jesuitas de Europa, el MOCA (Modelo centrado en el alumno) por lo pronto es un éxito en el Colegio de la Inmaculada de Alicante. Está siendo continuamente evaluada por investigadores y filósofos de la educación de la Universitat Ramon Llull, La Pomeu Frabra y la Northwestern University. Decía Ignacio de Loyola, que el hombre debía aprender a ser DUEÑO Y SEÑOR DE SI MISMO.

Eso es lo que buscan los nuevos paradigmas educativos. Un examen y un número, es irrelevante frente al ser humano y al tutor que le acompaña. Un circulo virtuoso educativo.

El sistema educativo nacional requiere vaciarse por completo. Dejar la orientación errática de educar para la creación de mercados y satisfacción de “recursos humanos” del mercado laboral, esto es, de una educación meramente economicista. Durante los años del neoliberalismo la educación no cuestionó el fracaso de nuestra democracia y la corrupción que todo lo pudrió. La educación católica expandió sus colegios y universidades por todo el país, consolidándose como la formadora y proveedora de las familias de políticos y empresarios que sabían leer y escribir desde la opulencia y nos invitaron a sus proverbiales graduaciones y pleitos de mirreyes que fueron la más vergonzosa cara de la educación privada a nivel nacional. Mucho bien se haría así misma la educación privada, de mirarse con perspectiva seria y crítica y sumarse como lo pide Francisco, a una educación en lo social, en la democracia y en el medio ambiente. Francisco como ningún otro, puntualiza la necesidad de formar políticos y empresarios con valores. Ciudadanos solidarios.

Lanzar piedras al gobierno porque no nos gusta una parte de las reformas o todo el paquete, sin reconocer nuestras derrotas en la formación en valores en generaciones enteras, no es sino ladrarle a la luna llena.

En el proceso educativo, los que llevamos años frente a las aulas, sabemos que no hay atajos. Formamos personas. El mundo atraviesa una fase de infelicidad, violencia, consumismo, un valemadrismo sobre la destrucción del medio ambiente. Ese es nuestro reto, más allá de las reformas.

Los niños de educación básica hoy sienten agotador limpiar el aula, hacer ejercicio, salir del aire acondicionado, limpiar los platos en casa, hasta pelar y masticar una manzana les causa estrés. Todo lo beben en envases de plástico y no son conscientes de sus emisiones y contaminantes. La obesidad infantil y la diabetes son ya un problema de salud nacional. En Estados Unidos la industria alimenticia está comercializando atún instantáneo en polvo que pone fin a la aburrida tarea de abrir una lata.

Sí. Los padres de familia están felices. Porque han aprendido a mirar la escuela como una guardería, un salón donde las mamás descargan sus frustraciones sobre los docentes, a exigirles y demandarles, lo que no son capaces de darles en casa: paciencia, tiempo y amor. Los padres de familia se gozan en los grupos de WhatsApp’s y en las aulas virtuales, para no tener que asistir a las aburridas reuniones de padres de familia, y siendo honestos, buscan cualquier pretexto para “justificar” la ausencia de clases, para darle prioridad al viajecito a Cancún y a las vegas. Muchos de ellos hoy se rasgan las vestiduras con la nueva reforma. El sindicato insolente y rastrero, la califica de “reformita”, pero no ofrece alternativas, busca solo negociar y seguir con el eterno negocio de la asignación de plazas.

 Short Link: http://bit.ly/2GJLol2