Educación: ¿REFORMITA? Parte II

Educación: ¿REFORMITA? Parte II


México atraviesa un período crítico en la historia de la educación. La discusión de la retro-reforma de la 4T, no prosperó. Fue aplazada por los senadores hasta el 14 de mayo.


Estamos ante una generación que aprobará una reforma educativa para nuestros hijos y nietos, que no ha logrado forjar ciudadanos en el COMPROMISO con su entorno. No se educa para la vida, para la convivencia en comunidad ni para la patria. Una educación que no incide en la realidad campesina, indígena y mucho menos es urbana. Barrios, colonias y fraccionamientos sin educación, al garete, sin valores. Vea usted cuáles son las discusiones de vecinos en los WhatsApp: la caca de los perros, el coche mal estacionado del vecino, el ruidajal de la fiesta de anoche... eso también es educación.


Los senadores pondrán en marcha una reforma y los ciudadanos ¿que pondremos? ¿Seguiremos exigiendo buenos maestros sin comprometernos con REFORMAR la educación en el hogar? ¿Que pasará con las cuotas? ¿Nos animaremos a ponerle fin al robo de luz, las plantas de los parques, la basura en las calles, el desperdicio de agua, la aceptación de la violencia y la corrupción como algo cotidiano? Pasaremos de preguntarles a nuestros hijos QUE APRENDISTE, en lugar de ¿cuanto sacaste o como te fue en tu examen? ¿Dejarán los padres de familia de reclamar al maestro “porque reprobó a mi hijo” en lugar de que ha aprendido mi hijo?

Los maestros nos sentimos estúpidos cuando les hablamos a los estudiantes de compromiso, porque no entienden que es algo concreto, una virtud. Algo que se vive. Recurrimos a ejemplos como no dar mordida o limpiar la banqueta. Pero ellos no miran la virtud del compromiso entre sus padres por ninguna parte. En la vida de sus padres, no hay compromiso. Los padres inventan pretextos para no asistir al trabajo y hacen lo mismo para que el maestro justifique las ausencias de clases. Fue una vergüenza nacional y un fracaso para las escuelas, el HUACHICOLEO o robo de combustible y su asombrosa red de complicidades ciudadanas... ¿no es también un “acto educativo”?

En los grupos de estudiantes cada vez es más frecuente el niño abandonado, o la madre con tres o cuatro padres, o el padre con una fila de medios hermanos… las nuevas estructuras familiares, nos imponen NUEVAS ESTRUCTURAS EDUCATIVAS. Si no existe un mínimo de compromiso en la familia, no habrá REFORMA EDUCATIVA que logre transformar la vida del país.

Los neoliberales dejaron una reforma considerada como “producto”. Un consumible de mediana calidad. Algo que podemos conseguir, completa y terminada. Por ello se inundan las redes sociales con jóvenes de toga y birrete en sus graduaciones, aunque no tengan cédula, y todavía adeuden materias. Los padres quieren PRESUMIR a sus cachorros, CONSUMIENDO UN PRODUCTO SOCIALMENTE ACEPTADO. Esos son los estudiantes “cultos” pero sin cultura ni educación. Se conforman con su propia “porción profesional”, una rebanada de pastel de intelecto. ESTUDIANTES SIN COMPROMISO SOCIAL: bien formados, satisfechos, competitivos, políglotas, exitosos… indiferentes a los demás y profundamente egoístas.

¿Cómo abrir el “apetito de conocimiento”, el deseo de saber, sin el cual no hay proceso educativo? ¿cómo propiciar el compromiso social, el amor a la patria, el respeto a la creación? La clave está en la familia, no en la escuela. ¿ Entonces para que una retroreforma? Para que el sistema educativo libre de actos de corrupción y con los mejores contenidos y pedagogías, detone el pensamiento libre, crítico y dialogante en los estudiantes.

Al cambiar continuamente el mundo, la ciencia, el mercado, cambia también la educación. Hoy los estudiantes sienten que lo visto en aulas no corresponde a la realidad que afrontarán en el mundo. Así la educación ha desfondado su valor, pues es un valor temporal, un conocimiento sin duración, en palabras de Z. Bauman, una educación “líquida”.

¿Porqué esta crisis es diferente a las del pasado? Porque a diferencia de otras épocas, hoy las cosas envejecen demasiado rápido, pierden su actualidad en un instante y nadie advierte de ello. El contenido de la educación pasa a ser efemérides y anecdotario.

Las pedagogías, los programas, los contenidos cambian vertiginosamente, algo que hoy es novedoso mañana es desplazado por algo sensacional, por versiones nueva y mejoradas. Hay generaciones mejores informadas, con tabletas, pizarras y dispositivos electrónicos. Pero de ninguna manera están mejor educadas. ¿Que utilidad tuvieron los millones de tabletas y televisores que se distribuyeron el sexenio pasado?

Es un laberinto de pedagogías. El conductismo, el constructivismo, la memorización, la inteligencia múltiples… esta enloquecedora evaporación de la educación nos deja en una disyuntiva ¿Asumir la realidad y cargar con ella, o seguir construyendo filosofías de la educación de hábitos e impulsos inútiles, evaluaciones sin sentido, horas interminables de dictado y cátedras que nadie comprende, dinámicas dañinas para estimular la curiosidad que es la enemiga de la ignorancia?

Es un reto también para la filosofía del lenguaje, poner en su lugar las influencias de las nuevas cargas de metalenguajes de las redes sociales, el mundo digital y un emergente discurso apocalíptico del fin del mundo y de la era humana, que cubre todas las esferas del conocimiento. Sabemos mucho, pero no sabemos como afrontar todo lo que sabemos. No sabemos cómo afrontar un futuro que se antoja desastroso para las generaciones venideras. Apocalíptico.

No estamos para aplaudir ni la reforma de Peña Nieto, llamada neoliberal, ni la de la 4T. Pero algo hay que hacer con este rompecabezas. Lo que no podemos hacer es negar la marcha triunfal del conocimiento a través de la cual estamos construyendo el México actual. La educación de la 4T tendrá que reivindicar al ser humano. Laica, inclusiva y equitativa, ha de poner en cintura la educación clasista, de élite y secuestrada por sindicatos, iglesias y corporativos que buscan adoctrinar, no fomentar el pensamiento libre y ético. Ante semejante reto, la Reforma educativa tendrá necesariamente que ser imperfecta e inconclusa. Un friso para colorear por quien tenga vocación y deseo de dejar su huella en la conciencia de sus educandos. Si, ha de ser esencialmente libre. Desde el preescolar hasta la educación superior: laica y gratuita.

Todo debate y propuesta para fijarse nuevos objetivos y estrategias educativas, es bienvenida. Arrebatemos a los sindicatos, a los partidos políticos y a las iglesias la arrogancia de ser los autores de la nueva reforma. Tomemos en nuestras manos la apasionante tarea de educar, el arte de vivir en un mundo saturado de información.

El próximo 14 de mayo, saldrá del Senado de la República la nueva reforma. Gira la Tómbola. Todos ganan o todos pierden. Esperamos lo primero.
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