
Hoy el mundo recuerda una ley histórica: Dios se ríe de los planes malvados. Conmemoramos el continuo combate entre la muerte de la inocencia a manos de quienes desean perpetuar su poder y la bondad que triunfa. La infancia es la más bella y frágil esperanza de toda sociedad.
El relato aparece únicamente en el Evangelio de Mateo.
Belén era una aldea de un millar de habitantes, la más pequeña, la humillada, la abandonada… de dónde no se esperaba que saliera nada bueno. Allí quiso Dios que naciera el Mesías.
Herodes el Grande, temía que uno de esos niños fuera su sucesor en el trono. Ordena ejecutar a todos los varones menores de 2 años, así “aseguraba” el exterminio del Mesías, amaba más el poder, que a sus gobernados. Es ambicioso, furibundo, cruel. “Gobernador Tóxico”, dirían los milenialls, enfermizo por el poder, a grado patológico. Al no obtener de los astrólogos de oriente el lugar exacto del Mesías, opta por un infanticidio múltiple.
La veracidad del hecho ofrece diversas complicaciones. Cerca de la cueva de Belén, existe un sitio descubierto recientemente donde hallaron osamentas de niños, a la cual tuve acceso hace algunos años. Los arqueólogos no la han abierto al público. Los infantes asesinados serían una treintena. Bebés varones, hijos de pastores.
La enseñanza del relato es ante todo teológica. Dios se burla de los planes de gobernantes tiránicos. Protege a los humildes. Advierte a José y María en sueños quienes huyen a Egipto atravesando el desierto a lo largo de 419 km. Son migrantes preocupados pero no angustiados. Una joven recién parida, amamantando y protegiendo al Mesías Salvador. Es la ESPERANZA VIVA. Herodes queda de palmo de narices. Dios es inteligencia suma. No paga el mal, con mal. No asesina a Herodes, lo deja actuar. El plan de Dios es a mediano plazo. Es una salvación inminente, pero no inmediata. El quiere decir su palabra. Para ello habrá que escuchar al Mesías, contemplar su acción, seguirlo en su pasión. Creer en su resurrección. Así es como el creyente “contempla su gloria”.
¿Herodes? Falleció y pasó a la historia como el ícono del poder opresor, la encarnación del mal, frente a la bondad encarnada.
Los momentos que vivimos en México pueden ser interpretados a la luz de este episodio bíblico. Dios nos está hablando y quiere ser escuchado.
Este año el pueblo sintió sobresaltos. El poder se transforma. Hay un combate entre el bien y el mal. Los que formamos parte de esta historia, habremos de tomar partido. Se impone discernir y seguir en nuestro corazón, la voz de la paz, justicia y misericordia que trae el Mesías. Es el lenguaje contemporáneo de los Derechos Humanos. Luchemos por ellos.
Deseamos a los hermanos de Puebla que encuentren en la complicada crispación social, los caminos de concordia para alcanzar la estabilidad social. A las víctimas mortales nuestra oración y solidaridad con sus familiares.
Lo mismo para nosotros tabasqueños. Han sido días de mucho dolor y sobresalto. Lloremos por los que son asesinados en su inocencia. Oremos por la conversión de los que oprimen con su poder a los inocentes. Ofrezcamos nuestra vida para construir a base de la paz y no del odio.
Demos gracias a Dios porque el Mesías está vivo y triunfa sobre la maldad. En este día de los santos inocentes, construyamos una nueva sociedad. ¡Feliz Día de la Esperanza Viva en nuestros inocentes!
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