
Cuando nuestros hijos nos preguntan que qué queremos de regalo, les respondemos que lo que deseamos es que se porten bien y seremos una familia feliz. Poco a poco van creciendo y muchos si nos regalan el gusto y la satisfacción de verlos convertidos en adultos funcionales y satisfechos. Nuestras hijas son hermosas mujeres superadas y los varones desenvolviéndose y en la lucha. Nos damos cuenta que ya no necesitan tanto nuestros consejos y han aprendido a tomar sus decisiones por ellos mismos. Sin embargo, como siempre seremos su madre, no queremos que se equivoquen y que sufran pues lo sentimos en el corazón.
Hay cosas que nos gustaría decirles que pueden servirles en la vida:
El fracaso, los desamores y los problemas, no hacen distinción de personas. Por lo tanto no se desilusionen, ni se depriman y vean los obstáculos como desafíos de los que deben aprender. Su vida no es suya, al menos no en sentido absoluto. También le pertenece a otros, a todos los que les amamos y a Dios. Cualquier cosa que les ocurra nos afectará y nos hará sentir mal. Así que no tomen riesgos innecesarios, y cuiden de su existencia como se cuida un templo. Sean humildes en la vida. Reconozcan que no lo saben todo. De hecho nadie lo sabe, pero siempre se puede buscar ayuda y consejos de los que saben más. Busquen el conocimiento de las cosas y nunca se arrepientan ni lamenten el tiempo transcurrido. Antes de formar una familia, viajen y conozcan el mundo. Sé que en su corazón guardan el tesoro de nuestra relación y que algún día esperan reproducirlo con la maternidad o la paternidad. Será mejor si disfrutan de ciertas experiencias y se encuentran en ellas con plenitud. Valórense tal como son. Si deben cambiar, háganlo en función de ustedes mismos, nunca de acuerdo a lo que les digan los demás. Dejen dentro de ustedes la esencia inmortal de lo que son. Jamás acepten que nadie las controle. Mantengan su libertad de pensamiento y decidan lo mejor para su vida con sentido común. Recuerden que la vida siempre tendrá altibajos, vueltas, algunos fracasos y muchos triunfos. Siempre tendrán nuestro amor incondicional. Nuestros hijos son un milagro para nosotros y lo más valioso, pues son hijos del anhelo de la vida.
Reciban el cariño de su madre. Les Amo.
Como respuesta a los sentimientos amorosos que muchas madres expresamos, Isabel Allende responde y sentimos como nuestra la carta que escribió para su madre. De esta manera demuestra a través de su pluma lo que le inspira ese ser maravilloso que la trajo al mundo.
CARTA A MI MADRE
Por culpa del azar o de un desliz, cualquier mujer puede convertirse en madre. La naturaleza la ha dotado a mansalva del instinto maternal con la finalidad de preservar la especie. Si no fuera por eso, lo que ella haría al ver a esa criatura minúscula y llorona sería arrojarla. Pero gracias al ‘instinto maternal’ la mira embobada, la encuentra preciosa y se dispone a cuidarla gratis hasta que cumpla por lo menos 21 años. Después se preocupará por ella toda la vida. Ser madre es considerar que es mucho más noble sonar narices y lavar pañales, que terminar los estudios, triunfar en una carrera o mantenerse delgada. Es ejercer la vocación sin descanso, siempre con la cantaleta de que se laven los dientes, se acuesten temprano, saquen buenas notas, no fumen, y que tomen leche. Es preocuparse de las vacunas, la limpieza de las orejas, los estudios, las palabrotas, los novios y las novias, sin ofenderse cuando la mandan a callar o le tiran la puerta en las narices, porque no están en nada… Es quedarse desvelada esperando que vuelva la hija de la fiesta y, cuando llega, hacerse la dormida para no fastidiar, aunque no siempre es fácil y alguna vez te pillan despierta. Es temblar cuando el hijo aprende a manejar, anda en moto, se afeita, se enamora, presenta exámenes o le sacan las amígdalas. Es llorar cuando ve a los hijos contentos y apretar los dientes y sonreír cuando los ve sufriendo. Es servir de niñera, maestra, chofer, cocinera, lavandera, médico, policía, confesor y mecánico, sin cobrar sueldo alguno. Es entregar su amor y su tiempo sin esperar que se lo agradezcan. Es decir, que ‘son cosas de la edad’ cuando la mandan a volar. Madre es alguien que nos quiere y nos cuida todos los días de su vida. El peor defecto que tienen las madres es que se mueren antes de que uno alcance a retribuirles parte de lo que han hecho y decirles lo mucho que la quieren. Lo dejan a uno desvalido, culpable e irremisiblemente huérfano. Por suerte hay una sola. Porque nadie aguantaría el dolor de perderla dos veces.¨
Hablar de madres es hablar de sentimientos nobles, de bondad y amor. Las madres vemos a nuestros hijos como nuestra mejor obra en este mundo, nos sentimos realizadas a través de ellos. Sus logros los tomamos como nuestros y sus sinsabores nos perturban. Cuántos poemas, canciones y reflexiones se han escrito para alabar y reconocer el amor de una madre que en sus hijos sólo percibe cualidades y sus ojos amorosos ven en ellos la belleza aunque la mirada de los demás no la note. Viene a colación una fábula que algunos hemos escuchado y que nos muestra el gran amor filial.
LA MADRE ZORRA Y EL ZORRITO PERDIDO
Cuentan que en el bosque la primavera, en Guanatos, Jalisco, una madre desconsolada, una autentica zorra, lloraba amargamente afligida, adolorida y angustiada por la desaparición de su pequeño zorrito.
Pasaba las horas recorriendo el bosque llena de desesperación y ansiedad, buscaba en cada rincón, buscaba debajo de cada piedra, debajo de cada hoja, preguntaba a cada turista del bosque y nadie le daba señas del paradero de su hijito y fue así como se topó con el amigo venado y con lágrimas en los ojos le preguntó:
- Amigo venado ¿De casualidad no has visto a mi zorrito?
- ¿Cómo es? - Preguntó el venado.
- Es bonito, precioso, hermoso, la cosa más linda que jamás se haya visto. - Dijo la afligida zorra.
- No, no lo he visto - Respondió el venado.
Con el corazón partido, la zorra continuó su camino y se topó con el amigo tucán:
- Amigo tucán ¿De casualidad no has visto a mi zorrito?
- ¿Y cómo es él...? - Preguntó el tucán.
- Es bonito, precioso, hermoso, la cosa más linda que jamás se haya visto. - Dijo la afligida zorra.
- No, no lo he visto - Respondió el tucán.
Con el corazón destrozado y el rostro mojado..., fue tan desdichada que quiso morirse, pero la zorra continuó su búsqueda y se encontró esta vez con el amigo búho y le preguntó:
- Amigo búho ¿De casualidad no has visto a mi zorrito?
- ¿Cómo es? - Preguntó el búho.
- Es bonito, precioso, hermoso, la cosa más linda que jamás se haya visto. - Dijo la afligida zorra.
- No, no lo he visto, el único zorrito perdido que he visto es un zorrito con facha de mal viviente, teporocho, drogadicto, sucio, hediondo, desnutrido, lagañoso..
- ¡¡¡ Ese es mi hijo... mi pequeño zorrito!!!
Como rezan algunas frases célebres: ¨Jamás en la vida podrais encontrar ternura mejor y más desinteresada que la de una madre (Honoré de Balzac) "Las madres sostienen las manos de sus hijos por un rato, pero sus corazones serán sostenidos eternamente por ellas". (Anónimo) "Una mamá es aquella persona que puede tomar el lugar de todos pero nadie puede tomar el lugar de ella." (Anónimo) "El porvenir de un hijo es siempre la obra de su madre". (Napoleón) "Una madre es la fuerza del amor y la gracia que supera y rinde todas las fuerzas del mal". (Joseph Torras).
¡¡ Feliz día de las madres !!
PSIC. SARA L. CAMPOS CHAVOLLA
AV. GREGORIO MENDEZ #1110 TORRE MEDICA 2DO. PISO SALA A TEL: 3-14-11-78 CEL: 9931920934 Short Link: http://bit.ly/2VR29mM

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