
El Puntero en las elecciones presidenciales protagonizó el pasado jueves santo, un video donde se declara “cristiano en el sentido más amplio de la palabra”. Poco hay que agregarle al artículo –escrito hace doce años- de la jornada de Carlos Martínez ¿AMLO PROTESTANTE?
www.jornada.unam.mx/2006/05/10/index.php quien lo define como “nicodémico” (seguidor de Jesús, sin hacerlo público).
Lejos del catolicismo ultraconservador “mocho” y más cercano al catolicismo progresista, el Puntero se presenta abierto a las tendencias de los jóvenes (el voto millenial) y los discursos sociales del evangelio (inclusión, equidad, justicia) anclados en la teología a favor de los pobres y al diálogo ecuménico e interreligioso. En reiteradas ocasiones ha manifestado su admiración por el primer pontífice latinoamericano, Francisco.
Diversos medios, con objeto de restarle confianza entre los católicos, han sostenido incluso que el Puntero, es protestante y hasta masón. No falta quien lo acusa de encender la guerra entre las religiones particularmente por su alianza con el Partido Encuentro Social. El video de la “niña bien” puso de manifiesto que en este país no estamos preparados para una democracia de juego limpio, sin manipulación de lo religioso.
Por haber nacido en Tabasco, el Puntero, es conocedor de los demoledores efectos de la persecución religiosa del Garridismo y del divisionismo que conllevan los debates en torno a temas religiosos que sólo competen a sus fieles. En la famosa entrevista de Milenio, afirmó querer gobernar como Juárez (anticlerical, no ateo; it est librepensador, no confesional). El clericalismo no es exclusivo del catolicismo y es más enraizado en las iglesias fundamentalistas. El mismo Francisco ha dicho que el peor enemigo de la iglesia es el clericalismo “que aleja al pueblo de la Iglesia”, con su famosa frase “sean pastores con olor a oveja”.
Consideremos la nueva jerarquía del Vaticano en México. Mons. Franco Coppola, el nuevo nuncio apostólico de perfil discreto y con una franca comunión con el liderazgo del Papa Francisco, de una iglesia pobre entre los pobres, una iglesia callejera; lejos de una vida faraónica y ligada al poder. El nuevo cardenal primado de México Carlos Aguiar Retes, al frente de la segunda Diócesis más poblada del mundo con 8 millones de católicos, hombre cercano al papa Francisco y que busca una iglesia “cercana a la gente”. Ambos liderazgos serán determinantes en una eventual crisis poselectoral, “el tigre” que nadie desea soltar y amarrar. Lejos quedaron Girolamo Prigione, Onésimo Cepeda, Juan Sandoval Iñiguez o Norberto Rivera, cuya participación en la vida política se antojó siniestra en un contexto de prácticas electorales fraudulentas.
Quien resulte realmente electo deberá potenciar sinergias con los líderes religiosos para impulsar una república en paz. Gobernará para la gran diversidad religiosa que existen en México: católicos, agnósticos, masones, protestantes, ateos, judíos, etc. Gobernará a todos los mexicanos, hasta las prostitutas. Por ello el Puntero “nicodémico” marca distancia y no se define por unos u otros: “no quiero que me amarren navajas en contra de la iglesia” repite en sus entrevistas.
Ya está visto que una cosa es la fe y otra el poder. Vicente Fox, Calderón y Peña Nieto, se confesaron católicos y asiduos a los ritos de esta fe. Hoy la historia les recuerda de todo, menos de católicos ejemplares (no robarás, no mentirás, no codiciarás, no...). Mostraron cómo entienden el catolicismo desde el poder autoritario, haciendo gala de la inmoralidad que denuncia precisamente la fe que profesan. No es lo que dicen, sino lo que hacen.
De forma tal que da igual si el Puntero es católico o protestante. La mejor religión es la honestidad. Con que no jodan al prójimo basta.
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