Los poderosos millenials

Los poderosos millenials


La historia se mide por sus muertos. La nación se conmocionó con la desaparición y tétrica muerte de los 43 de Ayotzinapa que bien mereció al gobierno un repudio mundial. Amnistía Internacional y la CIDH condenaron los hechos en los que con fundamento se involucró a miembros del ejército. Eran estudiantes, como lo eran también Salomón, Jesús Daniel y Marcos, desparecidos desde el 19 de marzo en Jalisco, mientras realizaban sus tareas de cinematografía. Fueron brutalmente asesinados y sus cuerpos desintegrados en ácido. Los líderes estudiantiles, el ITESO, la IBERO y organismos de Derechos Humanos, Guillermo del Toro entre otros han alzado la voz de BASTA. Pero existen 13,806 jóvenes desaparecidos en México en el actual sexenio de acuerdo a una investigación de Reporte Índigo. El Estado no ha dado respuestas a la demanda de las familias de las víctimas, tratándolas con desdén y desprecio.


Etiquetar a los jóvenes nunca ha sido bueno. Sociológicamente han sido aceptados conceptos como los “millenials” para definir un grupo urbano con características comunes. Pero no los agotan ni definen totalmente, mucho menos predicen sus conductas.


Resulta notable que las más sólidas instituciones mexicanas, estén volcadas en estos días por motivos electorales, sobre los PODEROSOS MILLENIALS. A decir de los politólogos, universidades y hasta de las iglesias, ellos son los que determinarán la balanza de la elección del 1º. De julio. Según el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Card. Francisco Robles, los millenials suman 41 millones de votantes, casi la mitad del padrón. Se trata de mexicanos entre 18 y 38 años de edad.

En los años 60, los filósofos se tronaban los sesos intentando definir al “sujeto de cambio social”. Es decir, los grupos de seres humanos desde dónde vendrían las transformaciones políticas y sociales. Sea por su condición de pobreza, de marginación, exclusión, rebeldía o de horizonte cultural o religiosa. Así durante muchos años según la teoría marxista de la lucha de clases (aceleración de las contradicciones sociales para la caída del sistema y la oligarquía capitalista que la representa), eran primeramente los obreros, los sujetos de cambio social, es decir el proletariado. Luego vino la “primavera de Praga” y se pensó que eran los estudiantes que protestaban por doquier.

Con el levantamiento de los Zapatistas en el 94 se pensó en México que el sujeto de cambio social vendría con los indígenas, ese sector desplazado y marginado. No asombra que en este 2018, sean los “millenials” los sujetos de cambio social: por su número, por su preparación, por su rebeldía, por su deseo de protagonizar un futuro mejor.

Según estos especialistas, la República que renacerá el 1º. De Julio, tendrá rostro joven. Los millenials habrán dado el empuje para que México sea rescatado de la corrupción y pudredumbre de la clase política.

Ese enorme grupo de “millenials” fueron los que dieron la cara durante los terremotos de 2017. Ellos se organizaron en redes sociales, instauraron rápidamente centros de acopio, ellos mismos fungieron como embajadores de buena voluntad transportando víveres hasta las zonas afectadas. A los millenials les debe la patria el que hayan socorrido a las víctimas como voluntarios, socorristas, constructores, donantes de sangre, recoge escombros, etc. Desplazaron la lentitud e ineficacia del Estado, fueron algo más que buenos samaritanos.

Más visibles que nunca, el poder de los millenials está en su número, pero sobre todo en su enorme rebeldía y en la ira social por haber sido categóricamente ignorados por sus gobernantes. Algunos quieren ver en ellos el TIGRE que podría soltarse en caso de una elección fraudulenta, fantasma que por desgracia sigue vivo en el imaginario colectivo de los mexicanos. Nos parece que en comparación al 68, estos jóvenes de hoy, tienen un poder mayor, tanto de convocatoria, de comunicación social y de atracción. Su poder está en su inteligencia. En su multitud de liderazgos que pueden confluir en cualquier momento. En su deseo de no ser utilizados por los partidos políticos. En un deseo de hacer política limpia, de reglas claras. En que ya no los sigan matando.

En los baños de la ibero, un 15 de mayo de 2012, un grupo de estudiantes detonaron lo imposible: #yosoy132, manifestaron su repudio a lo que ellos consideraban la dictadura mediática en torno a un candidato antipopular impuesto por empresarios. Pedían entre otras cosas la democratización de los medios de comunicación.

La llamaron “la primavera mexicana”

Que la muerte de estos jóvenes, esta tragedia nacional, nos permita valorar a los que tenemos en casa. Europa envejece, América Latina está en pleno vigor. Es triste que nuestros jóvenes no tengan la oportunidad de desarrollo. Es triste que nos los sigan matando. No más estudiantes asesinados y desaparecidos. Basta ya de tanta sangre.

Mtro. Roberto Valencia
Filósofo y Teólogo
www.parroquiadesanmarcos.com

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