Madres Legendarias

Madres Legendarias


La madre es un ser que lo entrega todo por amor. Tener una madre es tener un gran tesoro de valor incalculable. No hay otro ser más especial que la madre, no hay amor más sincero que el de la madre. Una madre soporta muchas cosas por amor a sus hijos y una madre siempre está en el momento en que la necesitas. Son mujeres cariñosas, luchadoras y entregadas. A lo largo de la historia hemos seguido la vida ejemplar de grades mujeres y en este artículo me gustaría hablarles de un buen libro:


LAS DIOSAS DE LA MUJER MADURA.
Arquetipos femeninos a partir de los cincuenta, de Jean Shinoda Bolen

Jean Shinoda Bolen es doctora en medicina, analista junguiana y profesora de psiquiatría clínica en la Universidad de California, San Francisco. La escritora comenta que ha escrito “Las diosas de la mujer madura, para que las mujeres puedan nombrar y reconocer aquello que les inquieta. El origen de estos sentimientos son los arquetipos de la diosa que hay en nuestro interior, los patrones y las energías de la psique. Al saber quiénes son las diosas, las mujeres pueden llegar a ser más conscientes de las potencialidades que hay en ellas, las cuales, una vez reconocidas, son fuente de espiritualidad, sabiduría, compasión y acción. Cuando los arquetipos se activan, por consiguiente, nos proporciona energía y nos transmite una sensación de autenticidad y de haber encontrado un sentido a nuestra vida. Lejos de ser una no-entidad, en esta etapa de su vida es cuando la mujer se convierte, más que nunca, en alguien con una personalidad definida y sólida. Las mujeres en esta etapa durante el movimiento feminista a finales de los sesenta y setenta han rechazado estereotipos, explorando nuevas posibilidades, desafiado viejas limitaciones he insistido en volver a definirse en cada nueva década.

Les invito a leerlo pues a lo largo del libro, en sus diferentes capítulos nos va hablando de los arquetipos de las diosas. Seguramente nosotras nos identificaríamos con alguno de esos arquetipos.

EL CAPÍTULO 1 nos menciona el arquetipo de la mujer sabia o la anciana sabia es una descripción genérica del desarrollo interno de las cualidades del alma comúnmente asociado a la tercera etapa de la vida de una mujer. Al ser un arquetipo humano, no se encuentra exclusivamente en la psique de las mujeres, aunque se reprime su desarrollo en los hombres y, en general, en el patriarcado. En esta primera parte, "Su nombre es sabiduría", se centró en cuatro diosas (Metis, Sofía, Hécate y Hestia), a las cuales considera arquetipos de sabiduría. Ninguna de ellas posee una imagen familiar, sus cualidades son intangibles y en la mitología o teología a la que pertenecen apenas resultan visibles o son del todo invisibles. Estas diosas formaban parte antaño del mito y la religión. Ahora, en cambio, son modelos latentes en el inconsciente colectivo que esperan adoptar una nueva apariencia y verse convertidas en una parte consciente de nosotras mismas.

EN EL CAPÍTULO 2 se enfoca a las diosas de la ira transformadora. Estos arquetipos de la ira transformadora resultan más eficaces cuando los equilibra la sabiduría. Sin esa sabiduría, pueden ser destructivos para la mujer y para los demás. La rabia que no va acompañada de la sabiduría, se nutre de sí misma y hace que una mujer tema volverse loca o perder el control, y a algunas llega a sucederles. Gracias a la sabiduría, las diosas de la cólera transformadora no dan rienda suelta a sus estallidos de rabia, ni actúan guiándose por sus impulsos. La sabiduría permite canalizar la rabia hasta convertirla en el compromiso de provocar el cambio y la actitud resuelta que se precisa para hallar el camino más idóneo.

Menciona la diosa de la risa curativa: su nombre es alegría Baubo «La espontaneidad de la risa de Baubo corre como un destello entre las ruinas del pasado. Sus bromas han desaparecido, pero su ingenio cómico permanece. Se ha sugerido numerosas veces que la risa entre mujeres es el lado oculto de su sexualidad... Para ser Baubo, la mujer postmenopáusica debe vivir cómoda y con naturalidad en ese cuerpo que empieza a envejecer. Su energía sexual es el elemento integrador de su empeño y vitalidad. Inspirándose en Baubo, la mujer se niega a dejar de ser ella misma sólo porque se esté volviendo mayor: es sexy y sensual, y ríe y baila.

Escribe acerca de la diosa de la compasión: su nombre es bondad: kuan yin, la que escucha los llantos del mundo, La Virgen María y la dama de la libertad. A partir del papel que desempeñamos en la maternidad y como cuidadoras, compartiendo confidencias con amigas y escuchando a los hombres cuando se abren, aprendemos lo que es vulnerabilidad y el sufrimiento de los demás a medida que vamos envejeciendo. Muchas mujeres confunden la codependencia con la compasión porque casi siempre ambas consisten en sentir el dolor de otra persona. La codependencia es situarse en un segundo plano respecto a alguien que es egocentrista. Fomentar la compasión es una tarea espiritual así como psicológica, y como ocurre con todas las capacidades humanas relacionadas con la naturaleza y la educación, es más fácil para unos que para otros. A las niñas se les insta a adoptar este comportamiento; los niños en cambio, aprenden que forma parte de sus responsabilidades.

En la Iglesia católico romana, María, la madre de Jesús, es la “Santa Madre”. Durante casi dos milenios ha sido el personaje femenino más importante de la cultura occidental, la religión y el arte. María absorbió y transformó la Diosa Tripartita, que era doncella, madre y anciana. María fue la virgen de inmaculada concepción a la cual se apareció el arcángel Gabriel. Fue la Madre que dio a luz a Jesús. Las oraciones de misericordia y consuelo se dirigen a María porque la gente la considera una madre y mujer que ha conocido el dolor y sufrimiento en carne propia. La compasión es un amor no posesivo que no precisa la reciprocidad ni el racionamiento; cuando mas demos, más tendremos. La mujer madura y sabia ha aprendido cuál es la diferencia entre la codependencia y la compasión y, por lo general, lo ha conseguido a partir de su propia experiencia en ambos campos.

EN EL CAPITULO 3 la mujer es una diosa que envejece: a propósito de las diosas de cada mujer. Como arquetipo, Artemisa personifica el espíritu femenino independiente que le permite a la mujer buscar sus propios objetivos, en el ámbito elegido por ella. Sus características, como, por ejemplo, la solidaridad femenina y la independencia. La divinidad actuaba con rapidez y decisión para castigar a los que la ofendían. Según la mitología, fue la única diosa que acudió en ayuda de su madre: un gigante había intentado violar a Leto, y Artemisa le impuso un castigo contundente.

En este capítulo se refiere también a Atenea, la diosa de la sabiduría y las artes. Estratega, guerrera y artesana. Atenea era la diosa griega de la sabiduría y las artes, apodada Minerva por los romanos. Era una diosa guerrera hermosa e impresionante, protectora de los héroes que elegía y de la ciudad que llevaba su nombre, Atenas. Era la única diosa olímpica a quien se representaba con armadura (con el visor del casco levantado para revelar su belleza, un escudo en el brazo y una lanza en la mano). Como correspondía a su papel de diosa que presidía la estrategia en la batalla y las artes domésticas en tiempos de paz, en ocasiones sostenía una lanza en una mano y un huso o un cuenco en la otra. La lechuza era su símbolo. La sabiduría de Atenea era pragmática y práctica. Era la protectora de ¡as ciudades, patrona de los ejércitos y diosa de los tejedores, los orfebres, los alfareros y los sastres.

Cuando habla de Hera, diosa del matrimonio: arquetipo de la esposa, nos dice que era la diosa regia y majestuosa del matrimonio, la esposa de Zeus, el dios principal del Olimpo. El matrimonio de Hera con un mujeriego arquetípico y la cólera y la humillación que su esposo le hacía sentir fue un tema recurrente en la mitología. Hera reaccionaba siempre de la misma manera contra las otras mujeres y su descendencia: con afán de venganza y destrucción. Cuando el arquetipo de Hera es una fuerza poderosa en la psique de la mujer, su bienestar psicológico e incluso su destino dependen de su matrimonio y del carácter de su cónyuge. Este arquetipo posee la fuerza interior del instinto que impele a una mujer a tomar pareja y hace que le resulte muy difícil quedarse soltera. La mayoría de los matrimonios con problemas tienden a disolverse antes que la mujer alcance la edad madura.

Al mencionar a Deméter, la diosa de las cosechas, nos muestra el arquetipo de la mujer susceptible de caer en la depresión. A veces, cuando una mujer pospone la maternidad hasta bien entrada la treintena y luego resulta que tiene un problema de infertilidad, puede sentirse “poseída” por Deméter y adoptar una actitud resulta a conseguir sus objetivos hasta el punto de llegar a obsesionarse con el embarazo. Las transiciones de doncella a madre y de madre a anciana las siente con gran intensidad la mujer cuyo arquetipo principal es Deméter. Por consiguiente, del mismo modo que satisface el arquetipo de madre, esa mujer siente el final de su época fértil como una pérdida, una pérdida enorme si no ha podido tener hijos. No obstante, aun cuando haya tenido varios hijos y no desee tener más, la mujer Deméter siente una gran pérdida con la menopausia, porque entonces ya le es del todo imposible tener más hijos. La mujer que se encuentra en esta situación a menudo experimenta una pérdida personal en cada etapa del crecimiento de su hijo, empezando ya cuando deja de criar a su bebé.

Cuando se refiere a Afrodita, la diosa del amor y la belleza, nos habla de la mujer amante y creativa. Afrodita, la diosa del amor y la belleza, a quien los romanos llamaban Venus, era la diosa olímpica más hermosa. Fue el tema preferido por los escultores, los cuales la representaban desvestida o a medio vestir para revelar su cuerpo sensual. El nacimiento de Afrodita se produjo en el mar. Afrodita tenía el poder inquietante de obligar a dioses y mortales a enamorarse... Ella misma tuvo muchas aventuras amorosas, a las que sucumbía con toda libertad. Los mitos de Afrodita narran que la diosa tuvo muchos amantes.

CAPITULO IV. Las madres de los clanes, los círculos de abuelas y los círculos de mujeres mayores.

Los círculos de mujeres sabias son un arquetipo en sí mismos. Este círculo posee una dimensión sagrada y personifica la sabiduría colectiva a sus miembros. Es el arquetipo que posee el potencial de canalizar la sabiduría femenina hacia la cultura y este arquetipo en cuestión no es una diosa, sino un círculo. Un circulo de mujeres sabias comprende a mujeres que tienen algo en común; pueden ser activistas, abuelas, empresarias, psicoterapeutas, artesanas, escritoras, alumnas de la misma institución, supervivientes del cáncer, compañeras de la misma residencia geriátrica o vecinas; pueden ser de la misma clase social o raza, o bien haber tenido la misma formación. Los grupos de conciencia proliferaron desde mediados de los sesenta hasta finales de los setenta, y nos concienciaron sobre el papel dominante del sexismo. Sus miembros por lo general, eran mujeres de veinte o treinta años. Para muchas de ellas estos grupos fueron transformadores, y lograron desarrollar en sus participantes la noción de la solidaridad entre mujeres, una forma de identificación compartida por las mujeres.

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