
En el día a día tomamos muchas decisiones y no nos detenemos a pensar si hemos obrado bien o si nos estamos equivocando. Las consecuencias, a la larga, no siempre son positivas. Además, también perdemos mucho tiempo luchando por cosas que en el fondo no importan tanto, y dejamos de lado otras que deberíamos valorar más. La humanidad ha aprendido de esto, y muchos autores han pasado a la posteridad con sus propias citas para reflexionar en posturas filosóficas y mensajes que calan en lo más profundo de nuestra mente. La mayoría de las personas no usan casi nada del poder y las capacidades intelectuales que tienen, mucha gente fue programada para sufrir y la infelicidad es una opción. No hay como vivir el presente, tenemos la necesidad de disfrutar la conexión del cuerpo con la mente y sentir la influencia de las emociones sobre el cuerpo, lo que nos lleva a pensar que cada día es una oportunidad para disfrutar la vida.
Si somos reflexivos, una de las corrientes filosóficas en las que creemos es en la del libre albedrío. Ser y dejar ser, que las cosas sucedan. Si somos susceptibles, pensemos que lo que esperábamos de las personas es lo que nos hiere. Y las expectativas las creamos con nuestros pensamientos. No son reales. Son imaginarias. Si tú esperabas que tus padres te dieran más amor, y no te lo dieron, no tienes por qué sentirte ofendido. Son tus expectativas de lo que “un padre ideal” debió hacer contigo las que fueron violadas y tus ideas son las que te lastiman. Si esperabas que tu pareja reaccionara de tal y cual forma y no lo hizo … tu pareja no te ha hecho nada, es la diferencia entra las atenciones que esperabas que tuviera contigo y las que realmente tuvo las que te hieren. Nuevamente, eso está en tu imaginación. Entiende que nadie te ha ofendido. Son tus ideas acerca de “cómo deberían actuar las personas”. Estas ideas son producto de una máscara social, que has aprendido desde tu infancia de forma inconsciente. Deja a las personas ser, deja que guíen su vida como mejor les plazca. Esta es una postura: el libre albedrío y la libertad.
Por otro lado, podemos pensar que nadie llega a nuestra vida por casualidad. La persona que llega es la persona correcta, en realidad todas las personas que nos rodean y que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación. Si creemos en el determinismo pensamos que lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido, que nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará. Y cuando algo termina, termina, simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia. En esta postura todo se lo adjudicamos al destino.
Otra corriente de pensamiento nos hace analizar que todo lo que sucede en tu vida es el efecto de una causa y la causa de un efecto. Tus pensamientos controlan tus sentimientos y tus acciones. Si eres de las personas que viven lamentándose por las terribles circunstancias que hay en su vida, debes comprender que todo, absolutamente todo lo que vives es efecto de tus pensamientos y acciones, aunque no lo parezca. En todos los aspectos de tu vida, tus pensamientos y tus acciones son las causas que detonan tus circunstancias, buenas y malas. Si piensas en limitación, eso tendrás. Si piensas que todas las relaciones fracasan y que ninguna pareja es perfecta, eso tendrás. Si piensas que en el mundo no hay dinero suficiente para todos, vivirás limitado. Si cada vez que sales a la calle, piensas que pueden asaltarte, habrá más probabilidades de que eso te suceda a ti o a alguien cercano. Es así como tus pensamientos más recurrentes determinan lo que recibes. De la misma forma, es una ley inmutable que todas tus acciones tendrán un efecto proporcional en tu vida, para bien o para mal. Todo lo que envías tiene que regresar a ti…
Son muchas las corrientes de pensamiento que coinciden en que, en el universo como en la vida, hay principios que no podemos transgredir y que deben cumplirse. El más importante es que todo lo que envías tiene que regresar a ti. Se dice que este principio universal aplica siempre para los pensamientos y las acciones de las personas. Aunque no veas su manifestación inmediata, cada vez que das fuerza a un pensamiento o diriges tu energía para realizar una acción, las consecuencias se verán manifestadas en tu vida. Todo, en la misma proporción del beneficio o el daño que generes. La razón por la que muchas personas no logran ver los efectos que ellos mismos generan en sus vidas es porque estos no suelen manifestarse inmediatamente. Pueden pasar semanas, meses o años para que todo o una parte de la causa se manifieste como un efecto visible.
PABLO NERUDA nos invita a aceptar la responsabilidad de nuestros hechos en su escrito: "No culpes a nadie: Nunca te quejes de nada ni de nadie, porque fundamentalmente tú has hecho tu vida. Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar, corrigiéndote. El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error. Nunca te quejes del ambiente o de los que te rodean, hay quienes en tu mismo lugar supieron vencer; las circunstancias son buenas o malas según la voluntad o la fortaleza de tu corazón. Aprende a convertir toda situación difícil en un arma para luchar. No te quejes de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte; enfréntate con valor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos. No te amargues con tu propio fracaso ni se lo cargues a otro. Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar: deja de engañarte, eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso; si tú has sido el ignorante, el irresponsable, nadie pudo haberlo sido por ti. No olvides que la causa de tu presente es tu pasado como la causa de tu futuro es tu presente. Aprende de los audaces, de los fuertes; imita a los enérgicos, a los vencedores, a quienes vencieron a pesar de todo. Piensa menos en tus problemas y más en lo que amas y tus problemas, sin aliento, morirán. Aprende a nacer desde el dolor y a ser aún más grande. Mírate en el espejo de ti mismo y comienza a ser sincero contigo mismo, reconociéndote por tu valor, por tu voluntad y por tu debilidad para justificarte. Recuerda que dentro de ti hay una fuerza que todo puede hacerlo, reconociéndote a ti mismo más libre y más fuerte. Dejarás de ser un títere de las circunstancias porque tú mismo eres tu destino y nadie puede sustituirte en la construcción de tu propio destino. ¡Levántate y mira el Sol por las mañanas y respira la Luz del Amanecer! Tú eres parte de la fuerza de la vida. Ahora despierta, camina, lucha. Decídete y triunfarás. Nunca pienses en la suerte porque la suerte es el pretexto de los fracasados".
Si hablamos de la corriente espiritual, para muchos Dios puede ser solamente una creencia. Muchos tienen la idea de que todo sucede porque Dios así lo quiere y otros piensan que Él ha creado la humanidad con la habilidad para elegir. Esto significa que no estamos forzados a tener una relación con Él. Dios permite que le rechacemos y que cometamos también actos malvados. Podría forzarnos a ser personas de amor. Podría forzarnos a ser buenos, pero entonces, ¿qué tipo de relación tendríamos con Él? No sería una relación en absoluto, sino obediencia totalmente forzada y controlada. En cambio nos dio la dignidad de tener voluntad propia. Naturalmente, nos preguntamos desde el fondo de nuestro ser..."Pero Dios, ¿Cómo has permitido que algo tan terrible ocurra? ¿Cómo preferiríamos que Dios actuara? ¿Querríamos que Dios controlara los actos de las personas? En el caso de un atentado terrorista, ¿qué número de muertos debería Dios permitir que hubiese? ¿Nos sentiríamos mejor si Dios permitiera solo la muerte de unos cientos? O ¿preferiríamos que Dios permitiese la muerte de solamente una persona? Las personas eligen ignorar a Dios, despreciar a Dios, ir por libre y cometer actos terribles los unos hacia los otros. Muchas cosas nos podrían ocurrir en este lugar hostil llamado planeta Tierra, un lugar en el que la voluntad de Dios no siempre se lleva a cabo. Aun así, Dios no está a la merced de la voluntad de las personas, afortunadamente para los creyentes, es más bien al revés. Baruch de Espinoza, gran filósofo racionalista holandés del siglo XVII, nos manifiesta lo que a su criterio Dios diría: No me busques afuera, no me encontrarás. Búscame dentro...... ahí estoy latiendo en ti.
Seguro que todos en algún momento de la vida, nos vemos envueltos en situaciones difíciles, donde se pueden sentir todo tipo de sentimientos, sin embargo se puede manejar cualquier situación difícil, si das los pasos correctos y seguramente tendrás que tomar un poquito de cada teoría filosófica para formar tu criterio y actuar en consecuencia.
PSIC. SARA L. CAMPOS CHAVOLLA
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