‘¿Te sientes realmente patriota?’

‘¿Te sientes realmente patriota?’


El psicólogo Allport (1927) decía que el nacionalismo era el causante de las guerras.


El nacionalismo es uno de los fenómenos políticos más importantes de la modernidad. Ha sido la fuerza que en los dos últimos siglos ha llevado a la formación de los estados-nación. Los psicólogos utilizamos la emoción y el pensamiento para distinguir entre patriotismo y nacionalismo. Si el primero se sitúa en el plano de la afectividad, el segundo se coloca principalmente en el ángulo del cálculo y de la comparación racional.


El nacionalismo, por supuesto desde el punto de vista psicológico, se mueve en el ámbito de la razón, en el esquema lógico de ordenar las cosas por su importancia y otorga a la propia nación el escalafón más elevado. La nación a la que uno pertenece, sea cual sea, es vista como superior a las demás, es mejor que las otras y, a veces, hasta se le concede una misión, un papel primordial en el juego de naciones.

Se dice que el Patriotismo es el valor que nos da el respeto y amor que debemos a la patria por lo que significa, para que nosotros disfrutemos de este lugar pacífico, controlado, civilizado y una forma de manifestarlo es a través de nuestro trabajo honesto y la contribución personal al bienestar común. Como ejemplo cito a los policías, bomberos, médicos con su espíritu de servicio colectivo. Patriota es el que ama a su país, se siente orgulloso de él y está dispuesto a defenderlo. Inicialmente es una reacción básica, afectiva, irreflexiva, que prende en el ciudadano de forma silenciosa, inconsciente, sin darse cuenta. El sentimiento patriótico se forma desde la niñez y poco a poco va extendiéndose en la sociedad, se puede ayudar a las personas en la vida diaria con valor y ética en las situaciones que se presenten.

El Patriotismo es un pensamiento que vincula a un ser humano con su patria; el sentimiento que tiene un ser humano por la tierra natal o adoptiva a la que se siente ligado por unos determinados valores, cultura, historia y afectos. Es el equivalente colectivo al orgullo que siente una persona por pertenecer a una familia o también a una nación. Las acciones llamadas patrióticas son acciones que sirven para mostrar el amor que tiene uno hacia su país. Para algunos, el ejemplo más claro es el de morir en el campo de batalla. Para otros existen otros ejemplos menos extremos, como desplegar la bandera nacional, cantar el himno, defender o apoyar al país al que se pertenece ya sea representándolo en el ámbito deportivo o en eventos intelectuales.

Una persona patriótica interesada en su país hace un esfuerzo por conocer la historia, costumbres y tradiciones de su pueblo, se interesa por mejorar su ciudad por no contaminarla y cuidarla. Conoce sus puntos culturales más famosos e importantes y promuevas acciones a favor de aquellos que necesitan solidaridad en las causas justas, defendiendo los derechos humanos.

Sin embargo ya en la actualidad, muchas de las personas no están interesadas en el tema, ya que no se les inculca una educación que se base en el patriotismo. Lo malo en este país es que muchas personas no son patrióticas, sólo se preocupan por ellos mismos. La mayoría se deja llevar por sus intereses personales en vez de buscar una mejor situación para el país. Otro tanto de personas se esfuerzan por que la gente conozca la historia. En cuestión de cultura, México es rico, aun estando de viaje en otros países, observamos que se siguen y se disfrutan las tradiciones mexicanas. Con dedicación, trabajo y entrega, podemos lograr muchos avances. En conclusión, un México mejor sólo lo podemos hacer nosotros de uno por uno y sin ser egoístas para empezar a ver cambios que sean significativos para motivar a la gente a hacer más y más por su nación .

Siguiendo con el tema, cito el libro LOS ORÍGENES DEL NACIONALISMO MEXICANO- de David A. Brading.

Este texto pretende demostrar cómo a través del curso de la historia se ha ido gestando un sentido de posesión nacional, una idea de forma y pertenencia a la cual se le han ido agregando algunas cosas, conforme los acontecimiento van teniendo lugar. Explora algunos horizontes un tanto desconocidos para muchos y recupera en gran medida muchos de los valores de una nación que gestó su nacionalismo entre ideas, mitos y leyendas.

En general expone cómo el mexicano ha retomando las formas ideológicas. La formación de la idea de una nación como México se puede observar como muchos de los formatos de nación, muchas formas de presentar a los héroes, de formular una identidad apegada a ciertos valores que apelan a condiciones y sentimientos diversos. La lectura permite observar cómo el mexicano en sí, no ha vencido de manera contundente, cómo no hay una relación profunda de la visión de los vencedores, sino que en la mayoría de los casos han sido acuerdos y en el sentido nacionalista vemos tanto las diversas influencias que recibían los actores. Es decir, cómo había mezclas ideológicas por mencionarlo de alguna manera, sobre las formas de pensar gracias al conocimiento que se iba adquiriendo y los pensamientos basados en la educación primera.

Nos permite darnos cuenta cómo se fue gestando la ideología nacional que a su vez daría paso al sentimiento nacionalista. Es la negociación entre qué bandera escoger, qué héroes tomar, qué fechas adoptar como cismas y momentos de base histórica. Y se comprende la negociación de cómo cada grupo trató de colocar sus visiones y comprender las formas nacionales. Desde las primeras páginas del estudio de Brading, encontramos un intento de significación del concepto de nacionalismo, el cual será utilizado como marco conceptual en el desarrollo de la obra. Sin embargo, el propósito de la misma no es, obviamente, el de desentrañar el sentido del concepto, sino el de proceder a una investigación que permita sentar las condiciones de posibilidad históricas y sociales que ocasionaron el surgimiento, en un ámbito determinado, de un fenómeno calificado de nacionalismo.

La búsqueda de símbolos, mitos y conceptos para definir la identidad de patria y nación la iniciaron los intelectuales mexicanos a partir de las primeras décadas del siglo diecisiete, y este afán prosigue hasta hoy en día. Esa gran búsqueda se puede dividir en dos grandes ciclos dominados por el patriotismo criollo y el nacionalismo mexicano respectivamente: uno emergió bajo la égida de la monarquía absoluta y el otro apareció durante una época de revolución.

En 1810 cuando Miguel Hidalgo encabezó una insurrección popular contra el poder español, enarboló una bandera con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe como el símbolo de la nación. Antes, Fray Servando Teresa de Mier había dotado con un fundamento apostólico a la iglesia mexicana: después de 1810 retornó a los escritos del Inca Garcilaso de la Vega para definir al pueblo mexicano como mestizo. Aunque su argumento fue ignorado durante el siglo diecinueve, la influencia de la teoría racial que ya estaba difundida ampliamente, presentó el mestizaje como el rasgo más distintivo dentro de la historia mexicana.

La larga presidencia de Porfirio Díaz, un mestizo de Oaxaca, ayudó sin lugar a dudas a la difusión de esta teoría. Pero fue durante la Revolución Mexicana de 1910 a 1940 cuando los líderes populares crearon un nuevo estado y buscaron incorporar a las masas rurales a la comunidad nacional, que la nación mexicana se definió como esencialmente mestiza, el heredero de las glorias ancestrales de la civilización prehispánica y de España.

Según Andrés Molina Enríquez, el mestizo ha evolucionado a lo largo de los siglos a través de su adaptación al medio ambiente y como tal constituye el componente mexicano más dinámico, fuerte y típico de los habitantes de la república. Para José Vasconcelos, el mestizo era el hombre del futuro, el precursor de la raza cósmica que incorporaría la eflorescencia final de la humanidad, un desenlace que ocurriría en el nuevo mundo.

Especialmente en esta época septembrina, tanto el sentimiento patriótico como nuestro actuar nacionalista, nos hacen sentir orgullosos de ser mexicanos. ¡¡¡Viva México!!!


PSIC. SARA LETICIA CAMPOS CHAVOLLA
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