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Cumplen artesanos 13 años de fabricar velas de cebo y guiar a las ánimas en Día de Muertos

Dice la tradicional leyenda del Día de Muertos que los fieles difuntos que regresan los días 1 y 2 de noviembre son guiados por la luz que desprende de las tradicionales velas de cebo. 

Cumplen artesanos 13 años de fabricar velas de cebo y guiar a las ánimas en Día de Muertos
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Ausencio de la O Peralta o también conocido como Don Chon, quien es artesano chontal en el poblado Jiménez del municipio de Nacajuca, tiene 13 años de fabricar de manera completamente artesanal estas velitas, tradición que expone, se ha ido extinguiendo. 

"Pues yo lo empecé viendo, llegaba a la puerta del sol cuando lo hacía un señor allá y ahí viendo aprendí, antes, antes, pues; luego la empezó a hacer un amigo de aquel lado del río y de ahí me fijé y me empecé a ayudarlo y ahí inicié mi carrera, pues si, es que estas velas de cebo cada año se utiliza para la gente que hace sus altares y la gente que va a quemar al panteón sus fieles difuntos, a su familia que tiene muerta y ahí es donde se logra vender", contó. 

Hacer una sola vela de manera artesanal podría tomar hasta 4 horas. El proceso es tardado: primero se coloca el pabilo en los moldes, es decir, lo que será la mecha de las velitas, se coce el cebo para después pasarlo por un colador y para que la vela no se derrita por el calor se mezcla la grasa con parafina, para después mojar los moldes en el cebo 35 veces, con un tiempo de espera de 15 minutos entre cada vez. 

"Pues se tarda de 3 a 4 horas según esté el material, el cebo frío o caliente, de 3 a 4 horas, luego hay que dejarla que se seque, al terminarla de engrosar se seca, luego se amarra, y luego se le corta el culito; aquí estamos trabajando personas 4 nada más, habíamos 8, pero pura familia pues, ahorita nada más habemos cuatro por eso de la pandemia", relató.

Don Chon espera que con la apertura de los panteones sus ventas puedan incrementarse en comparación con el año pasado en que no les fue tan bien, pues pasaron de fabricar 14 mil velas a tan solo cinco mil, pero eso no impedirá que la tradición siga. 

"A lo mejor si o para el año que viene estamos mejor o sigue igual no sé como esté el rollo; mientras consiga material mientras yo pueda caminar, pueda yo hacerlo, sino pues ahí están los chamacos, todo han aprendido, todo, el chamaquillo que estaba ahí ese lo sabe hacer", externó.

Las veladoras son compradas por comerciantes que las venden en Campeche, Chiapas y por supuesto Tabasco, así que se podría decir que algunas ánimas del sureste serán guiadas por la luz que salió del taller de don Chon. 

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