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Estado y Mercado, un debate añejo que se revitaliza

19/Feb/2019 | Por: Faustino Torres | ftorres_1@hotmail.com


Más allá de los debates teóricos, no existen economías que signifiquen una existencia total del mercado y la ausencia absoluta del estado; por otro lado, tampoco hay referencias de una economía que en términos reales sea 100% planificada y ejecutada por el estado en ausencia del mercado. Esa dicotomía no es nueva, desde las civilizaciones del mundo antiguo, Egipto, China, Grecia o Roma, la coexistencia de entre lo público y lo privado han merecido muchos argumentos, teorías y modelos de gobierno que van del Imperio a la República, de la aristocracia a la democracia, de la influencia clerical al laicismo o de la militarización al civilismo.

En el siglo XX dos formas antagónicas de entender la economía se pusieron en el centro del debate mundial. El Socialismo-Comunismo- Marxismo (sin ser sinónimos, los aglutinaremos en el marco de una misma corriente de pensamiento) y el Capitalismo como modo de producción basada en la libertad de los mercados que ya tenía antecedentes en las corrientes Mercantilista y Fisiócrata. Dos visiones diferentes, antagónicas, que los gobiernos del mundo entendieron y aplicaron en sus países con sus particulares diferencias.

En la vida real, hacia finales de los años 20’s del siglo pasado, Estados Unidos y a la postre la economía global se enfrentaban a una crisis que hoy es recordada como “La Gran Depresión”; era un gran aviso del impacto real del ciclo económico y de lo que significaba enfrentarse a la inevitable realidad. Curiosamente con unos años de diferencia casi en paralelo, Rusia enfrentaba una revolución hacia un modelo Socialista-Comunista, que tenía enormes dudas internas dentro de sus propios promotores de lo que “debería ser” esa forma de gobierno privilegiando al proletariado.

Al concluir la Segunda Guerra Mundial, ya en los años 40’s, el resultado geopolítico y económico nos hereda un “mapamundi”, pintado de dos ideologías, los que optarían por la planificación económica estatal y aquellos que optarían por el fortalecimiento del mercado y la libertad del mismo, promoviendo en ese esquema la minimización del Estado-Nacional. Así transcurrirían varias décadas en el escenario de la denominada Guerra Fría.

Hoy, a solo unas décadas, de lo que parecía un indudable éxito del modo de producción capitalista y en particular un modelo económico que postuló la libertad del mercado como base de la economía, llegó la crisis económica del año 2008; crisis larga de más de una década, en la que la economía global no acaba definir un punto de inflexión que signifique el reencuentro con la senda sostenida del crecimiento económico. En este tiempo las herramientas de política económica (monetaria y fiscal) han demostrado su ineficacia, obsolescencia o al menos limitaciones para reencausar los motores económicos hacia el crecimiento. Derivado de está incapacidad los liderazgos globales de los organismos multilaterales (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos, entre otros) y los líderes políticos de las principales potencias económicas han sufrido un altísimo desgaste, al ser definidos por las circunstancias como los responsables de no encontrar esa hoja de ruta económica que permita solventar los problemas de la economía real en un mundo que sigue sufriendo hoy de bajo crecimiento económico, altos niveles de desigualdad, incremento de la pobreza, migración y desplazamiento de masas que buscan una oportunidad de subsistencia o vida digna.

Hoy, sin duda el mundo económico tiene todos los elementos para dudar de sus propios métodos, la ecuación mercado-estado, está siendo replanteada una vez más en su composición, sin que hasta el momento haya claridad del nuevo rumbo que sin duda tiene que tomar la economía a nivel mundial.

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