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Amores que regresan

20/Mar/2019 | Por: Sara Campos

 
Hay personas que estando enamoradas pueden vivir separadas o hay quienes concluyen una relación aún sintiendo amor.

Son diversos los motivos por los cuales una pareja puede terminar una relación amorosa, en muchos casos el amor se va acabando o lastimando a medida que pasa el tiempo. En ocasiones el amor permanece a pesar de la separación y de haber terminado por diversas circunstancias. Son amores que se guardan en el corazón, en el baúl de los recuerdos quizás para sólo con nostalgia, evocarlos de vez en cuando. Esos amores que perduran aunque haya terminado la relación, pueden representar un problema para las personas que guardan ese sentimiento, puesto que se manifiesta como una limitación para estar con una nueva pareja. Hay personas que viven la vida esperando volver a estar con su amor frustrado, hay quienes idealizan en su mente a esos a quienes aman y nadie puede alcanzar los altos estándares establecidos.

Los otros, no logran despertar un interés real, pero además existen los que conscientes de que la relación terminó y que seguirán amándose, viven con otra pareja sus vidas de la mejor manera posible. Muchos ya no llegan realmente a sentir un amor como el que dejan, así que en el fondo, agradecen la experiencia, la satisfacción que generó vivir ese sentimiento, con esa intensidad como para que resulte ser un sentimiento placentero para siempre.

Algunos buscan el amor de manera inmediata y sustituyen al quien se fue, pero a veces sólo son espejismos, y por ellos, se puede resultar más herido o peor aún, por el orgullo, por no estar solo o por la premura, sacrifican relaciones ya establecidas o proyectos de vida que tenían salvación y no se lucha por ellos.

CUANDO EL DESTINO TE LOS PONE EN EL CAMINO NUEVAMENTE

Por diversas circunstancias, los que considerabas fantasmas del pasado regresan. Te topas otra vez con la persona que idealizaste, con la que a veces sueñas. Estos reencuentros son comunes cuando a esas relaciones de años atrás se les ha hecho un entierro de tercera. Renacen porque quedó una parte sin resolver, no hubo un cierre total de esa relación ni se elaboró un duelo adecuado y quedaron expectativas en tu inconsciente. Muchas son relaciones que se truncaron, que terminaron abruptamente por cualquier razón y ello hace que se idealicen más. Por otro lado, las relaciones que se formaron luego de aquella ruptura, son cotidianas, son reales y tienen las frustraciones normales de la vida diaria. A veces la gente se queda pegada psicológicamente a aquellos recuerdos sobrestimados. Resulta un modo de refugiarse de las dificultades de una pareja con la que se convive a diario. Si estos idilios del pasado regresan a la vida de la persona que ya tiene una relación aparentemente estable, pero que tiene dificultades propias de la convivencia diaria, que pasa por una decepción o tiene vacíos en el sexo, no se manifiesta afecto o falla la comunicación; hay más posibilidades de que esos amores resurjan con fuerza.

Es por esto que cuando acaba una relación, debe haber un luto donde se trabaje psicológicamente esa desesperanza, se analice si la relación realmente no tiene salvación y si ya no hay sentimientos amorosos, se elabore bien el duelo. De lo contrario, esas cenizas pueden volver a encender viejos fuegos y alimentar esperanzas de lo que pudo haber sido y no fue.

Si luego de la ruptura con un amor no se cierra ese ciclo con un buen proceso de duelo, a pesar del dolor que puede dejar el desamor, quedan ligamentos afectivos que funcionan como lazos de esperanza que no se rompen con los años.

Conocemos parejas que se reencuentran y se conectan de nuevo esperando que el otro llene esos vacíos que experimenta su vida afectiva, lo cierto es que no es el otro quien debe llenar esos vacíos, es uno mismo quien debe observar sus carencias y las fallas tanto individuales, como de pareja y buscar un enriquecimiento personal.

Luego del rompimiento, muchas personas se hacen a la idea de terminar y ser amigos. Pero si uno o los dos están inseguros acerca de que ya no aman al otro ni le necesitan como pareja, esto no se debe fomentar pues se lastiman y las crisis son contantes. De la misma manera, involucrarse en otra relación de inmediato no funciona, pues no es cierto aquello de que un clavo saca otro clavo y muchas veces se lastima además a otra persona a quien incluimos en el triángulo. Vemos casos en los que se trata de relaciones obsesivas o adictivas -muy comunes en la juventud- donde la persona llega a concebir al otro como el amor de su vida, pero están terminando mal y con muchas cosas por resolver.

Por ello, algunos dicen que una persona les mueve el piso cada vez que la ven. Pero en verdad están en un episodio de su vida que deben aclarar. Si se hace un buen manejo del duelo, no tienen porqué alimentarse esos reencuentros. Algunos sienten que ese amor resurge con mayor fuerza, pero esto sucede mayormente cuando la pasión física y el anhelo son muy fuertes o quedan pendientes por realizarse.

También hay personas que en la crisis de la segunda adolescencia, desean revivir las experiencias de la juventud, pero su emoción se sustenta más en la parte erótica. Sin embargo, si se fundamenta en lo afectivo y hay aceptación mutua, puede resultar. A pesar de todo, las muestras insisten en que estas relaciones conllevan un alto riesgo de fracasar ya que el tiempo nos hace ver que las personas cambian. Algunas veces maduran o se acentúan sus defectos. Esas relaciones que funcionaron en un momento de la vida, no necesariamente son buenas en otro.

Las relaciones retomadas no funcionan si no se solucionan previamente los conflictos con la
pareja actual. Ya que en esos casos, se viene encima más problemas.

Además hay que analizar muy bien el ahora de esa otra persona, si ha modificado o superado aquellos aspectos de inmadurez o inestabilidad que nos alejaron o si nosotros también superamos las fallas de carácter que contribuyeron a la separación. Si no, si aún persisten, es mejor desechar la posibilidad de volver.

Si se logra retomar esa relación de manera sana, pensemos que llegará el momento en que deben mostrarse socialmente como pareja. En ocasiones estos vínculos deben cargar con el peso de las rupturas de compromisos que se adquirieron y los sentimientos de culpa profundos que ello pueda generar; además de dificultades con los hijos, frustración o expectativas muy altas acerca de la nueva relación.

El tiempo juega un papel clave en estas situaciones y es bueno ser analíticos, pensar fríamente para tomar una decisión.

La psicoterapia individual o de pareja es recomendable para de manera más profunda, analizar estas situaciones que nos inquietan y hacen dudar.

Como ejemplo de amores frustrados y si te gusta leer, cito la novela de Gabriel García Márquez ¨El amor en los tiempos del cólera¨ y la novela ¨Pídele al tiempo que vuelva¨ de Richard Matheson.

Psic. Sara Leticia Campos Chavolla. Consultorio Torre Médica. Méndez 1110 segundo piso Col. Centro Villahermosa, Tab. Tel 3141178 Cel. 9931920934

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