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Los profesores pueden cambiar la vida de sus alumnos

15/May/2019 | Por: Sara Campos

 
Una de las profesiones que sin duda se deben estudiar y ejercer por verdadera vocación, es la de maestro. La huella que nos dejan los profesores es imborrable. Recordamos a algunos que han contribuido a nuestra formación escolar y su imagen, así como su clase, la introyectamos de forma positiva en nuestra mente. Nos inspiran afecto y gratitud por la manera en que se entregan, por como preparan sus clases y por la forma en que te transmiten su enseñanza.

A otros les hacemos reproches o nos causan malestar, incluso hasta se pierde el interés por la materia que imparten y desmotivan a los aprendices.

Sabemos que la relación entre profesor y alumno es un vinculo potencialmente inspirador que puede orientar, reforzar y sacar lo mejor de cada estudiante. Son muchos los educadores que conocen del papel tan importante que ocupan en la vida de sus alumnos y actúan desde el privilegio y la responsabilidad que supone.

Algunos aspectos que podemos tener en cuenta en el ejercicio profesional son:

Educadores como modelo

Las actuaciones de los profesores son un referente para los escolares. Los alumnos perciben lo que hacen y dicen los maestros y tienden a imitarlos. La influencia es muy amplia, va desde el modo de relacionarse, las actitudes, los valores, la interpretación emocional de situaciones, etc.

Los maestros son conscientes de esto y utilizan el modelado (proceso de aprendizaje a través de la observación, en el que la conducta de un sujeto, actúa como estímulo para generar conductas, pensamientos o actitudes semejantes, en otras personas que observan su actuación) como método para enseñar nuevos contenidos, pero ¿qué sucede con aquellas cosas que estamos transmitiendo de manera no intencional? Por ejemplo, si me cuesta admitir mis errores, trasmitiré sin quererlo, que equivocarse es algo negativo. Aunque de manera consciente considere que es normal equivocarse, puede que con mi comportamiento esté transmitiendo otro mensaje. Es recomendable que los profesores puedan pedir ayuda a un profesional si se encuentran con algún aspecto más difícil de manejar. Los profesores son personas, y como todos tienen derecho y necesidad de equivocarse. Por ello, es importante que puedan desarrollar una adecuada capacidad de introspección y reflexión, que les permita darse cuenta de ello y trabajarlo. El progreso en el manejo de sus emociones y pensamientos va a repercutir de forma positiva tanto en su labor docente como en su vida personal.

El ambiente del aula
Existen dos realidades educativas desde crear esta convivencia, una más explicita, que englobaría el discurso del profesor y las actividades programadas. Y otra implícita, que es el entorno que envuelve las relaciones que se establecen en el aula, en la medida en que en éste impera la comprensión, el respeto, la confianza, la comunicación, el reconocimiento, la sinceridad y la cooperación. Además, permite a los alumnos ser ellos mismos y exponerse de forma segura. Este contexto de seguridad facilita que los chicos se sientan cómodos mostrando sus dudas, dando opiniones, contando cosas de si mismos, etc. Desde la tranquilidad y la autenticidad, con la relevancia que esto tiene para la construcción de su personalidad, la imagen de si mismos y de los demás.

Educación congruente y personalizada
Es importante que el profesor, como el resto de personas de referencia para el menor, transmita los mensajes de forma congruente desde los diferentes canales.

Lo que decimos (de forma verbal y no verbal), como lo decimos, lo que hacemos, cómo lo hacemos.

Pero no se trata sólo de coherencia entre nuestro discurso y nuestras actuaciones, si no de adaptarnos a las necesidades de cada alumno. Podemos enseñar una misma cosa de muchas formas, y son muchos los medios y materiales que tenemos a nuestro alcance para poder trabajar aspectos emocionales con los estudiantes.

Como plantean ya muchos autores, existen múltiples y diferentes formas de aprender, y es aquel que dedica su vida a la enseñanza el que ha de encontrar la más beneficiosa para cada alumno. Aquella que le lleve a sacar el mejor partido de sus capacidades. El educador necesita adaptar la enseñanza al educando, personalizándola.

Relación con la familia
En ocasiones, este puede ser un tema complicado. Pero el menor todavía es una persona dependiente, que se desarrolla dentro de un sistema familiar concreto que es, quitando situaciones especiales, el mejor para él, porque es el suyo, el único que tiene.

Tanto padres como profesores son figuras de referencia para el alumno, y por ello tenemos la responsabilidad de educar de forma conjunta. Sería “raro” pedirles a los niños que sean ellos los que hagan el esfuerzo de aunar nuestros criterios u obligarles a que convivan con posiciones encontradas.

Los estudiantes necesitan que el adulto se adapte a sus necesidades, ritmos y modos. Necesitamos ayudar al menor a que se desarrolle de manera adecuada y pueda dar lo mejor de sí, tanto en casa como en la escuela.

Como adultos con un objetivo común, ambos agentes sociales debemos, en la medida de lo posible, dialogar hasta llegar a un consenso efectivo, desde el que poder cooperar, para dar la mejor educación a los niños.

La comunicación fluida entre el tutor y los padres es el mejor medio para ello. Muchas escuelas lo llevan a la práctica a través de agendas, Internet o tutorías frecuentes. Además, los profesores, como expertos en el desarrollo y el aprendizaje infanto-juvenil, pueden orientar a los padres ante algunas dudas que estos puedan tener sobre maneras de ayudar a estudiar, cuando es mejor realizar cambios, etc.

Evolución del vínculo
En nuestro país, actualmente los chicos se integran en el sistema educativo siendo aún muy pequeños, lo que hace necesario que los maestros y profesores atiendan necesidades que en otros momentos corresponderían a los padres.

Los niños pequeños necesitan que el adulto se adapte a sus necesidades, ritmos y modos, desde la disponibilidad, eficacia y sensibilidad que proporcionan un vinculo seguro.

De este modo, es importante que los profesores, sobretodo en las primeras etapas, que en su mayoría son muy cálidos, cuenten con las habilidades necesarias para proporcionar al niño el contexto adecuado para desarrollarse de forma funcional.

A medida que los menores crecen, sus necesidades vinculares van cambiando. En los primeros años de primaria, el niño necesita sentirse comprendido, escuchado y aceptado (igual que antes), pero las muestras de afecto pueden espaciarse o ser menos intensas, dando lugar a un mayor apoyo y capacitación para realizar las tareas de forma autónoma.

Diferentes estudios, como el realizado en 2000 por Howes, Phillipsen y Peisner-Feinberg, muestran que la calidad de las interacciones que establecen los niños con los primeros profesores influyen sobre las relaciones que establan con los profesores de cursos posteriores.

Los docentes necesitan contar con recursos que les permitan atender a los alumnos sin descuidarse. En ocasiones resulta muy costoso para el profesor atender la singularidad de cada niño (de la veintena o treintena que tiene en el aula), cubrir los objetivos curriculares y tener en cuenta el resto de dimensiones del ser humano (emocional, valores, creatividad, etc). Pero el menor es un ser complejo, dentro del que todas la áreas mencionadas confluyen y se interrelacionan, por lo que los progresos de cada una se verán reflejados en las demás.

En un estudio realizado hace dos años por Moreno, se observa que aquellos niños que mantienen relaciones más armónicas y seguras con los profesores, son más receptivos a los estímulos cognitivos. El ser maestro es un trabajo de mucha responsabilidad, en ocasiones no reconocido y en el que los resultados no siempre son observables a corto plazo. Por lo que los docentes necesitan contar con recursos que les permitan atender a los alumnos sin descuidarse.

Algunos de los que ya somos adultos crecimos leyendo algunos textos de una gran maestra chilena que escribió estos puntos que nos parece pertinente sacar a colación:

DECÁLOGO DEL MAESTRO
1. AMA. Si no puedes amar mucho, no enseñes a niños.
2. SIMPLIFICA. Saber es simplificar sin quitar esencia.
3. INSISTE. Repite como la naturaleza repite las especies hasta alcanzar la perfección.
4. ENSEÑA con intención de hermosura, porque la hermosura es madre.
5. MAESTRO, se fervoroso. Para encender lámparas basta llevar fuego en el corazón.
6. VIVIFICA tu clase. Cada lección ha de ser viva como un ser.
7. ACUÉRDATE de que tu oficio no es mercancía sino oficio divino.
8. ACUÉRDATE. Para dar hay que tener mucho.
9. ANTES de dictar tu lección cotidiana mira a tu corazón y ve si está puro.
10. PIENSA en que Dios se ha puesto a crear el mundo de mañana.
Gabriela Mistral

ASÍ HIZO DIOS A LOS MAESTROS. (REFLEXIÓN)
Escuchen - les dijo el Señor con acento afable.
-Tú elegirás ser médico. Salvarás vidas, quitarás dolor, darás esperanza a los enfermos.
-Tú serás un gran arquitecto. Asombrarás con tus obras majestuosas a hombres y mujeres, embellecerás las calles y ciudades del mundo.
-Tú, sabrás de leyes humanas. Darás orden y juicio al hombre y justicia en sus actos. Serás abogado.
-Tú, transformarás con tus inventos la vida de las personas, serás un innovador. Dominarás la tecnología.
Y entonces, me miró, y al notar mi desconcierto, me dijo con infinita bondad, pero a la vez con energía!
-Tú serás formador.
De tus manos surgirán los médicos, los hombres de leyes, los inventores.
Por tus palabras vertidas en la mente pura y limpia de un niño, harás surgir al líder, al sabio, al artista, al humanista que dará un mejor rumbo a la humanidad.
Pero, te advierto, no habrá gloria para tu labor, serás el cimiento que no se ve, y que sin embargo, sostiene la grandeza de las obras.
Al final, sólo quedará en la mente de aquellos que te escucharon, tal vez, el eco de tus enseñanzas.
Pero en su corazón no podrán olvidar que fuiste el impulso para hacer de su destino lo que soñaron.
Regresarás a mí, humilde, satisfecho, tranquilo y con tu alma alimentada por bellos recuerdos, y con eso sentirás que fuiste recompensado, que es suficiente!
¡¡Tú serás maestro!!!

Cerramos el artículo citando el pensamiento de Vicente Donoso:
“Como soldado de la paz que crea,
con el soplo fecundo de la idea,
la bella humanidad del prevenir.
Asciende sin cesar por la altura cumbre, al vivo resplandor de aquella lumbre buscando el nuevo sol que ha de surgir.”
¡Felicidades y nuestra gratitud maestros!

PSIC. SARA L. CAMPOS CHAVOLLA
AV. GREGORIO MENDEZ #1110 SEGUNDO PISO SALA A
TEL:3-14-11-78 CEL:9931920934

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