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Celebraremos el Día del padre y los felicitamos

12/Jun/2019 | Por: Dra. Sara Campos Chavolla


¿QUÉ SIGNIFICA SER PADRE?

Hoy en día, muchas parejas se casan sin plantearse la idea de ser padres, los compromisos académicos y laborales, además de las presiones económicas, hacen que la decisión termine postergándose varios años. Muchos ya no quieren dar su tiempo y menos asumir las responsabilidades que demanda la paternidad. Tomar la decisión de ser papá conlleva temores y a veces muy intensos; entre los más comunes se encuentran:

- Asumir una gran responsabilidad.
- Temor a que cambie su vida de pareja y que su pareja lo descuide por dedicarse al bebé.
- Creer que no podrá ser buen padre.
- Los hijos implican muchos gastos.
- La posibilidad de dejar la carrera profesional y tener que trabajar.
- No darles una buena educación a los hijos.
- La demanda de tiempo de calidad es muy alta.
- Establecer un compromiso con la pareja y vivir en familia.

El tener este tipo de temores no quiere decir que no se quiera tener un hijo, sino que existe una clara conciencia de que la paternidad representa una gran responsabilidad. Se toman en cuenta algunos aspectos para dar el paso a la paternidad. Se piensa que los bebés pueden ser maravillosos y preciosos, pero que consumen mucha energía y tiempo. El nacimiento de un hijo no implica que tengas que poner en suspenso tu vida, pero si requiere de ajustes de horario y la necesidad de poner freno de mano para sobrevivir al cansancio físico por falta de sueño los primeros meses.

Después de que nace un hijo, las metas y objetivos personales tienen que adaptarse a las necesidades del nuevo ser. A veces se prefiere esperar un tiempo y completar actividades académicas o laborales importantes. Criar un hijo es una actividad costosa. Nunca llegamos a sentir que nos sobra el dinero, pero planear y alcanzar cierta tranquilidad económica antes de iniciar la paternidad, permite que se viva con menos tensión.

Si de por sí en algunas parejas hay conflicto, considera un mito el hecho de que el nacimiento de un hijo pueda reavivar y mejorar un matrimonio desintegrado o infeliz. El nacimiento de un bebé genera emociones muy placenteras, pero también mucho estrés. Es preferible resolver la problemática conyugal antes de decidir ser padres, porque un hijo no tiene la función de juntar parejas alejadas emocional y físicamente.

Si ya decidimos tener un hijo o ya lo tenemos debemos reflexionar que los tiempos que vivimos son difíciles para nuestros hijos y también para nosotros en el papel de padres. La necesidad de enseñarles habilidades emocionales y sociales básicas se torna vital. Los resultados estadísticos indican que en las últimas décadas, a nivel mundial, el índice de homicidios en la adolescencia se ha cuadruplicado, los suicidios se han triplicado y las violaciones han aumentado significativamente. Por si eso no fuera suficientemente alarmante, se observa una tendencia a generar personas más nerviosas, irritables, depresivas, impulsivas y desobedientes.

Detrás de este deterioro, descansan importantes cambios sociales y una realidad económica que obliga a los padres a tener que trabajar más horas para poder mantener a su familia. Las últimas generaciones pasan menos horas con sus hijos de las que sus padres pasaron con ellos. Aunado a esto, ha habido una disgregación de la familia nuclear, lo que trae consigo una dificultad por parte de los abuelos, tíos y primos en el proceso de la crianza.

Por otro lado, los niveles actuales de inseguridad social, obligan a los chicos a permanecer menos horas jugando al aire libre con otros niños, y pasan más horas sentados frente al televisor, o en los aparatos tecnológicos con el riesgo de aficionarse demasiado a ellos y sin la supervisión de los padres, por lo que los hijos muchas veces se educan con base a la influencia de las tendencias que observan en esta modalidad.

Ante esta nueva realidad, los padres tienen que aprovechar al máximo las horas que pasan con sus hijos, adoptando un papel activo en el entrenamiento para el desarrollo de habilidades psicológicas básicas que permitan a los vástagos, tener un mejor manejo de sus sentimientos desagradables, un mayor control sobre sus impulsos y la capacidad para meterse en los zapatos de otros.
El secreto de una paternidad exitosa no radica en teorías complejas o reglas familiares elaboradas, se basa en la genuina expresión de afecto que se manifiesta mediante la comprensión y la empatía.

COMO PADRES ¿CÓMO SOMOS?
Los estilos básicos de modelos de crianza que predominan en nuestra cultura son:
a) Los padres autoritarios que imponen límites y exigen una obediencia estricta sin dar a sus hijos explicaciones.
b) Los padres permisivos que son cálidos y comunicativos con sus hijos, pero ponen escasos límites a su comportamiento.
c) Los padres indiferentes que no se involucran demasiado en la formación de los hijos
d) Los padres evasivos que procrean un hijo y lo abandonan.
e) Los padres que buscan equilibrar las muestras de cariño educando con calidad y con reglas puestas en común acuerdo con la pareja sustentadas en el amor. Padres coherentes y congruentes.
Los hijos de padres autoritarios tienden a sentirse irritables, groseros y secos como sus padres. Los hijos de padres permisivos son impulsivos, agresivos y en su mayoría poco perseverantes para alcanzar metas. Los hijos de padres indiferentes serán de la misma manera, indiferentes, desinteresados, poco motivados, resentidos y poco tenaces. Los hijos de padres que abandonan se observan tristes, con baja autoestima, con una pobre imagen masculina y se sienten rechazados por lo que suelen ser vengativos. Los hijos de padres equilibrados suelen ser funcionales y educados con conciencia y responsabilidad en su actuar. Son los menos patológicos y más exitosos en su vida.

Lo ideal es el movimiento actual hacia la crianza que imponga límites con flexibilidad, junto con genuinas muestras de afecto y comunicación; los hijos son más cooperativos, responsables, amistosos y con deseos de logro.

Si queremos tener hijos totalmente inteligentes debemos ser capaces de identificar sus sentimientos, aún cuando reflejen emociones tales como tristeza, enojo, frustración o miedo. El reconocer cualquier emoción que un hijo expresa, brinda la oportunidad para formar un lazo de unión y enseñanza.

Es conveniente aprender a escucharlos empáticamente y darles valor a los sentimientos que ellos expresan. Los padres deben ayudarlos a poner palabras a sus emociones, así también ellos aprenderán a poner límites, mientras que simultáneamente se exploran las estrategias necesarias para resolver los problemas que se les presentan.

Hay que tomar en cuenta el temperamento de nuestros hijos, así como su carácter y personalidad. La genética que ellos traen a través del genotipo se debe analizar y tomar en cuenta, ya que ello los marca o predispone a ser el reflejo o espejo del papá.

Tal vez podríamos concluir este comentario pensando que ser papa, no es tan difícil, es cuestión de disposición, de ganas, de querer dar amor, paciencia, tiempo, dinero, ejemplos y consejos. Solo piensa en dar porque él o ella te necesitan. No los trajiste al mundo a darles lo peor de ti, los trajiste responsablemente a darles lo mejor y lo mejor eres tú mismo. ¡juega con ellos¡ ¡platica! y ¡escúchalos¡ ¡déjalos ser¡ pero debes estar ahí presente y cerca de ellos para que te sientan y algún día recuerden lo grande y maravilloso que es, ha sido y será ¡tener un padre!

Psic. Sara Leticia Campos Chavolla Consultorio Torre Médica Av. Méndez 1110 segundo piso tel 3141178 t cel. 9931920934

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