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Por favor entiende mi depresión

19/Jun/2019 | Por: Dra. Sara Campos Chavolla


¿Te cuesta leer, no tienes apetito y siempre estás cansado? ¡Atención! La apatía va instalándose poco a poco.

La tristeza es saludable: ayuda a renovar el ánimo. Pero cuando no hay razón para ella, o dura demasiado, puede degenerar en depresión. Sin embargo, hay métodos de recuperar la alegría.

¿QUÉ ES LA DEPRESIÓN?

Es una enfermedad del estado de ánimo, de la afectividad, caracterizada, sobre todo, por una tristeza profunda que no corresponde a la situación que se vive.

Cada individuo tiene un repertorio de respuestas que constituyen su personalidad. Toda conducta, en el momento en que se manifiesta, es la “mejor”, la más ordenada para regular la tensión. Cada ser humano tiene una estructura de personalidad diferente: paranoide, ansiosa, evitativa, ritualista u obsesiva, esquizoide, histérica, hipomaniaca, confusional, hipocondriaca o depresiva.

Lo característico de la depresiva es que se manifiesta cuando se pierde o destruye un objeto querido (un ser cercano, un trabajo, un amor, una propiedad importante, etc.) o hay riesgo de que ocurra. Así como en la conducta ansiosa se está alerta frente al daño, en la depresiva éste ya se ha realizado. Y, como el objeto es ambivalente (se le odia y ama al mismo tiempo), el individuo siente que es él quien lo ha destruido. Así, aparecen la culpa y la necesidad de expiación, que, la mayoría de las veces, se expresan con una depresión reactiva más o menos pasajera. Por suerte, la depresión tiene cura. La ciencia evoluciona a pasos agigantados y ello ha permitido avanzar en sus diagnósticos y tratamientos. Te damos los mejores consejos para que, si te sientes triste, ¡vuelvas a sonreír!

En un caso típico y no crónico (que dura mucho tiempo sin llegar a hacerse agudo o grave), estos son los primeros síntomas que conviene vigilar:

IRRITABILIDAD: Lo primero que se percibe es la negatividad: “Todo es malo, nada me importa”.
DESVALORIZACIÓN PERSONAL: “Da igual no voy a mejorar”. Se menosprecian aficiones y proyectos.
APATÍA: Poco a poco, el ánimo queda abatido y todo empieza a ser pesimismo.
AUMENTO DE LA FATIGA: Aún no es un impedimento grave. Es posible levantarse, vestirse, ir a trabajar…
ABURRIMIENTO: Deja de ver a los amigos y de disfrutar lo que antes le gustaba (salir de compras, ver a la familia, practicar deportes, ir al cine…)
FALTA DE CONCENTRACIÓN EN LA LECTURA: Resulta cada vez menos placentera, hasta que comprender un párrafo o terminar un libro es imposible.
LLANTO: Rompe a llorar varias veces al día y, normalmente por cosas insignificantes.
PÉRDIDA DEL AMOR PROPIO Y AUTOESTIMA: El efecto más destructivo de la enfermedad: “No le agrado a nadie, no valgo nada”.
DISMINUCIÓN DE LOS APETITOS: De comida, de sexo y de contacto social (a veces aumentan).
INSOMNIO: Las primeras horas de la noche, luego somnolencia intensa hacia el final de la tarde y, de madrugada, despertar angustiado.
TICS: La depresión se manifiesta también en el cuerpo: al agitar manos, apretar puños, anudar dedos, cambiar mucho la postura, mostrar rigidez; y en la cara, ceño arrugado, palidez, tensión…

PUEDE SER DE DOS TIPOS:

ENDÓGENA: Significa que nace dentro. No responde a una causa concreta, así que no se puede controlar (nada de decirle “¡anímate!”).

EXÓGENA O REACTIVA: Nace de una causa externa y evidente (la muerte de un ser querido, una separación). Es, en principio una reacción sana y lógica; el dolor puede evitar una futura neurosis. Pero cuando se prolonga demasiado, se convierte en depresión crónica. En el primer tipo el peligro de suicido aumenta a medida que la enfermedad persiste; en el segundo, lo difícil son los momentos iniciales. Los síntomas son más suaves en la depresión reactiva: no se tiene apetito y disminuyen los deseos, pero existe interés; no hay una pérdida total del control del yo y de la autoestima, como ocurre en la endógena.

DESEQUILIBRIOS QUÍMICOS EN EL SISTEMA NERVIOSO.

La depresión es un trastorno del sistema nervioso central, esa parte del cuerpo que, junto con las glándulas endocrinas, produce casi todas las sustancias químicas que nos hace dormir y sentir hambre, regulan los impulsos sexuales y las conductas psicológicas. La enfermedad crea un desequilibrio de las sustancias químicas del sistema nervioso (neurotransmisores). Las hormonas más afectadas son las que se utilizan en la función cerebral, produciéndose muchas más o muchas menos de las necesarias (serotonina, norepinefrina). Si el desajuste neuroquímico procede en sentido contrario, provoca síntomas opuestos a la depresión: la manía; con alegría y euforia inmotivadas.

LOS EFECTOS FÍSICOS. - QUEJAS SIN DIAGNÓSTICO.

Los síntomas físicos son, por sí solos, poco fiables y precisos para establecer un diagnóstico. Pero las quejas de los enfermos son similares en casi todos los casos: “Siento algo que me oprime el pecho”, “Me cuesta trabajo respirar”, “Tengo asco, en la boca del estómago”. Unos sienten presiones inexplicables en la cabeza, oídos y cervicales. Otros tienen dificultad para tragar y sequedad de boca. Suelen adelgazar o engordar por exceso de comida, lo cual también les ocasiona sentimientos de culpa.

LA DURACIÓN- MÍNIMO 3 MESES

Tras los síntomas, el médico determina la gravedad del caso y la evolución del paciente. Según el grado, se fija la duración:

Una depresión leve durará de tres a seis meses.
Si es moderada, entre seis y nueve meses.
Un caso grave, con hospitalización (por ejemplo, un intento de suicidio), exige un mínimo de nueve meses de recuperación.
Los casos crónicos no tratados pueden llegar a estar presentes toda la vida.
Puedes hacer mucho por ti (impulsa tu recuperación)
Cuando el tratamiento empiece a funcionar (un poco de mejora basta), el depresivo debe cuidar de sí mismo, buscando métodos para complacerse. Los expertos recomiendan:

Hacer una lista de todas las cosas agradables que le gustaría hacer.
Luego, tachas las imposibles. Pero no porque “no se debe”, sino porque “no se puede”. Existe una gran diferencia. El “deber” se basa en la culpa: el “poder”, en un sentido real de las posibilidades y recursos.
Los placeres no tienen que ser metas inalcanzables: hay pequeños “lujos” diarios que ayudan a quererse más,
Aprender a relajarse. Dar a las cosas y situaciones su importancia real y practicar algún método sencillo de relajación.
Recordar que la medicación alivia los síntomas y mantiene el equilibrio químico del sistema nervioso, pero hay que continuar con la terapia psicológica.
Muchos ex depresivos viven con el miedo de que la enfermedad reaparezca. No hay vacuna contra ella. Quizá convenga que se auto protejan con un sistema de vida terapéutico: tomar consciencia del propio yo, cambiar en lo posible las conductas proclives a la depresión e identificar las tendencias emotivas para reaccionar correctamente a los conflictos de la vida, sin dañarse a uno mismo.

¿CÓMO AYUDAR A UN DEPRIMIDO?
No apeles a su voluntad, ya que pensará que él es responsable de la enfermedad que padece.
Dale comprensión y tolerancia. A veces nos olvidamos de que el deprimido está enfermo.
Ten paciencia. Es normal que reaccione con resentimiento, como si lo suyo fuera un castigo.
Necesita cariño, lo cual no quiere decir lástima o exceso de protección.
Ponte en su lugar. La palabra compadecer significa padecer con, ser capaz de compartir el sentimiento ajeno.
Acude al especialista (al psicólogo clínico o si es depresión severa deben acudir también al psiquiatra) con el paciente y que jamás se auto medique. Es prioritario que reciba atención médica. Pero jamás a través de la fuerza, sino con persuasión y cariño.
No le juzgues como un ser débil o incapaz de sacar adelante por si solo su enfermedad.
Usa el humor. Si la vez demasiado pesimista.
La psicología espiritual brinda una gran paz al paciente pues la fe alivia la desesperanza.
Existen diversos tipo de terapias que se utilizan para superar la depresión. Es necesario evaluar primero al paciente a través de una buena entrevista y de pruebas psicométricas, para luego dar un diagnóstico, un pronóstico y sugerir un tratamiento a llevar.

Psic. Sara Campos Chavolla Consultorio Torre Médica 1110 segundo piso Col. Centro Villahermosa, Tab. Tel 3141178 Cel 9931920934 .

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