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¡A disfrutar tus vacaciones en familia!

17/Jul/2019 | Por: Sara Campos


Un periodo de descanso resulta de gran utilidad, es necesario realizar actividades tales como la relajación, con el fin de que el individuo pueda abstraerse y descansar de las rutinas estresantes que tiene en su vida habitual.

Las vacaciones son una recompensa por el esfuerzo realizado, resultan un elemento reforzador de la autoestima y el autoconcepto, además de aliviarnos del estrés y otros trastornos por agotamiento. Se trata de un periodo en el que se pueden hacer actividades que nos resulten placenteras, dejando atrás temporalmente las responsabilidades asociadas a la escuela y al trabajo.

Un buen descanso produce un aumento notable de creatividad, pudiendo dar pie a la formación de nuevas estrategias e ideas, que en un entorno estresante no surgirían. Esto es debido a que en los periodos de descanso el cerebro no está inactivo, sino que únicamente deja de centrarse en determinada estimulación, activándose muchas otras áreas de la psique que suelen dejarse de lado. En este sentido, el desbloqueo mental que produce el descanso provoca una mejora de la capacidad de juicio y decisión, posibilitando el análisis completo de la información disponible y la posterior toma decisiones.

Además de ello, el descanso produce un incremento de la productividad y la concentración, al disminuir el bloqueo intelectual y el enlentecimiento mental y físico propio de una situación continuada de estrés. La latencia de reacción ante estímulos disminuye, aumentando el rendimiento y la eficiencia tanto durante el periodo recreativo como en la vuelta al trabajo.

Aprovecha tus vacaciones para convivir con la familia y realizar actividades conjuntamente con tus hijos. Los juegos al aire libre, los paseos en el parque, los juegos de mesa y las actividades que estimulen su inteligencia como la lectura y la buena música son recomendables y nosotros podemos servir de ejemplo. Si convives con tus hijos y realizas algunos ejercicios escolares con ellos, te podrás dar cuenta de sus fallas y los estimularás con paciencia y cariño. La idea es utilizar las vacaciones para convivir en armonía y demostrarse afecto, fomentar los buenos hábitos y hacer de esta etapa un periodo de armonía y paz. Todo ello te brindará un verdadero descanso provechoso.

CUIDADO CON EL SÍNDROME POST-VACACIONAL.

Se puede definir como el estado que se produce en el trabajador al fracasar el proceso de adaptación entre un periodo de vacaciones y de ocio con la vuelta a la vida activa, produciendo molestias que nos hacen responder a nuestras actividades rutinarias con un menor rendimiento. Este síndrome hace referencia a un estado de malestar genérico, con síntomas tanto psíquicos como físicos, afectando principalmente a personas jóvenes, menores de 45 años.

También estos síntomas pueden aparecer en niños ocasionados por la vuelta al colegio, después de las largas vacaciones de verano, aunque en ellos es menos frecuente, sobre todo si el niño se encuentra a gusto en el colegio.

Síntomas: El síndrome postvacacional, puede presentarse de diversas formas: Síntomas físicos como cansancio generalizado, fatiga, falta de sueño, dolores musculares, falta de apetito o de concentración … Síntomas psíquicos como irritabilidad, tristeza, falta de interés o nerviosismo…

Prevención: Los expertos aconsejan no alargar las vacaciones hasta el día anterior de empezar a trabajar. Se recomienda volver de vacaciones un par de días antes para que la adaptación a la rutina sea más paulatina, empezando a habituarnos nuevamente a los ritmos de sueño y comida.

Es conveniente desarrollar alguna actividad de ocio que sea compatible con el trabajo para que no sea tan brusco el cambio, y tomarse tiempo para arrancar y volver a llevar el ritmo que se tenía antes de vacaciones. Una actitud optimista y positiva ayudará también a superar este periodo de adaptación de una forma más rápida y llevadera.

Lo más importante es hacer que el cambio de las vacaciones al trabajo sea lo menos brusco posible y centrarse en lo positivo de la vuelta a la rutina. Se calcula que un 30% de los trabajadores sufre o va a sufrir un síndrome o depresión post-vacacional durante las próximas semanas según consultoras de Recursos Humanos.

Este síndrome se basa en la sensación que tiene un trabajador al reincorporarse a su puesto, tras acabar su periodo de vacaciones, que se caracteriza por la falta de energía o motivación y la tristeza. Sus síntomas son la apatía, seguida por el cansancio o la falta de energía y concentración para realizar las tareas. En algunos casos más extremos, incluso pueden llegar a causar dolor de cabeza, ansiedad o malestar general.

Es muy difícil elaborar un perfil concreto de los trabajadores que son más propensos a sufrir esta sensación, pero sí se puede hacer una aproximación basada en el entorno de trabajo y las características personales. De esta manera, cabe destacar que las personas con mayores probabilidades de sufrir este síndrome, son aquellas que tienen una menor resistencia ante la frustración. También aquellos trabajadores que disfruten de vacaciones más largas, además de las que trabajan en un entorno desagradable, los que no se ilusionan por su trabajo y los que lidian con un mal jefe, ya sea porque no les valora o porque le consideran incompetente.

Sin embargo, existen distintas medidas que ayudan a prevenir y combatir este síndrome, para así hacer la vuelta al trabajo más agradable.

AQUÍ ESTÁN 7 TRUCOS PARA EVITAR SUFRIR ESTE SÍNDROME

- Levantarse pronto unos días antes de reincorporarse: De esta manera, al trabajador le resulta más fácil la vuelta al día a día, ya que se adapta con anterioridad a los horarios habituales.

- Volver de vacaciones unos días antes: Al igual que la medida anterior, esta ayuda al trabajador a aclimatarse de forma más paulatina a su vida laboral.

- Dividir los días de vacaciones: Ya que, como se ha explicado antes, son más propensas a sufrir síndrome post-vacacional las personas que tienen periodos vacacionales más largos, es aconsejable dividir estos a lo largo del verano para hacer la vuelta al trabajo menos abrupta.

- Ver el lado positivo: Si se interpreta de forma positiva el fin de las vacaciones, resultará más sencilla. Esto es posible si se evita pensar que el trabajo es una carga y se enfoca desde otra perspectiva.

- Poner el despertador cinco o diez minutos antes: Sobre todo los primeros días de readaptación, el salir antes de la cama ayuda a tener más tiempo para ir al trabajo, evitando así prisas y estrés.

- No cargarse de trabajo el primer día: En línea con el truco anterior, para hacer más llevadera la vuelta al trabajo es mejor hacerlo de forma paulatina, poco a poco, ya que así el cambio será más agradable.

- Realizar actividades saludables : Finalmente, aunque no sea algo directamente relacionado con el trabajo, hacer deporte y llevar una buena alimentación influye. Por eso, es algo que tampoco se debe descuidar los primeros días de regreso.

Por último, el descanso provoca la liberación de endorfinas y la activación de los circuitos neurales de recompensa, estimulándose la presencia de dopamina y serotonina en el cerebro. Todo ello produce una reducción de ansiedad y esquemas negativos de pensamiento.

En conclusión, las vacaciones suponen una vía que provoca la felicidad en aquellos que son capaces de disfrutar del periodo de descanso vacacional y también hay que disfrutar del hecho de volver al trabajo que realizamos con buen agrado.

PSIC. SARA L. CAMPOS CHAVOLLA
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