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Algunos ensayos y libros que nos llevan a reflexionar sobre la psicología del mexicano

11/Sep/2019 | Por: Sara Campos


La psicología del mexicano es algo complejo y difícil de describir. Varios autores y pensadores la han estudiado generando diversos puntos de vista al respecto. En este escrito estudiaremos y reflexionaremos acerca de los puntos de vista de autores famosos que hablan de la psicología del mexicano, de su forma de ser, su impacto en la sociedad, así como el impacto de la sociedad en él. También se hablará sobre la relación del mexicano con el resto del mundo en un aspecto comparativo.

Hay muchos temas importantes que se pueden resaltar sobre estos trabajos pero uno de los más importantes sin duda, es el estilo de escritura y expresión de ideas de cada autor.

Francisco Javier Clavijero: Humanista mexicano que puso su pluma al servicio de la literatura, la historia, las lenguas y el arte. Las civilizaciones prehispánicas son muy admiradas. Clavijero, estudia la cultura de los antiguos mexicanos; crea un sitio profundo de la mexicanidad. Desde el destierro, los jesuitas proclamaron las maravillas de la tierra donde nacieron que, a través de sus obras, dieron a conocer al mundo.
 En el mestizaje racial y cultural fundamentaron el nacionalismo mexicano. Todos son criollos; ya no se sienten ni españoles ni indígenas, sentimientos que proclamaron con orgullo.

Clavijero destaca entre los autores que revelaron la grandeza del pasado indígena. Aprendió el náhuatl, mixteco y totonaco; llegó a dominar veinte lenguas indígenas, además de latín, griego, francés y portugués. 
Cultivó la música, las matemáticas, las ciencias físicas. Su obra principal es “Historia antigua de México”. Defiende otras culturas prehispánicas, a las que considera tan perfectas que “bastarían por sí solas para confundir el orgulloso desprecio de los que creían limitado a las regiones europeas el imperio de la razón”…

Samuel Ramos: El ilustre e ignorado gran filósofo mexicano, en su libro "El perfil del hombre y la cultura en México" publicado en 1934, aseguraba que “el sentimiento de inferioridad de nuestra raza tiene un origen histórico que debe buscarse en la conquista y colonización”. Empero, sentenciaba: “No se afirma que el mexicano sea inferior, sino que se siente inferior, lo cual es cosa muy distinta”. Para sublimar ese complejo de inferioridad, afirma Ramos, surge el “pelado” (que Octavio Paz plagia como el “pachuco”) que “se consuela con gritar a todo el mundo que “tiene muchos huevos y se compara entonces con el hombre civilizado extranjero a partir de su masculinidad o con la creencia de que somos muy hombres” (por eso en los estadios los hinchas o nuevos “pelados” mexicanos le gritan al adversario extranjero “puto”). El “pelado” —nos dice Ramos— ni es muy fuerte ni muy valiente, ya que mientras “mayores son las manifestaciones de su valentía y fuerza, mayor es la debilidad que se quiere cubrir”. El objetivo de Ramos “era que el mexicano reconociera su mal, conociera sus orígenes, y entonces pudiera liberarse de esa condición”.

Octavio Paz: En su gran ensayo publicado en 1950 llamado "El laberinto de la soledad", el autor se interroga sobre la identidad del ser mexicano específicamente. Su pregunta principal será "¿qué hace diferente a los mexicanos?" Utiliza un estilo de expresión muy poético usando metáforas y un lenguaje muy sofisticado. Octavio Paz nos da a entender que si el mexicano se siente menos, es porque esto viene desde la conquista y la necesidad de ser parecidos a los estadounidenses: “Va tras su catástrofe: quiere volver a ser sol, volver al centro de la vida de donde un día. - ¿En la conquista o en la independencia? - Fue desprendido”. Es el otro que resalta este defecto en varias ocasiones y en los dos ensayos, tanto en el de “el pelado”, como en el de “el pachuco”, se explica el por qué de esta situación.

Octavio Paz reflexiona sobre la identidad y la nación mexicana en plena mitad del siglo XX, cuando México enfrentaba ya las desilusiones de la Revolución de 1910. En ese tiempo también el mundo enfrentaba una radical transformación capitalista, la expansión de la ideología socialista y las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial concluida en 1945.

El ensayo comparte un camino reflexivo que es, en cierto modo, el discurrir de la propia conciencia. El ensayista sabe que la identidad, así como un laberinto, es un problema a resolver. Para México, es el laberinto de la soledad, condición última del ser mexicano. Paz observa y analiza los movimientos migratorios, los símbolos, los modales y los rituales de la cultura, todos ellos en el vértice de un proceso de transformación. Su tesis principal versará sobre la convicción de que el ser mexicano se funda en la soledad, no como cosa existencial, sino como imaginario colectivo, como imagen histórica.

Para definir al mexicano, recorre el camino a la inversa: su primer esfuerzo será mirar la identidad mexicana fuera de sus fronteras. Será después que retorne su mirada al corazón de México mismo, para analizar las máscaras sociales que derivan en el "ninguneo" como práctica colectiva. Recorrerá los símbolos de las fiestas y del culto a la muerte, percibida como una venganza de la vida y, finalmente, reflexionará sobre las perspectiva de un patriarcalismo, fundado en la humillación y violación simbólica de la madre.


Santiago Ramírez: Escribió en 1959 el libro "El mexicano, psicología de sus motivaciones". En este libro se abarcan todas las motivaciones que el mexicano tiene para ser de la manera que es, la forma en que le fue arrebatada su identidad, como intentaron implantarle una y como ha ido perdiendo ésta, quedando al descubierto. El autor nos describe la situación en la cual se desarrolló la pérdida de la identidad mexicana, narra cómo la conquista hispana trató de intercambiar nuestra cultura por la suya, pero en vez de esto dejo un vacío que el mexicano, el mestizo y el criollo no pudieron llenar.

Se presenta el sentimiento de abandono que compara con el abandono o la separación de una madre a un hijo, dándole la figura maternal a la cultura que nos vio nacer. Otra analogía que hace el autor es con respecto al padre comparándolo con el conquistador. Al cual el mestizo odia por no haber estado al lado de él, por las vejaciones que comete hacia su madre indígena y a su persona, por el abandono, por la humillación que le hace pasar en el caso de que viva con ellos. Todo este rencor inconscientemente lo transforma en una forma de ser cuando crece, lo que el padre español era para con su madre (la imagen indígena), él lo va a ser para con su esposa, aun así ésta sea mestiza también. Esa discriminación indígena de los españoles, el mestizo la convierte en una discriminación total hacia las mujeres, de aquí parte el machismo mexicano.

En la actualidad del autor cabe aclarar, las cosas no han cambiado mucho, el mexicano lleva una cercanía muy cálida y placentera con la madre durante los primeros años de vida, pero esto cambia cuando llega otro hermano y sustituye ese lugar, de aquí el sentimiento de abandono.

Podemos concluir que el mexicano ha tratado de encontrar a toda costa su identidad que alguna vez le fue arrebatada, aunque con esto haya creado una identidad bizarra y caricaturesca, siempre tomando elementos de otras culturas, los cuales terminan siendo demasiado exagerados. Pienso que el mexicano debería de dejar de tratar de recuperar lo perdido y poner más atención en crear una identidad que le permita superar su situación, aunque con esto se pierda algún vestigio de su cultura.

Rogelio Díaz Guerrero: Se interesó en construir una psicología del mexicano en 1961. Para los mexicanos lo primordial es la familia y la obediencia hacia los padres, y entre más baja sea la clase social, más fuerte es la actitud de obediencia. Esto lo llevó a pensar que la cultura influía sobremanera en la personalidad del mexicano. El resultado de esta investigación fue cuando menos ocho tipos de mexicanos y mezclas de estos tipos:

1. El tipo de mexicano pasivo, obediente, afiliativo y afectuoso.- Son obedientes hasta cierta edad, pero siempre se arraigan en el nicho familiar, ya que sienten que nunca estarán solos ante la sociedad y los problemas duros de la vida. 2. El tipo de mexicano rebelde activamente autoafirmativo.- Se consideran ingobernables por sus padres, agresivos, dominantes e impulsivos; con un alta capacidad intelectual y habilidad de lectura, son líderes estudiantiles. Se les ubica regularmente en las clases media y alta. 3. El tipo de mexicano con control interno activo, el íntegro.- Se les considera afectuosos y rebeldes, son optimistas, ordenados, disciplinarios, limpios, metódicos y reflexivos; se dan tanto en clase baja, media o alta. 4. El tipo de mexicano con control externo pasivo, el corrupto.- Es pesimista y fatalista, obediente por conveniencia y carácter, se desarrolla en el medio machista, violento y corrupto. 5. El tipo de mexicano cauteloso pasivo.- 6. El tipo de mexicano audaz activo.- 7. El tipo de mexicano activo autónomo.- 8. El tipo de mexicano pasivo interdependiente.-

Roger Bartra: Antropólogo por vocación, analista de la política y estudioso de la sociología. Su libro ¨La jaula de la melancolía¨ fue, desde su publicación a mediados de los años ochenta, un clásico del pensamiento sobre lo mexicano o lo posmexicano, como desde entonces se ha nombrado. Libro central de la reflexión contemporánea en nuestro país, se ha visto acrecentado desde entonces por sus investigaciones sobre el mito del salvaje y sobre las raíces del pensamiento melancólico.

Este libro es una reflexión crítica sobre la cultura mexicana contemporánea. Se han elegido los lugares comunes del carácter del mexicano: se trata de un manojo de estereotipos codificados por la intelectualidad, pero cuyas huellas se reproducen en la sociedad, provocando el espejismo de una cultura popular de masas. Estas imágenes sobre "lo mexicano" no son reflejo de la conciencia popular (suponiendo, cosa que se duda, que dicha conciencia exista como entidad única y homogénea). Al leer con actitud sensata los estudios sobre "lo mexicano" se llega a la conclusión de que el carácter del mexicano es una entelequia artificial, solo tiene una existencia literaria y mitológica, lo que no le resta fuerza e importancia, pero debe hacer que reflexione sobre la manera en que se puede penetrar el fenómeno y sobre la peculiar forma en la que se inserta en la estructura cultural y social de México. En un país que parece naufragar, azotado por las inclemencias de la crisis y sumido en el despotismo político, surge la terrible pregunta: ¿Tiene sentido ser mexicano? A partir de esta interrogante, se critican ásperamente los mitos de la identidad nacional: se propone al lector un juego macabro: hacer la disección de un cadáver, el mexicano inventado por la cultura dominante. El espécimen descubierto por el bisturí resulta ser un extraño anfibio, ni primitivo ni moderno, que adopta el aspecto de un curioso animal: el ajolote.

Me parece que es excelente la forma en que describen al mexicano, tanto en sus defectos como en sus virtudes, así como en sus características físicas, psicológicas y morales.

El analizar estos escritos nos da una idea de por qué algunas personas de este país se comportan de la forma en que lo hacen. Nos ayuda a entender por qué tanta gente se va a Estados Unidos y aunque estos ensayos sean relativamente viejos siguen teniendo razón en muchos puntos y aspectos.

PSIC. SARA L. CAMPOS CHAVOLLA
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