Los miedos, las fobias y la ansiedad en los niños

PRIMERA PLANA
Los miedos, las fobias y la ansiedad en los niños
La ansiedad en los niños adquiere muchas formas. Algunos niños tienen pensamientos sobre cosas terribles y poco probables que pueden sucederles a ellos o a su familia. Otros demuestran una ansiedad social general en la cual evaden el contacto con las personas o incluso, se niegan a hablar durante periodos prolongados. A veces tienen fobias o temores irreales a objetos o lugares específicos, que pueden interferir en gran medida en su vida cotidiana. Algunos niños desarrollan comportamientos obsesivos-compulsivos. Varios de estos problemas se presentan desde la infancia y continúan en episodios esporádicos hasta la adultez.

Los temores y las fobias


La mayor parte de los temores en los niños desaparecen cuando estos crecen. Por otra parte, los temores de algunos niños son intensos y molestos, y son objeto de preocupación para sus familiares. Las fobias o miedo a los animales, a la oscuridad, a los cohetes, a los espantos, las fobias sociales y otros temores que continúan después de la edad en que por lo regular desaparecen, se deben tratar de manera efectiva con el uso de algún tipo de tratamiento conductual como la desensibilización sistemática o el modelamiento. Las terapias se enfocan al manejo de los sentimientos que provocan las fobias o miedos extremos, además se le enseña al pequeño a estar consciente de lo irracional de estos pensamientos y se le ayuda a sustituirlos por formas de pensar más adaptativas en la situación fóbica. Estas fobias se pueden desarrollar porque los niños se ven afectados por el divorcio de sus padres, por la muerte de un ser querido, por peleas en casa, por alcoholismo familiar o por haber presenciado o sufrido algún abuso sexual o maltrato físico.

El trastorno por ansiedad excesiva

Algunos niños muestran una ansiedad más general y se preocupan en exceso por temores irreales la mayor parte del tiempo. Si estos temores duran 6 meses o más, entonces padecen un trastorno de ansiedad excesiva. Los niños con este trastorno tienden a preocuparse mucho por visitas regulares al médico o por los exámenes escolares por ejemplo. Estos niños tienen un concepto muy bajo de sí mismos y se preocupan demasiado por la aceptación social. Los niños que padecen trastornos de ansiedad presentan una variedad de malestares físicos como dolores de cabeza o de estómago, y no se puede encontrar ninguna causa física. Los que son los mayores en una familia pequeña y aquellos que tienen una familia que centra la atención en los logros son en especial propensos a desarrollar ese trastorno. También es probable que alguno de los padres presente un trastorno de ansiedad. Los niños que experimentan esta ansiedad durante los primeros años de vida son más propensos que otros a desarrollar este mismo trastorno en la edad adulta.

El trastorno obsesivo-compulsivo

Se padece cuando las obsesiones comprenden la interferencia persistente de pensamientos intensos, indeseados y sin sentido, en tanto que las compulsiones se caracterizan por conductas repetitivas ritualistas. Los rituales a la hora de dormir y para vestirse son comunes en los niños que aprenden a caminar, los preescolares y los que asisten a los primeros años de escuela. Las compulsiones como los actos motores triviales, también son muy comunes. Es muy probable que un niño pequeño golpee en forma continua su manta antes de quedarse dormido o incluso puede chuparse el dedo pulgar solo a la hora de dormir. Incluso los juegos de los niños reflejan estos rituales. Con frecuencia los niños interpretan ritmos y canciones en forma repetitiva o se sienten inclinados a evitar ciertos objetos como las grietas en las banquetas. Síntomas principales en niños y adolescentes con un trastorno obsesivo-compulsivo severo: Lavarse las manos, tomar varios baños en regadera y con duración determinada, cepillarse los dientes de manera excesiva o ritualizada. Repetir ciertos rituales como entrar y salir por la puerta, tocar los objetos varias veces y levantarse con el pie derecho. Revisar las puertas, seguros, estufas varias veces etc.

El trastorno de ansiedad por separación

Los niños que lo padecen muestran ansiedad excesiva o incluso pánico cuando no están con las principales figuras de apego, por lo general sus padres, o en un ambiente familiar. Es probable que estos niños sean incapaces de permanecer solos en una habitación y quizá se nieguen a ir a la escuela o a visitar la casa de sus amigos. Quizá expresen que tienen miedo a perderse y nunca volver a encontrar a sus padres. También es probable que tengan un miedo exagerado a los animales, monstruos, asaltantes, secuestradores o también miedo a enfermarse o que se enfermen o mueran sus familiares. Con mucha frecuencia se quejan de nauseas, dolores abdominales, de cabeza o ritmo cardiaco acelerado. Muchos tienen problemas para dormir e insisten en que alguien se quede con ellos hasta que concilien el sueño o prefieren dormir con los padres. Estos niños al alejarse de su casa pueden sentirse en extremo nostálgicos y tristes e incluso manifiestan ataques de pánico, en estas circunstancias se aíslan de la actividad social y no se pueden concentrar en sus labores escolares o en el juego. Los niños que lo padecen provienen de familias muy unidas y muy aprensivas o preocupadas que los sobreprotegen o cuidan demasiado. Para ayudar al menor es muy común el hecho de tener que manejar una terapia familiar porque muchas veces son los padres los ansiosos o apegados y ellos estimulan los miedos o fomentan dichas conductas en los hijos. Los trastornos de ansiedad se consideran Trastornos de Internalización. Muchas veces nos preocupan más los niños con trastornos conductuales y los hiperactivos (conducta perturbadora) y es fácil ignorar los problemas de los niños que son tranquilos y que luchan con sus preocupaciones internas. Estos trastornos con frecuencia son difíciles de detectar, los padres y los maestros tienden a subestimar su gravedad. Se presentan con la misma frecuencia en niños y niñas. Por lo general no tienen problemas de rendimiento académico. Muchas veces los trastornos de ansiedad se acompañan de otro padecimiento que es la depresión.

El estrés postraumático

Algunas veces los menores viven un evento traumático y sufren una gran ansiedad cada vez que se repite una situación parecida a la que generó el trauma. Si el niño se perdió en un almacén, si sufrió un accidente, si estuvo a punto de ahogarse o quemarse, este tipo de situaciones los marcan y les generan miedos. Estos eventos quedan grabados en el inconsciente del pequeño y pueden venir a su memoria en cualquier etapa de su vida, generando angustia en diversos grados.

Ataques de pánico

Cuando el niño presenta ansiedad y los síntomas son aparentemente físicos como dolores intensos de estómago o alteraciones en el ritmo cardiaco, una aparente parálisis o estado de shock, los menores o los padres se angustian y llevan a los niños de inmediato a los servicios médicos. Al ser atendidos se les hace ver que el padecimiento es debido a una alteración nerviosa y les recomiendan llevar al pequeño a que reciba tratamiento psicológico.

El tratamiento psicoterapéutico consiste en ayudar al menor a través de las terapias individuales y familiares con enfoque cognitivo-conductual y de modificación de conductas. Estos tratamientos se brindan en el consultorio. En casos extremos se le indica al familiar de la conveniencia de medicina de tipo psiquiátrico para que el menor reciba un tratamiento farmacológico.

Psic. Sara Leticia Campos Chavolla. Consultorio Torre Médica 1110 Segundo piso Col. Centr o Villahermosa, Tab. Tel 9933141178 Cel 9931920934 
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